LA RÉPLICA A IGLESIAS

Sánchez pide a Iglesias un acuerdo de investidura si no hay Gobierno de coalición

El presidente subraya más las diferencias que las coincidencias con los morados, y aunque dice estar "dispuesto a correr el riesgo" de un Ejecutivo bicolor, da a lglesias otras alternativas

Foto: Pedro Sánchez, durante su intervención en la primera jornada del debate de investidura, este 22 de julio en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez, durante su intervención en la primera jornada del debate de investidura, este 22 de julio en el Congreso. (EFE)

Pedro Sánchez no aceptará cualquier Gobierno de coalición con Unidas Podemos. Ni mucho menos. De hecho, no se le ve cómodo con esa fórmula, aunque está "dispuesto a correr ese riesgo". Pero si finalmente no hay un acuerdo para un Ejecutivo bipartito, y es lo que a esta hora se vislumbra, entonces el presidente pide a los morados que se avengan a firmar un pacto de investidura. O uno de legislatura sin entrar ellos en el Gabinete. Un plan que desde luego UP ni contempla y rechaza.

La réplica del presidente en funciones a Pablo Iglesias había generado mucha más expectación que las respuestas a Pablo Casado y Albert Rivera, en las que insistió en su petición —más bien exigencia— de que ambos se abstengan para que el futuro Gobierno no dependa de las formaciones independentistas. En su primera intervención, el candidato había puesto incomprensiblemente tierra de por medio con Unidas Podemos, pese a que ambas fuerzas negocian un acuerdo de coalición. Aún sin éxito. Expuso su programa de acento social, con sello PSOE, pero no hizo guiños a los morados, salvo el llamamiento final a la unidad, sin más hondura. Iglesias había sido firme en sus planteamientos: los morados no pueden aceptar ser un mero "decorado" de su Ejecutivo. "Respeto" a sus votantes y "reciprocidad", le demandó. Eso fue en su primera intervención, pero ambos líderes se fueron calentando en el uso de la palabra, hasta llegar Iglesias a lanzar una advertencia severa y preludio, tal vez, de la ruptura entre quienes iban a ser socios teóricos y preferentes esta legislatura: "No nos dejaremos pisotear ni humillar por nadie". "Si ustedes, por cerrazón, no hacen una coalición con nosotros proporcional a los votos, temo que usted no será presidente nunca". Para entonces, la bronca ya era mayúscula.

Pero rebobinemos. Porque antes de ese desencuentro final el ambiente había ido caldeándose. Sánchez no utilizó, obviamente, el tono belicoso que empleó contra Casado y Rivera. Pero sí se encargó, durante su réplica a Iglesias —y a los jefes de IU (Alberto Garzón) y de las confluencias catalana (Jaume Asens) y gallega (Yolanda Díaz)—, de subrayar sus diferencias con Unidas Podemos, más que en hacer hincapié en las coincidencias. Y eso era ya suficientemente significativo. El candidato se detuvo especialmente en las discrepancias que le separan respecto al abordaje del conflicto soberanista, y por ello confrontó más directamente con Asens, a quien acusó de haberse alineado con los argumentos de los independentistas.

Si finalmente no llegamos a un acuerdo para un Gobierno de coalición, hay otras muchas opciones que se pueden abrir


Pero luego, después por cierto de recalcar las "culturas" y "tradiciones" políticas que separan a las dos fuerzas, Sánchez entró en materia. A lo que es el objeto de debate en los últimos días. El primer paso fue agradecer a Iglesias su renuncia a entrar en el Consejo de Ministros, una "decisión difícil pero que beneficia al conjunto de la sociedad". Y a continuación repasó las distintas ofertas hechas desde su partido a Unidas Podemos. La última fue el Gobierno de coalición, "aun siendo conscientes" de que no suman mayoría absoluta.

"Mano tendida"

Entonces se dolió de la queja lanzada a primera hora por los morados: ellos dijeron que el PSOE estaba poniendo "excusas" para no aceptar una entente. "Queremos gobernar con ustedes y sacar adelante muchas políticas en beneficio de la ciudadanía y esa mano la tienen ustedes tendida". Sánchez de nuevo quiso hacer alarde de independencia del poder económico y subrayó que goza de "autonomía", que no se le puede discutir de las primarias terribles que vivió su partido. Muchos de aquellos que renegaban de Podemos le "reprocharían", dijo, que los de Iglesias entraran en el Gobierno. "Pero estoy dispuesto a correr ese riesgo".

