LOS PASOS TRAS LA INVESTIDURA FALLIDA

Dirigentes del PSOE animan a Sánchez a romper con Podemos y dirigirse a elecciones

Algunos cuadros creen que ya no hay nada que hacer con Iglesias y que es mejor prepararse para nuevos comicios. El propio presidente dejaba caer que la vía de la coalición ya no estaba viva

Foto: Pedro Sánchez, acompañado de su director de Gabinete, Iván Redondo, este 25 al término del pleno de segunda votación de investidura. (EFE)
Pedro Sánchez, acompañado de su director de Gabinete, Iván Redondo, este 25 al término del pleno de segunda votación de investidura. (EFE)

El PSOE acogió con frustración, aunque también con profundo cabreo, el varapalo de Pablo Iglesias a Pedro Sánchez. Por segunda vez. Una bofetada que hace a algunos dirigentes pensar que ya no hay nada que hacer con Unidas Podemos. Que no será posible aproximar posturas. Y por tanto, que solo queda el camino de elecciones, aunque los menos de dos meses que quedan hasta la disolución de las Cámaras, el 24 de septiembre, pueden dar mucho de sí.

Esa sensación de que ya no había que explorar más vías con Iglesias se podía palpar una vez se consumó la ruptura, que se hizo evidente en cuanto comenzaron los reproches y la filtración de los papeles de la negociación. Ayer jueves en Ferraz se reunía la ejecutiva federal a las 10:30 y poco después los morados hicieron un último movimiento: planteaban un Ejecutivo de coalición con una vicepresidencia social y con Igualdad aparejada, más las carteras de Sanidad, Ciencia y Trabajo. Desde la cúpula despacharon la contraoferta con un "es más de lo mismo". O sea, se rechazó. Miembros de la dirección consultados por este periódico ya entonces indicaban que no se podía aceptar ninguna cesión, que la negociación se había concluido.

"No es serio plantear propuestas en los medios. Mejor que lo decidan los ciudadanos en las elecciones", señalaba un mando de la ejecutiva. También sentó mal que Iglesias, en el propio pleno, rebajara el listón de nuevo y renunciara al Ministerio de Trabajo a cambio de las políticas activas de empleo. Algunos socialistas lo vieron como una "provocación". El gesto de Sánchez, despreciando al segundo la última oferta, lo decía todo. En la tribuna respondió al jefe de UP la portavoz del grupo, Adriana Lastra, que se mostró durísima con los morados. Durísima. Ella había formado parte del equipo negociador y a ella se le atribuía más sintonía con ellos.

"No ha fallado nada por parte nuestra. Ni generosidad ni estrategia. Pudo ser un error de Pedro decir que el gran problema era Pablo Iglesias. Aquello pudo no ser un acierto, pero es al final irrelevante con el resultado, que es que Podemos por segunda vez se niega a investir a Pedro como presidente del Gobierno", sancionaba otro integrante de la dirección. En efecto, tras el portazo del Congreso, el PSOE cerró filas con su líder.

Para algunos dirigentes, es una "oportunidad" llamar de nuevo a las urnas, para que se refuerce el proyecto socialista frente a Unidas Podemos


¿Y ahora qué? ¿Hay que volver a hablar con los morados sobre la base de la coalición? "A elecciones", respondía con rotundidad este último cargo citado, que considera, como otros cuadros consultados, que ir a nuevos comicios el 10 de noviembre "es una oportunidad" para el PSOE, porque puede beneficiarle el viento de cola de las encuestas si demuestra a sus votantes que quien frustró la posibilidad de que haya en España un Ejecutivo progresista es Unidas Podemos. En el fondo, esa preparación del relato no ha dejado de estar presente desde las generales del 28-A, y ha sido diseñada meticulosamente por el gurú del presidente, una figura siempre en ascenso —aunque cuestionada por algunos mandos del partido por excesivamente tacticista—, Iván Redondo, su director de Gabinete.

