EN EL JUICIO DEL 'PROCÉS'

Melero ironiza con Franco: "Si se consuma un alzamiento, te ponen estatua en Madrid"

En los cuatro meses que ha durado el juicio, Melero se ha desmarcado una y otra vez de la línea de defensa de sus colegas, apuesta que mantuvo una vez más en su intervención final

Foto: Imagen tomada de la señal institucional de Tribunal Supremo del letrado Javier Melero, abogado de Joaquim Forn. (EFE)
Imagen tomada de la señal institucional de Tribunal Supremo del letrado Javier Melero, abogado de Joaquim Forn. (EFE)

El abogado del 'exconseller' Joaquim Forn, Javier Melero, comenzó su informe arañando tiempo al tribunal. Al representar a un solo acusado, contaba en principio con 60 minutos, pero las defensas de Borràs y Vila le cedieron otros 25. Tenía mucho que decir y lo dejó claro desde el arranque: "No se puede trivializar el concepto de violencia. Es una falta de respeto a todos los muertos de nuestros sangrientos pronunciamientos militares". Pese a ello, no dudó en ironizar a continuación con Franco —y, por extensión, con cualquier triunfador de un golpe— para criticar las tesis de las acusaciones: "Si se consuma un alzamiento, lo que hacen es ponerte una estatua en una plaza en Madrid", lanzó ante el tribunal.

El abogado calificó los informes de las acusaciones como "brillantes", pero cada palabra amable fue acompañada por un dardo. Primero contra la Fiscalía y después, en menor medida, contra la Abogacía del Estado. A lo largo de más de una hora, ni mencionó a Vox ni defendió las tesis independentistas: "El Govern de la Generalitat incumplió sistemáticamente el contenido de sus leyes de desconexión para que nada de lo que hiciera tuviera validez normativa. El Gobierno de la Generalitat incumplió la declaración de independencia", denunció.

No le preocupó tampoco que sus palabras dejaran a los doce acusados como mentirosos. Ni siquiera cuando echó por tierra la declaración de independencia del 27 de octubre: "No se arría la bandera, no se comunica nada al cuerpo diplomático y todo el mundo se adapta a la aplicación del artículo 155. Soy consciente de que a alguien puede molestarle esta versión de los hechos. Pero esto es lo que ocurrió". Su objetivo era conseguir la absolución de Forn, no garantizar su futuro político.

En los cuatro meses que ha durado el juicio, Melero se ha desmarcado una y otra vez de la línea de defensa de sus colegas, apuesta que mantuvo una vez más en su intervención final. Incluso dedicó buenas palabras a las fuerzas de seguridad del Estado, aunque no a sus jefes: "Entiendo que quien viene aquí a defender a la policía soy yo. Y no solo a los Mossos, también a la Guardia Civil y a la Policía Nacional. Porque a la policía no se le defiende diciendo que es un honor y que todo lo han hecho bien. A la policía se le defiende dejando claro que la ineptitud de sus mandos y del poder político en el diseño de un dispositivo les condujo a una situación endemoniada".

Siguió los pasos de la defensa de Junqueras y cargó contra la importancia que dan las acusaciones a los Mossos: "¿Por qué las acusaciones dotan a los Mossos de una característica dual, según la cual a veces son un elemento de cargo esencial, y a veces los considera partícipes de la rebelión?", se preguntó. Como abogado del 'exconseller' de Interior, dedicó gran parte de su informe a valorar la actuación de la policía autonómica, para lo que destacó las "muestras de desconfianza" de su cúpula frente a Carles Puigdemont. "Nadie quería coordinarse con los Mossos, si alguien quedó al pie de los caballos fueron ellos", sostuvo.

El abogado tendió puentes con las acusaciones, pero sin ceder terreno: "Solo me gustan las batallas que puedo ganar", aseguró al poco de comenzar su informe. Su intervención fue saltando así de críticas al 'procés' a críticas a la acusación que mantiene la Fiscalía en el 'procés', una estrategia en la que cargó contra las comparaciones que el Ministerio Público hizo con el 23-F: "Tenía usted divisiones de tanques. Su capacidad para doblegar al Estado a través de la violencia era notable".

Evitó reducir la estrategia independentista a una actuación ejemplar de la Generalitat: "La trinchera de la desobediencia la cedo con gusto. Si la desobediencia puede derivarse de participar en un Gobierno en el que se dice que si hace falta se desobedecerán las resoluciones del Tribunal Constitucional, contra eso no puedo hacer nada". Pero se negó a aceptar la tesis de la Fiscalía, a la que acusó de "innovar" en su interpretación del delito de rebelión respecto a lo que establece el Código Penal: "Habría que darle la vuelta como un calcetín". Su mensaje fue tajante respecto al referéndum: "Los ciudadanos no ejercían un derecho fundamental el 1-O, pero no estaban haciendo nada ilícito y no se les podía detener".

Su broche final también marcó diferencias respecto a sus compañeros: "Cumpliría muy mal mi función y el encargo que tengo encomendado si no terminara mis palabras haciendo lo siguiente: dando las gracias al tribunal por su amable atención, a todo el personal del Tribunal Supremo por su suporte, a Paco [uno de los funcionarios], que ha quedado demostrado que solamente él es necesario y todos los demás somos contingentes, a Piedad, por supuesto, y a los policías que han cuidado el orden y la seguridad durante todas estas sesiones. Desde luego que quien critique nuestra policía no conoce a estos policías".

Tras este agradecimiento, Melero puso entonces punto y final a su actuación en el juicio del 'procés' con una referencia a la película 'Amanece, que no es poco': "Había un guardia civil, el catalán, que decía que el mayor problema de orden público que se podía producir en aquel pueblo era el de criticar a William Faulkner, porque allí eran todos fanáticos de 'Luz de agosto'. Pues eso espero que reconstruyamos: una España en la solamente discutamos por William Faulkner. Muchas gracias".

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