Sánchez insta a Podemos a negociar hasta el 25 y si no hay consenso, les pide que "mediten" su voto para que no coincida con el de la ultraderecha

Claro que a continuación el presidente emitió poderosas señales de que la coalición no es el modelo que él quiere. O, desde luego, no como la quieren sus aliados. Ni mucho menos. De hecho, antes siquiera de que formalmente se hayan roto las negociaciones, se puso la venda antes de la herida. "Si finalmente no llegamos a un acuerdo para un Gobierno de coalición, hay otras muchas opciones que se pueden abrir".

Sánchez pide a Iglesias un acuerdo de investidura si no hay Gobierno de coalición

Entre ellas, dijo, la de un acuerdo de investidura, que suponga acordar contenidos que Iglesias pueda "explicar ante su partido" para facilitar la investidura de un presidente socialista y que no se repita, dijo, la imagen de 2016. También caben "otros escenarios", como un pacto de legislatura, que puedan firmar los morados "sin necesidad de incorporarse" al Ejecutivo. "La propuesta que les hago es de un Gobierno de coalición, pero lo que le digo es que entre un Gobierno de coalición y que ustedes voten con la ultraderecha en contra de un gobierno socialista hay muchas opciones que se pueden abrir", mantuvo. Todo ello almibarado con los llamamientos a "no quebrar las esperanzas del electorado de izquierdas".

Sánchez insistió en que hay que tener en cuenta "variables" como que las dos formaciones no suman mayoría absoluta para pensar en un Gobierno de coalición y en la atribución de responsabilidades —o sea, reparto de ministerios—. El candidato llamó a los morados a "dialogar" hasta el jueves. Entretanto, y si no se llega a un acuerdo para entonces, pidió a Unidas Podemos que "mediten su voto" y "faciliten al menos un Gobierno progresista".

No es un "Gobierno decorativo"

En su contrarréplica, Sánchez se revolvió contra la acusación de Iglesias de que realmente estaba ofreciendo un "Gobierno con elementos decorativos". "No es serio", reprochó. El presidente señaló que no quiere monopolizar el poder, que está dispuesto a compartirlo con los morados, pero con una condición: "El Gobierno de España tiene que obedecer al interés general y es lo que tengo que salvaguardar como candidato". Así que su oferta es "generosa", y si no la acepta UP, "nos podremos ver abocados a una investidura fallida y a la repetición electoral", advirtió.

Sánchez recalca que su oferta es "generosa". Rehúsa utilizar un tercer turno de palabra después de que Iglesias desvele detalles de la negociación

El secretario general aprovechó sus turnos de intervención para cargar las tintas contra el grupo confederal. Se recreó, desde luego, en sus "discrepancias profundas" sobre Cataluña. Porque aunque UP sí quiere "resolver la crisis", tiene "formas muy distintas de afrontar el debate". Enlazó enseguida con una recriminación a Asens, que básicamente se resumía en que creía que había comprado el argumentario a los independentistas, cuando estos hablan de que "solo hay una voz, solo un pueblo", cuando para él "hay muchas voces, muchos pueblos y mucha gente que quiere quedarse en España y no en seguir la deriva soberanista". El problema, insistió, como en otras ocasiones, no es de Cataluña contra España, sino de "convivencia" entre los propios catalanes. "Esta no es una crisis entre un pueblo oprimido y un Estado que no es democrático y de derecho".

Sánchez pide a Iglesias un acuerdo de investidura si no hay Gobierno de coalición

Pero Sánchez e Iglesias también se enzarzaron a cuenta de la reforma del artículo 99 de la Constitución que el presidente preconiza. Para el líder de UP, es sinónimo de laminar el sistema parlamentario, y para el candidato, se trata de "redoblar" las garantías para evitar elecciones. Luego le espetó que aunque el PSOE "ha cometido errores" en sus 140 años de historia, "el mundo no empieza ni acaba" con Iglesias, porque antes que él estuvieron sentados en el Congreso IU y el PCE, porque el PSOE siempre tuvo una izquierda a su izquierda.

Toda esa construcción argumentativa evidenciaba que las heridas no están sanadas y que la desconfianza es un hecho bien patente. Pero la bronca se agudizó cuando Iglesias desveló los detalles de las negociaciones y se quejaba de lo poco generoso que había sido el PSOE, porque les negó competencias en Hacienda, Trabajo, Medio Ambiente o Ciencia. Le acusó de provocar otras elecciones. Sánchez no quiso replicarle, no quiso emplear un último turno. Ahí dejó la discusión. Pero el incendio era innegable.

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