engañó a dolores delgado y al juez pedraz

Porsches, chalés, narcos... La vida a todo trapo del Príncipe gitano de Moratalaz

Manuel Rodríguez Mniri fue también quien 'guio' a la Policía y a la Audiencia Nacional hasta un grupo yihadista que finalmente estaba conformado por delincuentes comunes

Foto: Manuel Mohamed Rodríguez Mniri. (EC)
Manuel Mohamed Rodríguez Mniri. (EC)

Manuel Mohamed Rodríguez Mniri (Madrid, 1997) lideraba una organización criminal dedicada al narcotráfico. Sus subalternos compraban cocaína en Colombia, la trasladaban a Marruecos y de ahí a España a través del puerto de Algeciras, desde donde la distribuían posteriormente a Marbella, Cádiz o Madrid. A pesar de sus 22 años recién cumplidos, las fuerzas de seguridad le califican como alguien "inteligente" y "manipulador". La trama que dirigía era temida en el mundo de la delincuencia a nivel internacional. Así lo admite el propio Rodríguez Mniri, más conocido como 'el Lolo' o 'el Príncipe', quien asegura que no dudaba en dar órdenes determinantes a sus subordinados con el fin de infligir un escarmiento a aquel que le debía dinero.

El "gitano marroquí", como le denominan los propios investigadores en la documentación que ha trasladado a El Confidencial el propio delincuente, heredó el imperio criminal que dirige de un familiar que hoy está en prisión y al que el Lolo comenzó a llamar "papa" cuando su verdadero padre murió. La Policía Nacional detuvo a finales de 2018 a sus 40 colaboradores en una macrooperación desarrollada por todo Madrid y Castilla-La Mancha en colaboración con Interpol y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que conllevó el registro de 20 domicilios. Gran parte de estos últimos fueron puestos en libertad bajo fianza. Otros siguen todavía en la cárcel. Rodríguez Mniri, sin embargo, escapó inicialmente a la operación policial. Según relata Rodríguez Mniri, cuando los agentes llegaron a su casa, se toparon con un verdadero fortín más parecido a un buque acorazado que a un piso de una zona residencial madrileña.

La vivienda estaba blindada. Las ventanas tenían doble reja, persianas antipalanca y cristales antibalas. La cancela era de hierro y el recinto estaba protegido por dos puertas acorazadas de nivel cinco, la máxima seguridad. Además, la finca estaba vigilada por cámaras que detectaron la presencia de los agentes, quienes notaron también cómo la zona de "la corrala", donde se ubica el inmueble se llenaba de vecinos con móviles en la oreja y "gente con actitud de alerta". Las medidas de seguridad distrajeron a los funcionarios durante más de 40 minutos, que es el tiempo que tardaron los policías en entrar en la vivienda. Cuando accedieron, sin embargo, "ya no había ni rastro" del Príncipe, como admitieron los propios agentes en la citada documentación.

Según el joven líder de la organización, que dirige la red de narcotraficantes desde 2016 —cuando su familiar fue detenido—, él logró escapar bajo tierra cual topo resbaladizo por un túnel de medio metro de diámetro que comunicaba la vivienda directamente con la calle. Rodríguez Mniri guardaba en su casa dos catanas, dos chalecos antibalas, 40.000 euros en metálico y tres vehículos de lujo (un Audi RS4, un Porsche Panamera y un Mercedes 63 AMG) valorados en más de 300.000 euros.

El Lolo en el puerto de Málaga. (EC)
El Lolo en el puerto de Málaga. (EC)

Según el joven, durante la operación, además, los agentes se incautaron de dos villas valoradas en tres millones de euros, donde encontraron más dinero (250.000 euros en 'cash') y varias armas de fuego (10 fusiles AK47, pistolas GLOK 17, granadas de mano), aunque siguen investigando, ya que consideran que la organización del Príncipe dispone de un patrimonio de más de 20 millones de euros obtenido mediante su actividad ilícita. Los responsables de las pesquisas, añade, le atribuyen los delitos de narcotráfico, extorsión, amenazas, asesinatos y tentativa de homicidio cometidos presuntamente en España, Francia y Marruecos, donde alcanzan los tentáculos de la trama.

Tras la fuga del Lolo, continúa el propio Rodríguez Mniri, el juez dictó una orden de busca y captura internacional que no sirvió para nada. El Príncipe estaba escondido y aparecería cuando le viniera en gana. Y así fue. Lo hizo, en concreto, la semana pasada, cuando decidió entregarse voluntariamente a las autoridades judiciales. "Me entregué cuando tenía claro que saldría rápido", asegura a El Confidencial.

El Príncipe cuenta el dinero. (EC)
El Príncipe cuenta el dinero. (EC)

Fuera de prisión, de hecho, no tiene reparos en contar cómo sus conocidos en la Policía se quedan asombrados de cómo "siempre se libra de todo" y de la vida a todo tren que lleva. "Me gasto miles de euros al día en la tienda de Hugo Boss de Puerto Banús cuando voy a Málaga", asegura Rodríguez Mniri, que afirma también que la Udyco aún no ha dado con todos sus bienes, que compró un barco que no está a su nombre y que se da todos los lujos que quiere. Cuenta que hasta que estalló la operación había conseguido desviar la atención de la Policía, a la que hacía creer que se dedicaba a las estafas, como publicó El Confidencial, con el fin de que los agentes no indagaran más allá.

La relación de Rodríguez Mniri con las fuerzas de seguridad es clara y antigua. No en vano, el Príncipe estuvo en el núcleo de la polémica operación que en marzo de 2015 impulsaron el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz y la entonces fiscal —hoy ministra de Justicia— Dolores Delgado contra un supuesto grupo yihadista que finalmente estaba conformado solo por delincuentes comunes. El magistrado cerró el caso con un duro auto de archivo contra la Brigada de Información de la Policía Nacional, a pesar de que había sido el propio juez el que había decidido seguir adelante con la investigación, en el que acusaba a los agentes de indagar donde no había indicios suficientes. El Lolo fue precisamente el que 'guio' a los funcionarios hasta esa falsa célula terrorista.

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