INVESTIGACIÓN GRAND THEFT EUROPE

Propaganda, siniestros falsos y artes marciales: así trabajaba la célula de Melilla

Durante varios meses, el grupo de islamistas radicales se preparó para hacer la yihad y mandó hasta a 26 combatientes a zonas de conflicto del Estado Islámico

Foto: Imagen: PLL.
Imagen: PLL.

Cuatro de la madrugada del 30 de mayo de 2014. Dos helicópteros sobrevuelan Melilla mientras decenas de policías irrumpen en varios puntos del barrio de La Cañada. Revisan habitaciones, confiscan teléfonos y ordenadores y clasifican material yihadista. Cerca del amanecer se llevan esposados a seis detenidos. Son miembros de una célula que hasta ese momento ha enviado a 26 terroristas a países como Siria, Malí o Libia para combatir con Al Qaeda.

Cerca de allí está la mezquita Al Salam, que significa 'la paz', aunque se encuentra en el barrio conocido como ‘La Cañada de la muerte’. En torno a ella empezó a tejerse, casi diez años antes, una de las principales células de captación terrorista y de envío de reclutas al frente islámico de España.

El grupo se formó en torno a los rezos de la mezquita de Al Salam, cuyo imán era el líder de la célula

En Al Salam rezaban todos los días cinco de los detenidos esa noche: Benaissa Laghmouchi Baghdadi, Kamal Mohamed Dris, Rachid Abdelnahet Hamed, Mohamed Mohamed Benali y Mustafá Zizaou Mohand. El sexto, Mustafá Al Lal Mohamed, alias 'el Dóberman', era el imán de la mezquita y jefe de la célula.

Cada uno de los detenidos cumplía un papel dentro del grupo. Dos de ellos habían sido directores de empresas en Dinamarca como parte de una red sospechosa de defraudar ocho millones de euros mediante el conocido como 'fraude carrusel' de IVA, tal y como cuenta este martes El Confidencial en el especial Grand Theft Europe, una investigación conjunta con una treintena de medios y coordinada por el medio alemán sin ánimo de lucro 'Correctiv'.

Pero sus actividades iban más allá de defraudar impuestos vendiendo pollo, chocolate o productos electrónicos. Durante meses, tejieron una estructura que compaginaba los fraudes a seguros de coche, el robo de vehículos y la propaganda islamista en varios portales de internet. El objetivo, concluía la sentencia en 2017, era la “captación, radicalización, adoctrinamiento, financiación y posterior envío de voluntarios yihadistas para llevar a cabo acciones operativas de naturaleza terrorista”, bien en zonas de conflicto o en suelo occidental.

Un portal para propaganda y una Constitución

Esta célula mandó hasta 26 yihadistas a suelo islámico, 24 marroquís y dos españoles: Benaissa Laghmouchi Baghdadi y Zakaria Said Mohamed. El último también llegó a dirigir dos empresas en Dinamarca acusadas de fraude de IVA, 'trabajo' que compaginaba con el de combatiente en Malí, donde murió en 2015.

Querían cambiar la Constitución española por otra basada en la sharía y estuvieron buscando cómo hacer bombas químicas

El método para captar a nuevos miembros se basaba en dos partes. La primera, crear un aparato mediático a través de redes sociales y portales de internet que propagase la doctrina de la sharía. La segunda, encuentros con el Dóberman y convivencia en espacios donde se compaginaba el adoctrinamiento y el entrenamiento físico en artes marciales en un gimnasio situado en el sótano de la vivienda del líder. Según la sentencia, Al Lal era quien “determinaba el ideario del grupo, las reuniones y el papel de cada uno de los miembros” y también influía en su vida personal y familiar. La relación de todos ellos se intensificó en 2012, coincidiendo con el envío a zonas de combate de varios miembros, siempre según la investigación recogida en el sumario.

En ese reparto de tareas, Benali y Mohamed Dris eran los encargados de difundir el movimiento terrorista por internet. Así, siguiendo las directrices de Mustafá Al Lal montaron la web Sharia4Spain. En ella ya solo puede leerse una entrada, relacionada precisamente con la vida en la cárcel. “La prisión tiene numerosas bendiciones y milagros ocultos que solo puede experimentar una persona que quiere de verdad a Allah”, dice en su página principal. “El corazón es libre para vagar y reflexionar sobre esta vida y la otra. Con todas estas distracciones fuera del camino tienes mucho tiempo libre. Tiempo libre para leer el Corán, tiempo libre para memorizarlo”. Apenas queda rastro ya de las entradas que alertaban de la celebración de la Navidad, el uso correcto del 'hiqab' o lo que significaba la bandera del Ejército Islámico.

