CUANDO LLEVABA LAS ENCUESTAS A FAVOR

El caballo de Troya era el gurú de Casado: la guerra sucia en Facebook salpica al PP

El PP se desmarca de las acusaciones contra Aleix Sanmartín, el gurú electoral de Casado, de buscar la desmovilización en redes con cuentas falsas. La campaña popular iba de cara

Foto: Campaña para desmovilizar a la izquierda.
Campaña para desmovilizar a la izquierda.
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El mundo de los asesores electorales es como el de los entrenadores de fútbol: a menudo solo se mira el resultado. En diciembre pasado, en Andalucía, el PP obtuvo el peor resultado en años, un 20%, pero llegó al poder y desalojó a los socialistas gracias a una coalición con Ciudadanos y Vox. Eso catapultó definitivamente a Aleix Sanmartín (Córdoba, 1980), el asesor elegido por Juanma Moreno para la campaña y con experiencia en procesos electorales en América Latina.

En abril de 2019, Sanmartín, junto al consejero de Presidencia, Elías Bendodo, acudió a Washington a recibir un premio por la mejor campaña política del año. Sanmartín presumía de haber hecho una campaña rupturista, con 1,2 millones de llamadas y un equipo de militantes entrenados para convencer a los indecisos en sus casas. Moreno Bonilla había elegido a Sanmartín en parte por su pasado en Juventudes Socialistas, donde conoció a Susana Díaz. Buscaba tocar la fibra socialista y su primer acto fue reivindicar la foto de la tortilla de Felipe y Guerra antes de ir a hacer campaña a la puerta de un prostíbulo.

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Por entonces, el PP de Pablo Casado estaba a punto de sufrir su mayor derrota electoral desde que AP se refundó en el PP. En las generales de abril, el partido bajó a 66 escaños. En esa campaña, Casado y Teodoro García Egea ignoraron todos los avisos que les pedían moderación, copiaron a Vox y pasaron de la economía. La campaña fue dirigida de forma personalísima y el PP fracasó.

Cuando Pedro Sánchez renunció a pactar con Unidas Podemos y convocó de nuevo elecciones para otoño, Casado miró al sur y fichó a Sanmartín. Lo hizo por recomendación de García Egea después de que Sanmartín hubiese pasado dos semanas en la campaña de las autonómicas del socialista Ximo Puig en Valencia, pero prescindieron de él.

Aleix Sanmartín.
Aleix Sanmartín.

De la campaña andaluza, Sanmartín llevó a Génova un 'call center' secreto para hacer dos millones de llamadas y convencer a indecisos en sus casas. Pero Sanmartín trajo también, según varios indicios, una campaña de guerra sucia en redes. En Andalucía, hubo una página de Facebook que llamaba a desmovilizar el voto de la izquierda. Decían ser "socialistas por el cambio" y no aparecía ninguna referencia al PP. Pedían el voto para Pedro Sánchez pero no para Susana Díaz. Es imposible saber el impacto en las elecciones de esa cuenta falsa, hoy cerrada. Pero la desmovilización de la izquierda fue un factor clave para que Moreno llegase a la Junta.

Que el PP estaba de alguna forma detrás nunca fue oficial. Hasta que un vídeo de la empresa Cuadrangular de México que vendía los éxitos de Sanmartín en Andalucía incluía "socialistas por el cambio" en su estrategia de redes. El documento, rescatado por un usuario anónimo de Twitter, destaca que alcanzaron a 4,4 millones de personas en periodo electoral. "A ese equipo de Cuadrangular que han hecho un esfuerzo en estas elecciones como yo no he visto antes. Gracias a ellos, podemos probablemente ostentar la presidencia de Andalucía", cierra Juanma Moreno el vídeo.

El caso de Andalucía, donde el mismo Sanmartín bautizó su campaña como 'caballo de Troya', no es el primero en el que se ve envuelto en acusaciones de guerra sucia. Antes de volver a España, comenzó en México. Primero de la mano de José Luis Sanchís, con el que acabó distanciado, y después en un breve periodo como persona allí para las campañas de Llorente y Cuenca. Un sector del Partido de Acción Nacional (PAN) estalló en 2014 contra Sanmartín por su campaña por la presidencia del partido. Marko Cortés, hoy dirigente del PAN, denunció que Sanmartín había repartido desde cuentas anónimas un vídeo contra el candidato rival, Gustavo Madero, al que acusaban de ser como el PRI con un montaje falso, según denunciaron.

