FINALIZA LA CUMBRE DE LOS LÍDERES MUNDIALES

Las protestas por el G-7 dan paso a las quejas por las pérdidas millonarias por el operativo

La Confederación de Transporte de Mercancías cifra en seis millones el impacto diario por las restricciones de tráfico de cara a una cumbre que ha limitado la actividad comercial en la frontera

Foto: Los participantes en la contracumbre que se opone al G-7 celebran una manifestación entre las localidades de Hendaia (Francia) e Irun (Guipúzcoa). (EFE)
Los participantes en la contracumbre que se opone al G-7 celebran una manifestación entre las localidades de Hendaia (Francia) e Irun (Guipúzcoa). (EFE)

La cumbre del G-7 que ha finalizado este lunes ha deparado dos grandes debates. Por un lado, el que ha implicado a los principales líderes mundiales en una bunquerizada Biarritz, y, por otro, el que se ha generado a ambos lados de la frontera sobre si las medidas acordadas ante la celebración de la cumbre, con ciudades tomadas por la policía, permanentes controles y restricciones de tráfico, han sido excesivas.

Las protestas por el G-7 dan paso a las quejas por las pérdidas millonarias por el operativo

Se habían previsto “todos los escenarios posibles” de cara a la celebración de una cumbre que había movilizado a 20.000 efectivos policiales —más de 13.000 agentes de seguridad franceses, cerca de 3.000 de las FSE y 4.000 ‘ertzainas’—, y lo cierto es que la cita se ha cerrado sin que se hayan producido las situaciones más negras que se oteaban en el horizonte. No se han producido los atascos previstos en la frontera —de hecho, se han registrado menos retenciones que un día habitual de verano, a raíz de los continuos llamamientos a evitar el tráfico por este paso fronterizo—, la muga de Biriatou no se ha cerrado y, si bien se han dado enfrentamientos entre policías y activistas antisistema, los altercados que vaticinaban las autoridades no han sido tales debido a la fuerte presencia policial, con constantes controles y efectivos prácticamente apostados en cada esquina en los municipios próximos a Biarritz, en especial en una sitiada Bayona.

No se han producido los atascos previstos en la frontera, la muga de Biriatou no se ha cerrado y los altercados previstos por la policía no han sido tales

Cerrada la cumbre, las protestas que se han registrado en la calle por la presencia de los principales mandatarios mundiales se han silenciado y han dado paso a las quejas por la contundencia de las medidas decretadas y las pérdidas millonarias que han supuesto. El principal grito en el cielo lo han puesto los transportistas por las, según denuncian, enormes pérdidas económicas que han supuesto las “exageradas” restricciones al tráfico impuestas en torno a la frontera por el Gobierno vasco, con la prohibición de circular desde el sábado hasta las 18:00 de este lunes a los camiones de más de 7,5 toneladas, si bien el Ejecutivo de Vitoria decidió permitir la circulación entre las 21:00 del domingo y las 10:00 de este lunes ante la ausencia de problemas circulatorios.

“Han estrangulado al transporte de mercancías por carretera de ambos Estados”. El presidente de la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM), Ovidio de la Roza, ha denunciado que la “brutal y fuera de toda lógica” restricción al tráfico impuesta en el País Vasco y Navarra ha provocado un “enorme impacto económico”, con un coste que cifra en seis millones de euros al día. Esta cantidad surge de los 600 euros diarios de coste medio que conlleva inmovilizar un camión y los 10.000 vehículos pesados que atraviesan cada jornada el paso de Biriatou. Y a estas pérdidas, prosigue en su denuncia, hay que añadir el “colapso de la actividad económica de no pocas industrias y sectores productivos de nuestro país” ante “la falta de nuestros servicios durante estos días”.

"No nos merecemos esto. Ha sido una agresión. Han estrangulado al transporte de mercancías por carretera de ambos Estados", denuncia la CETM

De la Roza ha mostrado su “hartazgo” ante las medidas decretadas en una carta abierta fechada este lunes. “No nos merecemos esto”, asevera el responsable de la CETM, que protesta por lo que califica de “agresión” al sector —“no puedo calificarlo de otra manera políticamente más correcta”, apunta—. “Estamos hastiados de los continuos ataques a la libertad de tránsito, ya sea por parte de los chalecos amarillos, los CDR independentistas o los antisistema, y ahora se une la clase política”, censura.

