EXIGIÓ LICENCIA DE ARMAS Y ENTRAR EN LA POLICÍA

El chófer de Bárcenas cobró de Villarejo por revelar el supuesto testaferro del tesorero

El conductor de Bárcenas facilitó datos que orientaron la investigación sobre el supuesto patrimonio oculto del tesorero hacia un antiguo senador del PP con importantes negocios inmobiliarios

Foto: El chófer Sergio Javier Ríos Esgueva, el comisario Villarejo y Luis Bárcenas. (EC)
El chófer Sergio Javier Ríos Esgueva, el comisario Villarejo y Luis Bárcenas. (EC)

El chófer de Bárcenas facilitó abundante información sobre los movimientos y los presuntos negocios ocultos del extesorero del PP durante los dos años en los que ejerció de confidente de la Policía Nacional, incluido el nombre de un supuesto testaferro. Sergio Javier Ríos Esgueva, un exmilitar que había trabajado anteriormente a las órdenes del exconsejero de Justicia y presunto cerebro de la trama Púnica Francisco Granados, fue captado solo unas semanas después de que Bárcenas entrara por primera vez en la cárcel en junio de 2013 por el caso Gürtel. A partir de ese momento, el conductor mantuvo un contacto fluido con el comisario José Manuel Villarejo, que fue el encargado de pagarle los 2.000 euros mensuales que exigió a cambio de su colaboración. El dinero salió de los fondos reservados con autorización de la cúpula del Ministerio del Interior.

El chófer de Bárcenas cobró de Villarejo por revelar el supuesto testaferro del tesorero

Además de los 2.000 euros mensuales, Ríos puso otras condiciones para convertirse en informante de la Policía. Reclamó una licencia de arma corta porque dijo temer por su seguridad y exigió que se le garantizara una plaza en el cuerpo cuando terminara su trabajo como confidente, según aseguran a El Confidencial fuentes próximas a las pesquisas. Ríos Esgueva no quería quedarse tirado e Interior cumplió su palabra. El 16 de julio de 2015, el conductor apareció en la lista de los 254 opositores que habían logrado superar las pruebas de acceso a la Policía. Solo otro candidato sacó peor nota que él.

Su colaboración había terminado solo unas semanas antes y coincidió con los momentos más convulsos del escándalo sobre los papeles de Bárcenas. Tras un primer contacto fallido para convertirlo en confidente, fue el propio chófer quien se ofreció a la Policía para facilitar información sobre el contable de Génova a través de un amigo que tenía en el cuerpo muy cercano a la entonces secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. En esa época, ya hacía cuatro años que la dirigente y Villarejo se habían reunido en la sexta planta de Génova para evaluar el futuro judicial de Bárcenas y posibles alternativas para sabotear todo el caso Gürtel.

El comisario se encargó de cerrar los flecos del acuerdo, bajo la supervisión de la Dirección General de la Policía. El propósito principal de la operación era proporcionar nuevas pistas a la UDEF —encargada de investigar la trama de Correa— sobre el patrimonio de Bárcenas y la contabilidad de Génova, ante el doble convencimiento de que solo se había logrado descubrir una parte de su fortuna y que los papeles en poder de la Audiencia Nacional eran una versión de la caja B manipulada por el exsenador para ocultar su verdadero flujo de ingresos y dirigir las pesquisas hacia sus principales enemigos dentro del partido.

Las informaciones proporcionadas por el chófer permitieron avanzar en varias líneas, aseguran las fuentes consultadas. La más destacada condujo a los investigadores hasta un empresario con numerosos negocios en el sector inmobiliario, Javier Sánchez Lázaro-Carrasco, perteneciente a una familia ligada al Partido Popular. El propio Javier fue senador de Alianza Popular por Extremadura entre 1983 y 1986. Y su hermano Fernando fue diputado del PP en la Asamblea de Madrid entre 1995 y 1999. Un tercer hermano, Juan Carlos, no ha tenido relación con la política pero es el más conocido. Fue propietario del Asador Frontón y desde 2010 dirige la sección de Baloncesto del Real Madrid. También participa en numerosos negocios con sus hermanos.

Ríos Esgueva proporcionó detalles que llevaron a la Policía a sospechar que Javier estaba ayudando económicamente a la familia de Bárcenas mientras este se encontraba en Soto del Real y todas sus cuentas bancarias habían sido bloqueadas. Llegó un momento en el que ni siquiera tenían dinero para pagar el sueldo del chófer, pero este se mantuvo junto a la mujer del tesorero, Rosalía Iglesias, con la excusa de que su lealtad estaba por encima de la nómina.

El conductor informó de encuentros entre miembros de la familia de Bárcenas y Javier Sánchez y también facilitó el contenido de conversaciones telefónicas que permitieron identificar negocios en los que el tesorero podía haber participado utilizando la cobertura del empresario. El foco se centró en inversiones hosteleras en Cracovia (Polonia), la zona de Arturo Soria y El Escorial (Madrid). Los detalles fueron trasladados luego a Policía Judicial, pero no fructificaron. Lo cierto es que el nombre de Javier Sánchez no aparece en ninguno de los informes remitidos por la UDEF al Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional.

La Policía también vigiló a otros posibles testaferros, aunque la investigación abarcó más movimientos de Bárcenas. El chófer también ayudó a reconstruir el motivo de los viajes que el tesorero había hecho al exterior en el pasado, un dato decisivo para intentar localizar posibles nuevos activos. Asimismo, monitorizó los contactos del entorno de Bárcenas con periodistas y directores de medios de comunicación en un periodo de máxima inquietud en Génova y Moncloa.

Villarejo era el encargado de canalizar toda la información que generaba el conductor sobre encuentros, pagos y conversaciones, aunque los datos eran posteriormente comunicados a la Dirección General para adoptar medidas complementarias de investigación, como la activación de operativos de vigilancia y seguimiento para conseguir aún más indicios para las pesquisas, explican fuentes cercanas al caso.

Ríos Esgueva dejó de ejercer como confidente poco después de que Bárcenas saliera de Soto del Real en enero de 2015, tras 19 meses en prisión provisional. En julio de ese año, el confidente ya había sido admitido para incorporarse a la Policía Nacional. La Audiencia Nacional y la Fiscalía Anticorrupción investigan ahora en una pieza separada secreta de la operación Tándem la relación de Villarejo con el chófer, como desveló 'OkDiario'. Sostienen que en esta operación pudo usarse dinero de fondos públicos para comprar a un confidente que aportó información crucial para el Gobierno de Mariano Rajoy y el Partido Popular.

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