Captura de la web, ahora desaparecida.
Captura de la web, ahora desaparecida.

El portal actuaba como una filial en España del movimiento global Sharia4 que busca extender la ley de la sharía en todo el mundo. Detrás de los textos en castellano ahora desaparecidos se escondía tras varios seudónimos —Abu Maroa, Abu Huzman…— Mohamed Benali, administrador y editor de la página. En 2011, Benali llegó a confesar en un chat sobre los líderes de la plataforma en Reino Unido su compromiso: “Estoy a muerte con ellos, confían en mí para extender el grupo a España, trabajo muchísimo en el proyecto”. Al Lal, a quien se refería como “su profesor”, era quien seleccionaba o censuraba los contenidos antes de publicarse.

También difundían sus mensajes por canales de Twitter, Facebook o YouTube, con proclamas como que “la democracia va contra el islam”. De hecho, uno de los propósitos de esta célula era la elaboración de una “Constitución para el Califato islámico” que se impondría en España cuando la sharía llegase al “paraíso perdido”, ya que no reconocen las leyes occidentales. Definían la plataforma y sus foros como un “movimiento religioso contrario a la democracia y el liberalismo”.

Uno de los miembros buscó las coordenadas de varios edificios institucionales en Madrid

El borrador de su hipotética Constitución fue encontrado en el coche de Al Lal durante el registro. En su ordenador había búsquedas sobre la fabricación y difusión de elementos biológicos letales, como las bacterias causantes de la peste bubónica y pneumónica. También consultó cómo propagarlos mediante “bombas sucias” —artefactos explosivos— y conductos de ventilación. Tras el análisis del ordenador de Mohamed Dris se encontraron búsquedas de coordenadas que corresponden a edificios estatales en Madrid, como el Tribunal Constitucional, el Congreso, la Dirección General de la Guardia Civil o Tráfico. Según su defensa, esas búsquedas respondían a una próxima visita a Madrid porque quería opositar a Hacienda. Durante la prisión provisional, solicitó un permiso para poder presentarse a unas oposiciones al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Arriba (de izq. a der.): Zizaou, Al Lal, Bahgdadi, Abdelnahet, Benali y Dris.
Arriba (de izq. a der.): Zizaou, Al Lal, Bahgdadi, Abdelnahet, Benali y Dris.

Renegados del ejército español

Izquierda, Baghdadi, a la derecha, Abdelnahet.
Izquierda, Baghdadi, a la derecha, Abdelnahet.

El grupo buscaba continuamente nuevos adeptos entre los jóvenes de Melilla y Marruecos, muchos ellos procedentes del Ejército o de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. De hecho, dos ellos —Zakaria Said Mohamed y Mustafá Zizaou Mohand— estaban en el ejército español cuando fueron captados. Eran lo que los yihadistas denominaban 'metopas': infieles por favorecer la defensa de países que consideraban enemigos.

Rachid Abdelnahet Hamed cumplía un papel clave en esta tarea. Por algo era, según los investigadores, el hombre de confianza y segundo en el mando tras el imán. Era el encargado de gestionar los distintos grupos de WhatsApp con los que supervisaba el adoctrinamiento de los nuevos, según el sumario. Había uno dedicado al proselitismo religioso y otro a los temas más radicales, dependiendo del nivel que fuesen adquiriendo. Allí dedicaban sus conversaciones a sus anhelos para hacer la yihad: “Quiero ir a la guerra y morir y convertirme en mártir y luego que Dios me de otra vida, irme otra vez a la guerra, morir y ser mártir y luego que Dios me de otra vida, irme otra vez a la guerra, morir y ser mártir”, contaba uno de ellos en el chat.

En su vida diaria se guiaban por la “enciclopedia de seguridad”; una serie de indicaciones como cortarse la barba para hacerse las fotos del DNI. Abdelnahet también es clave en las relaciones entre la célula y Dinamarca. Él mantenía una estrecha relación con Mohamed El Mahdaoui ('el colega del norte’ clave en el fraude de IVA) y Kenneth Sorensen, conocido yihadista danés que se unió a Al Nusra y falleció en 2012. Junto a ellos y Al Lal, viajó rumbo a la Meca en el año 2007, como atestiguan varias fotografías y vídeos que se tomaron durante el viaje.

Miembros del grupo en Barajas durante el viaje a la Meca.
Miembros del grupo en Barajas durante el viaje a la Meca.