Las protestas por el G-7 dan paso a las quejas por las pérdidas millonarias por el operativo

No es una protesta aislada. Todo el sector ha alzado la voz por unas medidas que han sido calificadas de “negativas y exageradas” por la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (Astic) y de “desproporcionadas e injustificadas” por la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte (Fenadismer). Ni siquiera la apertura de una ‘ventana’ para permitir el paso de vehículos esta madrugada decretada por el Gobierno vasco en respuesta a las presiones de los transportistas —critican que las restricciones en suelo francés no han sido del mismo calibre— consuela al sector. “Los daños ya están hechos”, protestan los transportistas, que auguran retenciones kilométricas hacia Francia en las próximas horas para dar salida a todos los camiones bloqueados en gasolineras, arcenes y aparcamientos habilitados para la ocasión.

No son las únicas quejas. También los comerciantes de ambos lados de la frontera denuncian las elevadas pérdidas que ha supuesto tener que cerrar sus negocios durante varios días en previsión de incidentes. Numerosos establecimientos cerraron sus puertas y protegieron sus cristaleras con maderas. La fotografía más representativa corresponde a Bayona, situada apenas a 10 kilómetros de Biarritz, que desde el viernes ha sido una ciudad fantasma tomada por la policía francesa, que el sábado tuvo que disolver una marcha no comunicada con el lanzamiento de gases lacrimógenos y cañones de agua ante el lanzamiento de piedras y otros objetos contundentes de los manifestantes.

En Irún, los negocios situados junto a la frontera, destinados en esencia al público francés, han echado las persianas en su mayoría. La actividad comercial en el entorno de Behobia, lugar de peregrinaje diario de centenares de franceses en busca de tabaco y alcohol, se ha reducido a la mínima expresión. El silencio se ha adueñado igualmente de los comercios situados junto al puente de Santiago, donde el sábado la única presencia en la zona correspondía a agentes de la Ertzaintza que vigilaban la manifestación de la contracumbre que unió Hendaya con Irún. Al miedo de los comerciantes por posibles incidentes se ha unido el de los posibles clientes ante los permanentes controles en todos los puntos fronterizos.

Manifestación del sábado en Hendaya contra la cumbre del G-7. (EFE)
Manifestación del sábado en Hendaya contra la cumbre del G-7. (EFE)

Los continuos controles policiales establecidos desde los días previos a la celebración de la cumbre han provocado el malestar de los vecinos de Irún y Hendaya, que han considerado “excesiva” la presencia de agentes a ambos lados del Bidasoa, lo que ha afectado a la rutina diaria. Los atascos de vehículos han sido la tónica del día en torno a los diferentes pasos fronterizos, donde los policías exigían el DNI a los transeúntes para poder pasar de un lado a otro de la muga. Las críticas políticas no han faltado. El alcalde de Irún, el socialista José Antonio Santano, ha puesto de manifiesto los negativos efectos que ha conllevado para el comercio, la hostelería y el sector del transporte el dispositivo de seguridad establecido de cara a una cumbre que, además, se ha hecho coincidir con la operación retorno de tráfico de vacaciones. La elección del fin de semana con mayor tránsito de vehículos por la frontera del año para la reunión del G-7 ha unido a la clase política e institucional en su denuncia. Entre las voces críticas, está la del ministro de Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska.

La “militarización” de la zona ha reducido las protestas a pie de calle previstas. Las plataformas G-7 Ez y Alternatives G-7, organizadoras de la contracumbre, muy críticas con esta asfixia policial, han suspendido la mayoría de las movilizaciones al “no poder garantizar la seguridad” de los asistentes. En la que ha sido su última acción, un centenar de personas ha tratado de acceder este lunes al centro de Biarritz para entregar un manifiesto con sus propuestas a los principales mandatarios mundiales, si bien la policía se lo ha impedido —le han entregado el documento a un responsable del operativo policial—. Una sentada a modo de protesta ha cerrado los actos contra una cumbre que se han saldado con algo más de un centenar de detenidos desde el viernes, cuando tuvieron lugar los primeros altercados entre policías y activistas antisistema en las inmediaciones del campamento instalado en Urruña y que daba cobijo a 4.000 personas.

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