le dije al magistrado: "me tienes que sacar de aquí"

"Estrés, ansiedad y miedo", la secretaria judicial acabó pidiendo su baja tras el 20-S

La letrada de la administración de Justicia explica las escenas que vivió en el registro a la Conselleria de Economía

Foto: Manifestación frente a la Conselleria de Economía el 20 de septiembre. (Assemblea.cat)
Manifestación frente a la Conselleria de Economía el 20 de septiembre. (Assemblea.cat)

La letrada de la administración de Justicia del Juzgado de Instrucción 13 Montserrat del Toro describió este miércoles su miedo el 20 de septiembre. Miedo que aún la acompaña. Compareció ante la sala con la solicitud previa de que su imagen no se difundiera. Su sola presencia en la vista oral ya provocó polémica. Las defensas llegaron a decir que su petición, realizada por temor a represalias, "criminaliza a Cataluña". No la vimos por televisión pero su voz sí se escuchó, y relató que aquel día sufrió "estrés, ansiedad y al final miedo".

Ofreció su versión de lo sucedido ante la Conselleria de Economía. "Desde dentro, escuchamos gritos de 'no saldrán", explicó. Se oían otras voces: "No pasarán", "ni un pas enrere"... "Había tal aglomeración de gente delante de la puerta que no se podía garantizar la seguridad", agregó. También relató que, después de lo sucedido, aguantó en su puesto de trabajo tres o cuatro días pero que al final tuvo que darse de baja porque "su tensión quebró".

"Estrés, ansiedad y miedo", la secretaria judicial acabó pidiendo su baja tras el 20-S

Detalló sus motivos para rechazar la oferta de salir por un pasillo montado por voluntarios de la ANC. "Era inadmisible: había visto lo que había esperándome al otro lado de la puerta y no era seguro". Según dijo, temía por su integridad física. "Ni como persona ni como profesional podía admitirse ese tipo de salida", añadió a la vez que señaló que tenía en su poder el acta del registro. En un momento dado, subió a la famosa azotea por la que acabó escapando. Desde allí, vio "un mar de gente, que es lo que nos esperaba a la salida por la puerta principal". Contra el cristal que daba al exterior, impactaban botellas. "Yo tuve preocupación todo el día y miedo, como cualquier ser humano, a partir de las nueve y media, cuando vi lo que había fuera".

En su desesperación, que le llevó a plantearse una salida en helicóptero, acabó contactando con el titular del 13, el fallecido José Antonio Ramírez Sunyer, y le pidió auxilio: "Me tienes que sacar que aquí. No hay salida". Él contestó: "No te preocupes, voy a hacer lo que pueda". El juzgado se puso en contacto con el mayor Trapero y le exigió que sacara a la comisión en media hora. La única solución fue el escape por el tejado. "Me dicen que en el edificio de 'conselleria', en la segunda planta, hay un acceso a una azotea que no es la azotea última pero que permite el acceso a la azotea del edificio contiguo, que es un teatro", explicó. "Me dijeron que aprovechando el final de una función, saldríamos mezclados con el público".

En todo momento, le pedían que se ocultara "para que la gente que está en los edificios de enfrente no me vea por posibles fotos, cámaras...". Y así llega al muro que separa la azotea de la 'conselleria' de la del teatro: "Me ayudaron a saltar el murete, miro en el muro para abajo y veo que había que descolgarse", explicó, indicando que se refugió media hora en los camerinos del teatro contiguo. El responsable se había echado para atrás y ya no quería facilitar la salida, lo que dificultó la operación.

"Estrés, ansiedad y miedo", la secretaria judicial acabó pidiendo su baja tras el 20-S

"Los 'mossos' consiguen entonces convencer nuevamente al responsable y cruzamos el teatro. La función había acabado y el teatro estaba vacío ya. Había pasado tanto tiempo que el público había salido y solo quedaban los actores. Finalmente salimos el 'mosso' que me custodiaba junto a algunos actores y corriendo, porque a menos de dos metros ya estaba parte de la manifestación. Con mucho disimulo, corrimos hasta el primer vehículo no logotipado de los Mossos", explicó.

Antes de esa solución 'in extremis', se le ofrecieron tres posibilidades que rechazó: salir sin cordón y atravesar la multitud con dos 'mossos' hasta el metro, salir por un pasillo de civiles, o bien hacerlo por un pasillo que habría sido formado por agentes de la Brimo. Pero ella no quiso separarse de sus compañeros. Durante muchos tramos de la declaración se ha visto a los dos acusados más implicados por el testimonio —Jordi Sànchez y Jordi Cuixart— negar con la cabeza o reírse.

Según relató, apenas una hora después de que la comitiva judicial se presentara en el edificio de la Generalitat, "empezó a amontonarse mucha gente". Desde dentro, a través de un cristal, ya observó "un incidente muy desagradable con un guardia civil": "Un joven se acercó muy cerca del guardia civil que custodiaba la puerta, le restregó una bandera muy cerca de la cara, le gritó algo y yo creo que le escupió", relató. "No se podía salir y entrar en esas condiciones", agregó. Nadie. Los detenidos nunca fueron trasladados hasta las dependencias tras su arresto porque era imposible. Especificó que la manifestación de la mañana pasó a ser concentración y de ahí a "tumulto".

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La llegada de la enviada de los Mossos, la intendente Teresa Laplana, no arregló las cosas. La Guardia Civil reclamaba que se montara un cerco de seguridad ante la situación que ya comenzaba a desbordarse. Laplana se negó porque no lo consideró necesario. Ante las miradas interrogantes de la letrada, los agentes le hacían señales negativas con la cabeza. No pudieron salir y entrar para comprar comida pese a que el registro iba a prolongarse durante horas. Consiguieron una bocadillos "porque una 'mossa' se apiadó de nosotros", dijo.

El relato contrasta con las declaraciones prestadas en días anteriores por otros testigos que calificaron lo sucedido a las puertas como una concentración "pacífica", familiar y festiva. El diputado de ERC Gabriel Rufián llegó a decir que aquello no pudo ser el germen de una rebelión porque él había ido a merendar. Los detenidos no pudieron salir por el riesgo, pero el 'exvicepresident' Oriol Junqueras sí pudo entrar. Del Toro relató que oyó su ingreso en el edificio. También dijo que oyó una voz que le pareció la de Carme Forcadell.

Las cosas fueron mal desde el principio. A preguntas del fiscal Javier Zaragoza, explicó que a su llegada a la Conselleria de Economía a las ocho en punto no encontraron a ningún responsable. "Nadie nos daba razón de dónde estaban las cosas". Tardaron casi una hora en comenzar el registro, centrado en cuatro despachos. La revisión de cada oficina fue sucesiva y con protección de la Guardia Civil. Ya al final de la operación, cuando consiguió abandonar el edifico pasadas las 12 de la noche, lo primero que hizo Del Toro fue llamar al magistrado de guardia: "Tranquilo, ya estoy fuera".

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