en el juicio del 'procés'

"La trampa del Fairy, un chaleco rajado, artes marciales...": Millo habla de un 1-O "violento"

Su testimonio acercó a la sala a un intercambio íntimo de impresiones que mantuvo Puigdemont con él durante una cena de junio, en la que le aseguró que ya no podía "dar marcha atrás"

Foto: El exdelegado del Gobierno en Cataluña Enric Millo (i), a su llegada este martes al Tribunal Supremo. (EFE)
El exdelegado del Gobierno en Cataluña Enric Millo (i), a su llegada este martes al Tribunal Supremo. (EFE)

El que fuera delegado del Gobierno en Cataluña en los días más tensos de 2017, Enric Millo, se dirigió este martes al tribunal del 'procés' para describir un 1-O "violento". De una forma gráfica y expresiva, más hábil que José Antonio Nieto ayer, fue dibujando cómo se empezó a generar "un clima de conflictividad que fue aumentando progresivamente y que dio lugar a episodios de acoso, hostigamiento y violencia" tanto en las jornadas previas como posteriores al referéndum. Según su testimonio, determinados grupos tenían siempre el objetivo de intimidar o impedir la acción de la Policía Judicial en esas fechas: "Llegué a contabilizar más de 100 o 150 acciones en municipios distintos", describió.

Hubo así acoso a los agentes, a las propias comitivas judiciales, a los vehículos de las comitivas judiciales, a hoteles en los que había policías nacionales y guardias civiles alojados, a las subdelegaciones del Gobierno en las cuatro provincias, en la delegación del Gobierno... A partir del 10 de septiembre, se generó "un clima" muy alejado del tono "festivo y folclórico" que las autoridades catalanas trataban de transmitir. Hubo, en ocasiones, "lanzamiento de objetos incendiarios", aseguró.

Era "el mundo al revés". "Los lemas que escuchábamos a través de las redes sociales de 'no saldrán hasta que no queramos' o 'vamos a defender nuestras instituciones' respondían a la idea de que alguien nos está atacando", explicó. "¿No solo en Conselleria de Economía?", preguntó el fiscal Javier Zaragoza. La respuesta fue clara: "en muchos" lugares distintos.

"Había de todo, y quiero remarcarlo porque las generalizaciones son inexactas. Había grupos que se manifestaban pacíficamente y otros con clara violencia, porque lanzar objetos incendiarios no es pacífico. O pintar en una pared amenazas: 'Millo, muerte'...". Cuando el abogado de Oriol Junqueras y Raül Romeva, Andreu van den Eynde, le preguntó por esta amenaza en una pared, Millo profundizó en lo ocurrido: "Esa pintada fue en Girona, donde he vivido 27 años. Y allí la actividad de los CDR es muy notoria. No sé quién la hizo, pero sí sé quién fue a limpiarla: mi hija". No fue la única vez que mencionó a su hija, pues también habló de sus lágrimas ante las imágenes de heridos del 1-O, situación de la que le acusaron directamente con un "nunca podrás caminar tranquilo por Cataluña".

El exdelegado también abordó el incumplimiento de los Mossos de la orden expresa de la jueza Mercedes Armas de abortar el referéndum y la Junta de Seguridad del día 28 de septiembre, una reunión 'in extremis': "Fue un auténtico despropósito", "un esperpento".... "La Generalitat se sentó para decirnos a nosotros que el 1 de octubre iba a haber un referéndum cuando la orden judicial era la contraria", describió.

La presencia de Trapero le hizo sospechar de que estaba "alineado" con el propósito: "Trapero no dijo que no cumpliría el mandato judicial, dijo que no recurriría en ningún caso al uso de la fuerza", explicó. "Entre el 27 de septiembre y el 1 de octubre, cumplir el auto obligaba a impedir el uso de los espacios destinados a ser usados como espacios electorales y ese mandato no se cumplió, pero durante la Junta de Seguridad, los propios responsables de los Mossos dijeron que lo iban a hacer".

Los policías heridos

Como era de prever, el día 1 llegó. "Aquello no era un referéndum", había personas concentradas con el objetivo de impedir la actuación de la Policía Judicial, dijo Millo, que criticó la comparecencia "irresponsable" de Puigdemont en aquella jornada. "Acababa aplaudiendo la actuación de las personas que defendían las urnas" en un llamamiento a la resistencia a la policía, recordó, destacando en este sentido que se llevaron a cabo acciones "incluso violentamente".

Había en los colegios gente con buena voluntad pero "también había otras personas...", destacó, refiriéndose así a los enfrentamientos entre ciudadanos y policía. Según sostuvo, fue evidente que los Mossos no cumplieron su misión: "Yo no conocí actuaciones concretas para impedir la consulta", describió en la línea de Nieto pero, de nuevo, de forma mucho más gráfica. Sobre los heridos en los colegios, destacó que se difundieron numerosos 'fake' y que los que no lo fueron dieron lugar a imágenes desagradables, como ocurre cuando trabajan los antidisturbios, argumentó.