Las acusaciones en Andalucía y en México tienen similitudes con las páginas falsas que han aparecido en Facebook pidiendo la desmovilización de la izquierda para las generales del 10-N. Una de ellas, 'Yo, con Íñigo', está administrada por un empleado de Sanmartín, Josep Lanuza. Este afirmó el jueves por teléfono, cuando 'eldiario.es' desveló la existencia de la campaña, que es una iniciativa personal y no ve ningún conflicto en que una persona que trabaja para el PP en la campaña electoral apoye en Facebook a otro partido. "La página es mía personal, no tiene nada que ver con el trabajo. Yo no soy editor de vídeos ni tengo capacidad de hacer eso. Todos los materiales salen de internet", afirma en relación con los vídeos que difunde con pintadas contra Iglesias y Sánchez.

Un empleado de Sanmartín gasta 5.000 euros en publicidad en Facebook a favor de Errejón pero dice que lo ha hecho de su bolsillo, al margen del PP

De momento, ha gastado "algo menos de 5.000 euros" y sostiene que todo sale de su bolsillo. "Uno puede pensar lo que quiera, pero la página es mía". El PP se ha desmarcado de la campaña y lo mismo ha hecho Sanmartín. "Si un empleado tiene una ideología y quiere hacer uso de su libertad y quiere apoyar a Errejón, no puedo evitarlo", señala a este diario. Ha negado todas las acusaciones, pero la hemeroteca le persigue. Hay entrevistas suyas explicando que hacía lo mismo que Trump o Bolsonaro en redes.

Los vídeos difundidos por esa página de Facebook y con publicidad pagada para llegar a un determinado público son similares a los de otras páginas también vinculadas de alguna forma con el PP y publicitadas con un gasto que 'El País' cifró en 40.000 euros. En uno de esos casos, la publicidad a favor de la desmovilización está financiada por un afiliado a Nuevas Generaciones de Murcia, de donde procede García Egea.

El PP se ha desligado de todo este movimiento y afirma que no tiene nada que ver. Dentro del partido hay quien ve con inquietud las maniobras que atribuyen a Sanmartín. "Para desmovilizar a la izquierda, Casado tiene que hacer la campaña que estaba haciendo, de moderación y de no polarizar, esto no le viene bien. Se creen que hacen tecnología punta y son como Torrente, porque si lo haces, que no te pillen", afirma una persona que conoce las interioridades de Génova. Un consultor político coincide: "Casado solo tenía que sentarse a comer palomitas esta campaña. Esto no le viene bien".

Los asesores electorales consultados piden el anonimato. Todos conocen a Sanmartín. Uno que lo aprecia cree que la acusación sobre guerra sucia en México es injusta porque las campañas allí son así. "Las campañas de contraste abundan más, se importan cosas de Estados Unidos más rápidamente, especialmente lo que tiene que ver con redes sociales. En México, han salido varias noticias sobre Sanmartín en relación con la llamada guerra sucia, pero muchas veces son colocadas por las propias estrategias de campañas rivales para desprestigiar o atacar, nada más".

Facebook ha revisado las cuentas pero sostiene que no vulneran ninguna de sus políticas. La red social anunció antes de las pasadas elecciones nuevos controles para evitar campañas sucias con noticias falsas de los partidos, pero sostiene que no puede hacer nada si la publicidad la compran militantes o personas afines. Mientras, Twitter ha eliminado toda publicidad política.

El PSOE llevará el caso a la Junta Electoral Central, pero es difícil que el organismo entre a revisar nada si no se prueba una vinculación directa con el partido. La JEC ha anulado campañas que pedían el voto en Facebook antes del inicio de la campaña oficial, pero esta ya ha empezado.

Que los partidos tengan una campaña oficial y otra con un mensaje distinto en Facebook y dirigida a determinado público no es novedoso. En la repetición electoral de 2016, Rajoy hizo una campaña muy en positivo, pero en Facebook el partido hacía publicidad segmentada hacia votantes de Ciudadanos en provincias donde el partido de Albert Rivera no había sacado escaño. Facebook permite segmentar la publicidad y dirigirla a quien, por ejemplo, ha visto vídeos de determinado partido político. Pero en aquel momento el PP sí identificaba sus vídeos. La campaña de las cuentas falsas puede ser un bumerán para el PP porque, sin eso, las encuestas le daban rondando los 100 escaños.

La campaña para desmovilizar a la izquierda tiene una referencia clara. En 'El gran hackeo', la película sobre el escándalo de Cambridge Analytica, cuentan el caso de una campaña en Trinidad, donde para que ganara el partido que apoyaban los indios crearon una exitosa campaña para que los jóvenes negros no votaran como símbolo de resistencia contra el sistema. Está todo inventado.

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