Los que estaban ya preparados, eran enviados a hacer la guerra santa. Así en 2012 partieron Benaissa y Zakaria rumbo a Mali a combatir contra los cascos azules y las tropas francesas. En las conversaciones, utilizaban el término 'peones' para referirse a los terroristas reclutados. El día en que viajaron, Al Lal llamó a un contacto en Alemania y le dijo que “el autocar está en marcha”. Una vez en Mali, Zakaria se hizo famoso por aparecer en un vídeo hablando en castellano y animando a personas residentes en España a unirse a la yihad. Benaissa volvió a España para continuar con tareas de reclutamiento y empezó a rodearse de jóvenes que rozan la minoría de edad. Con varios de ellos llegó a realizar un robo con arma blanca en el domicilio de una mujer. Según su defensa, su periodo en el extranjero respondía a su trabajo de comerciante de alfombras.

Fraude a seguros de coche

En la investigación de la Guardia Civil sobre cómo logró financiarse este grupo, señalan como clave la “prolífica creación de sociedad mercantiles por ciudadanos melillenses en Dinamarca”. Pero no solo usaron empresas en otros países para conseguir dinero, también han documentado tráfico de drogas, la falsificación de matrículas de coches, el impago de créditos bancarios o varios traslados de dinero por la frontera.

Solo en fraudes con seguros de coche llegaron a ingresar 50.000 euros

La célula había desarrollado además una sofisticada estructura de fraudes de accidentes de coche para financiarse, capaz de generar una fuente de ingresos fijos con la implicación de un gestor de seguros. Él era quien llevaba la contratación de pólizas con aseguradoras con las que trabajaba, aportando datos falsos y aprovechando las grietas del sistema. Era la misma persona que gestionaba después la tramitación de los siniestros.

Aunque empezaron con este tipo de fraudes en 2007, hubo un repunte entre 2012 y 2013, coincidiendo con el envío de algunos miembros al Sahel. En total, se calcula que llegaron a defraudar de esa manera más de 50.000 euros. Solo en 2012 se llegaron a contabilizar 33 siniestros, y otros 22 en 2013. Abdelnahet comunicaba los partes a veces con diferencias de días. También usaban a familiares o conocidos para levantar menos sospechas, pero aun así llega un momento en el que las compañías aseguradoras empiezan a cruzar datos.

A raíz de la publicación en varios medios que identifican a Zakaria entre un grupo de reclutamiento en Mali, el grupo decide parar momentáneamente el envío de 'muyahidines' (guerreros) a campos de entrenamiento en el Sahel. En una conversación telefónica, Rachid Abdelnahet le dice a El Mahdaoui (‘el colega del norte’) que “ese negocio del que te había hablado, de peón, aquí e Melilla, ya ha cesado (…). La cosa está caliente aquí”.

El papel de las mujeres

La relación entre las mujeres de los miembros de la célula fue fundamental para conocer sus movimientos. De manera paralela a sus maridos, ellas también experimentaron una radicalización con el tiempo, sobre todo a través de las 'dars', reuniones semanales que celebran en las distintas casas de cada una y donde leen y reflexionan sobre pasajes del Corán. La líder y coordinadora del grupo, Wahida, que se encargaba también de reclutar más mujeres para la causa, era la pareja sentimental de Mohamed Dris.

De puertas para afuera, hacían gala de su causa colocando banderas yihadistas en sus puestos de venta ambulante y de sus conversaciones se deduce que son plenamente conscientes de lo que hacen sus parejas. En un momento dado, H., mujer de El Mahdaoui les pregunta si ellas irían también a hacer la yihad. Otras del grupo le responden que, a diferencia de los hombres, ellas no pueden ir a buscarla: “Les tiene que llegar”. Con el tiempo, todas acaban vistiendo el 'niqab' (que solo deja una ranura en los ojos) y aprenden a practicar el tiro con arco, siguiendo el modelo de lo que hacían las mujeres en época del profeta, según el sumario.

Ante el riesgo de que mandasen más miembros del Daesh y la inminente compra de armas, la Guardia Civil acaba deteniendo a los principales implicados en la célula en 2014. En el juicio se les acabó condenando por "delito de integración en organización terrorista", salvo a Al Lal, al que condenaron como "promotor". Todos reconocieron los hechos y su naturaleza terrorista a cambio de un acuerdo, por lo que la condena bajó de los 12 años a los seis que pedía la Fiscalía, entonces a cargo de la ahora ministra Dolores Delgado. Actualmente se encuentran cumpliendo sus respectivas condenas en distintas cárceles de España.

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