La irrupción de Errejón

Esa pulsión de algunos dirigentes, que no dejan de ser meras reflexiones, no críticas como tal —el PSOE es una balsa de aceite en estos momentos—, conecta con quienes creen que ha sido el círculo de la Moncloa el más interesado en abrir el camino de la repetición electoral, con la expectativa de que Sánchez mejore en noviembre sus resultados y pueda gobernar sin las ataduras de Unidas Podemos. Una segunda oportunidad podría reforzarle como hombre de Estado, centrado en el escenario, y menguar los efectivos de Unidas Podemos. Iglesias, como ha estimado en estas semanas la Moncloa, podría verse más debilitado si en escena aparece Íñigo Errejón, representante de una izquierda más pragmática y predispuesta a pactar con el PSOE. El exdirigente morado quiere asentar su proyecto, Más Madrid, en la región, pero no ha descartado el salto a la arena nacional.

Hay opiniones y reflexiones diversas, pero no una masa crítica organizada, porque el PSOE es ahora mismo una balsa de aceite en torno a su líder

El propio Sánchez dio muestras este jueves de querer ya marcar distancias con Iglesias. Al menos por ahora. Le retiró el título de socio preferente y subrayó que la oferta "generosa" y "respetuosa" de Gobierno de coalición que había intentado negociar con Unidas Podemos —y que habría supuesto que sus aliados hubieran ocupado una vicepresidencia social potente y los ministerios de Igualdad; Sanidad, Asuntos Sociales y Consumo, y Vivienda y Economía Social— no ha "funcionado". Pero ese no es el "final del viaje", dijo. Y ahora "hay que volver al punto de inicio" y "explorar otros caminos", "otras vías". En ese momento, situó en plano de igualdad a Unidas Podemos, PP y Ciudadanos. Las tres formaciones, junto con el PSOE, han de "reflexionar" y encontrar una solución al desbloqueo, dijo, para evitar que España camine a nuevas elecciones.

Dirigentes del PSOE animan a Sánchez a romper con Podemos y dirigirse a elecciones

No dijo qué caminos serían esos. Pero de sus palabras se deducía que la fórmula de la coalición quedaba aparcada. Ya hace una semana, en una entrevista en 'Al rojo vivo', señaló que su propuesta de Gobierno de coalición caducaba con la segunda votación de investidura, que resultó igualmente fallida.

Para otros, elecciones es un "horror"

Pero aunque hay dirigentes que empujan al presidente a no reconstruir los puentes con UP, porque ya la relación ha quedado muy tomada, otros en cambio sí son más partidarios de reanudar las conversaciones con tranquilidad, aunque la propuesta de coalición pueda no estar sobre la mesa. Sánchez había pedido a Iglesias que si no se consensuaba un Ejecutivo bicolor aceptara un acuerdo de investidura o un pacto de legislatura.

Otros cargos entienden que hay que buscar un acuerdo o presionar a las derechas, porque unos nuevos comicios podrían castigar a la izquierda

Otros estiman que quizá haya que aumentar la presión sobre las derechas, sobre PP y Cs, porque en septiembre, para cuando se espera una mayor intensidad emocional en Cataluña por la Diada y la sentencia del 'procés', las abstenciones de un grupo como ERC puede que ya no estén disponibles, lo que volvería a condenar la investidura al fracaso, aunque se tuvieran amarrados los 42 apoyos de Unidas Podemos. Y es que no todos en el PSOE consideran que la mejor estrategia sea conducir al país a nuevas elecciones. Para algunos cuadros, eso sería un "horror", puesto que los votantes progresistas podrían castigar a la izquierda en su conjunto y en todo caso el presidente no lograría mayoría absoluta, por lo que estaría obligado a apoyarse en Iglesias. El mayor peligro, desde luego, es el de la abstención, que acabe beneficiando a las derechas.

Varias vías están abiertas. El Rey, tras su entrevista con la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, deja margen a los partidos para que reordenen sus estrategias antes de convocar una nueva ronda de consultas. Y ahora Sánchez también tiene que dar los siguientes pasos.

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