"Me sudaba todo el cuerpo": cara a cara de un sacerdote y su presunta víctima en el juzgado
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SUPUESTOS ABUSOS entre 1977 y 1979

"Me sudaba todo el cuerpo": cara a cara de un sacerdote y su presunta víctima en el juzgado

El sacerdote Ángel Sánchez Cao se ha querellado contra el hombre que le acusa de haber abusado de él cuando tenía 10 años, y este martes se celebró un acto de conciliación sin resultado

Foto: "Me sudaba todo el cuerpo": cara a cara de un sacerdote y su presunta víctima en el juzgado
"Me sudaba todo el cuerpo": cara a cara de un sacerdote y su presunta víctima en el juzgado

Hace tres años, Emiliano Álvarez dio un paso al frente y desveló los supuestos abusos sexuales que sufrió a manos del sacerdote Ángel Sánchez Cao cuando tenía 10 años, una decisión que le llevó este martes a comparecer ante el juzgado. No para denunciar a su presunto agresor, sino por la querella de injurias y calumnias que ha interpuesto el clérigo contra él. A las 13:00, Álvarez entró en el juzgado número 8 de Ponferrada para celebrar un acto de conciliación, encontrándose así cara a cara con el sacerdote. "Hablé con la secretaria para que por favor lo hicieran cuanto antes", explica a El Confidencial. "Me sudaba todo el cuerpo. Intenté no mirarle y solo contestar a las preguntas que me hicieron". Tras cumplir con el trámite, se emitió la resolución: "No habiendo acuerdo, se da el acto por terminado sin avenencia". Como Álvarez mantiene que Sánchez Cao es un pederasta, el sacerdote tendrá ahora que decidir si sigue adelante con su querella.

La presunta víctima asegura que sufrió los abusos en el Seminario Menor de San José de La Bañeza entre 1977 y 1979, después de entrar a estudiar a este centro religioso con 10 años. "En marzo fue cuando me escapé de allí y me intenté suicidar. Vinieron mis padres y me metieron en el 600. Nadie me dio ninguna explicación y tampoco la quería. Lo único que quería era irme de ahí a toda hostia. Iluso de mí, pensé que lo había dejado atrás, que no había pasado, que no iba a influir en mi vida". Pero se equivocaba. Y no lo oculta a la hora de recordar el día que decidió sacar a la luz los supuestos abusos: "Siempre había estado en drogas, drogas, drogas y drogas, pero cuando vine a vivir al pueblo, con mi familia, tenía una tensión que no detectaba el motivo. Al final un día se lo dije a mi madre". Tras esa primera confesión, acudió tanto a los medios como ante la diócesis de Astorga, de la que depende el sacerdote, para denunciar los abusos.

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Sánchez Cao siempre ha negado el relato de Álvarez, hasta el punto de interponer una querella por injurias y calumnias contra él. "Si para demostrar mi inocencia tengo que afrontar mi secularización, lo haré", llegó a afirmar en una entrevista concedida al 'Diario de Valladolid' en enero. "Dada la indefensión en la que me he encontrado durante estos dos años, ha llegado el momento de acudir a los tribunales de Justicia en defensa de mis derechos". Pero desde que Álvarez alzó la voz hace tres años, un segundo hombre que estudió en el seminario de La Bañeza también le ha denunciado por abusos sexuales, lo que llevó a la diócesis de Astorga a apartarle de la parroquia de Veigamuíños en la que se encontraba. El expediente de Sánchez Cao está ahora en manos del Vaticano, pero Álvarez asegura que sus denuncias no son más que "la punta del iceberg". Según afirma, ya hay al menos una tercera víctima de la que se tiene conocimiento y a la que se está buscando.

El choque entre los relatos llegó así al juzgado número 8 de Ponferrada este martes para celebrar un acto de conciliación entre ambas partes. Antes de la cita, Álvarez decidió colgar una pancarta en la fachada del edificio: "Fuimos destruidos. No al abuso sexual: detenerlo es tarea de todos... Tú lo olvidarás mañana. Yo lo recordaré toda mi vida. Justicia". Pero lo que no se esperaba es que durante esta protesta fuera a toparse con el propio Sánchez Cao entrando en el juzgado. "Estaba allí con la pancarta y de repente me doy la vuelta y venía con su abogado. Lo que me indignó es que venía también un sacerdote del Bierzo con él. El segundo clérigo iba de paisano, pero Álvarez, que vive en el Bierzo, le conocía. "Me acerqué a saludarle y cuando me vio, me dijo: '¿Qué haces aquí?'. Y le respondo: 'A verme las caras con este señor'. Entonces ya reculó, porque al verme y saber quien soy, pues pensaría: 'Hostia, que es este".

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Al malestar de Álvarez con la presencia de un sacerdote del Bierzo junto a Sánchez Cao en el juzgado, se suma la carta que le ha enviado el Obispado de Astorga valorando la querella que se ha presentado contra él. En la misiva, a la que ha tenido acceso El Confidencial, reconocen que les "entristecen enormemente" estos hechos, pero al mismo tiempo explican que "parten de su actuación como persona física, siendo totalmente ajenas al proceso canónico abierto contra dicho sacerdote y que se encuentra a la espera de que la Congregación de la Doctrina de la Fe se pronuncie sobre el mismo". También expresan su "solidaridad y comprensión entendiendo que esta demanda puede estar causándole un enorme daño personal", mensaje que Álvarez, después de tres años esperando un castigo a Sánchez Cao por parte de sus superiores, considera insuficiente.

Álvarez entró así al juzgado número 8 de Ponferrada decepcionado con la diócesis de Astorga, situación que no mejoró conforme comenzaron a hacerle una pregunta tras otra sobre si quería retractarse ante algunas de las declaraciones que ha hecho en los últimos años contra Sánchez Cao. Respondió que no a todas, como se refleja en la resolución judicial. "Por la parte requerida se manifiesta: al punto 1, que no se aviene; al punto 2, que no se aviene; al punto 3, que no se aviene; al punto 4, que está en espera de resolución canónica". Ahora, Sánchez Cao debe decidir si sigue adelante con la querella, pero Álvarez asegura que no le inquieta. "Yo estoy tranquilo. Llega a ser hace dos años, que hubiese sido entre él y yo, pues sí estaría preocupado, porque es complicado demostrar esto después de tantos años. Pero cuando ya hay dos víctimas más conmigo y conociéndolas ya, que he hablado personalmente con una de ellas... Su denuncia es para poner una especie de dique por lo que le venga".

Pederastia Iglesia
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