"La trampa del Fairy, un chaleco rajado, artes marciales...": Millo habla de un 1-O "violento"

Se refirió a los heridos y, en ese rango, también había policías. "Pude comprobar, porque lo pude ver personalmente, todo tipo de lesiones: dedos rotos, alguna fractura de pierna, un chaleco antibalas rajado de extremo a extremo, y obviamente esto con una uña no se puede hacer, hay que utilizar un objeto punzante. Un agente me explicó que había caído en la trampa del Fairy, que es verter detergente en la entrada de algunos colegios para que al entrar resbalaran, cayeran al suelo y les patearan la cabeza...". También personas especializadas "en artes marciales" que buscaban dar golpes en la "nuca", así como un policía que le contó que "había sido agredido con una motocicleta que se había abalanzado sobre él". "Las heridas y las lesiones que algunos de ellos me mostraron no se hacían con las manos".

Llegado el turno de las defensas, el abogado de Oriol Junqueras y Raül Romeva, Andreu van den Eynde, quiso saber "cuántos de estos episodios vio personalmente", ante lo que la respuesta del exdelegado fue tajante: "Estando yo presente físicamente solo amenazas a mi persona, a mi familia, a mi esposa y a mis hijos". Sobre "el clima de progresiva violencia", Xavier Melero, el abogado del 'exconseller' de Interior, preguntó también a Millo por qué no se produjeron más que cinco detenciones el 1-O y ninguna el 20-S. "Si no hubo detenciones, habrá que preguntar a los cuerpos policiales presentes, los Mossos en ese caso, por qué no hubo detenciones", argumentó el que fuera delegado del Gobierno.

En su opinión, esas acciones "violentas" y todas las demás fueron fruto de una actividad concertada. Respecto a la vinculación de los CDR con la ANC y Òmnium, aseguró que se apreciaba una asociación "en la publicidad que se da a los actos que se organizan con diferentes iniciativas en diferentes momentos". Aunque matizó que no se puede demostrar una relación de carácter jerárquico, sí dijo que hay personas "que comparten incluso la afiliación a un comité determinado de su barrio o de su zona y al mismo tiempo forman parte legítimamente de Òmnium o ANC".

Sus conversaciones con el Govern

Millo desveló también la cara íntima de los propósitos de Carles Puigdemont y el resto de miembros de su Govern de cara a la celebración del referéndum. Desde su posición privilegiada, que le permitió una cercanía con los principales cargos de las formaciones independentistas, relató las intenciones del 'expresident' en los días previos al 1-O. Explicó, con tono pausado, los entresijos de esos contactos, cómo apreció que Puigdemont se había subido a la montaña rusa de un "planteamiento suicida" y ya no podía bajar.

El testimonio de Millo, que comenzó con un extraña petición de Fiscalía para que no se difundiera su imagen en la retransmisión del juicio que quedó en nada por decisión del propio excargo popular, acercó a la sala a un intercambio íntimo de impresiones que mantuvo Puigdemont con él durante una cena de junio. Aquella noche, en lo que fue el principio del fin de lo que hasta ese momento había sido una relación cordial, el 'expresident' le confesó que ya "no podía dar marcha atrás". "Este es mi objetivo, esta es mi obligación", remató.

"La trampa del Fairy, un chaleco rajado, artes marciales...": Millo habla de un 1-O "violento"

"Incluso me dijo: 'Yo voy a convocar el referéndum y después seguimos hablando'. Y yo le dije: 'Hombre, esto no será posible'. Dos o tres días más tarde convocaba el referéndum". Hasta ese momento, según el relato de Millo, el exdelegado probó acercamientos. Manifestó al 'expresident' y también a otros que su deseo era que "las cosas no acabaran mal", en una confrontación con el Estado. Pese a que el 'expresident' parecía tener intención de escuchar, en realidad no escuchaba nada.

Hubo dos reuniones privadas en febrero y mayo que no trascendieron a los medios por expreso deseo de Puigdemont. Trató de persuadirle de que mantener esa posición y esa hoja de ruta era un muy mal camino, que su obligación era cumplir con la ley. Su posición siempre fue la misma, no había ningun tema del que le interesara mucho hablar, por ejemplo de los servicios públicos... "Su respuesta era que no había nada que pudiera tener interés si no era conseguir el benepácito de llevar a cabo en Cataluña un referéndum de autodeterminación", explicó.

"Esperé una fase de lucidez que nunca se produjo", confesó. También apreció un sentir similar en el 'exvicepresident' Oriol Junqueras, determinado a seguir adelante con la consulta y al que sonsacó una confesión reveladora. Le explicó que él era absolutamebte partidario y defensor del referéndum. "Yo soy independentista y lo he sido siempre", le indicó Junqueras, que agregó: "No tengo que demostarlo, pero otros en mi Gobierno no lo son tanto y tienen que demostrar que incluso lo son más que yo".

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
42 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios