ACUERDOS MULTINIVEL Y NEGOCIACIONES DISCRETAS

Iglesias solo regalará a Puigdemont una foto en Waterloo si se compromete con los PGE

Ada Colau está allanando el camino hacia Waterloo a Pablo Iglesias, quien ya ha sido tentado en más de una ocasión por el 'expresident' para que lo visite en Bruselas

Foto: El líder de Podemos, Pablo Iglesias, junto a la portavoz de En Comú, Lucía Martín (d), y el teniente de alcalde de Barcelona, Jaume Asens, tras visitar a Oriol Junqueras en Llendoners. (EFE)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, junto a la portavoz de En Comú, Lucía Martín (d), y el teniente de alcalde de Barcelona, Jaume Asens, tras visitar a Oriol Junqueras en Llendoners. (EFE)

El laberíntico camino hasta conseguir el apoyo para los presupuestos pactados entre el Gobierno y Unidos Podemos se presenta largo y pedregoso, pero tras el teatro de las sombras que vuelve a visualizar el choque de trenes se siguen produciendo avances en las negociaciones. Mientras desde el Ejecutivo se desliza la idea de que ante el bloqueo de los partidos independentistas se prorrogarán las anteriores cuentas y se gobernará por decreto, desde el entorno de Unidos Podemos se evita tirar la toalla manteniendo la hoja de ruta establecida para normalizar el diálogo y cohesionar el bloque de la moción de censura. Esta semana se revelaba la reunión en Waterloo del número dos de la alcaldesa de Barcelona Ada Colau, el teniente de alcalde Gerardo Pisarello, con el 'expresident' Carles Puigdemont "para hablar de todo", según aseguraban a posteriori los 'comuns'. También de los presupuestos. Agradecimiento y "afecto personal", subrayaba por su parte Puigdemont a través de un tuit.

No hubo foto, al contrario de lo que ocurrió con la visita de Arnaldo Otegi dos días después, que sí quedó retratada. Ambos se fotografiaron delante del mismo cuadro sobre represión policial ante el que habían posado días antes Puigdemont y el exlendakari Juan José Ibarretxe. Sin foto, la legitimidad flaquea y la soledad del 'expresident' aumenta.

A modo de conclusiones del encuentro, Pisarello destacó que "tenemos que poder hacer compatibles las demandas democráticas de finalizar con la judicialización de la política con la defensa de unos presupuestos". En las declaraciones recogidas por la Agència Catalana de Notícies tras la participación de Pisarello en un encuentro en el Parlamento Europeo, el segundo de Colau recalcaba que "si los presupuestos del Estado no se aprobaran, Cataluña dejaría de recibir 2.200 millones de euros", una cantidad "absolutamente necesaria para hacer política en Barcelona y en cada uno de los municipios". Fijaba así un argumentario que este domingo en Barcelona volverá a defender Pablo Iglesias durante un acto público sobre el pacto presupuestario junto a Ada Colau y Gerardo Pisarello.

La alcaldesa de Barcelona está allanando el camino hacia Waterloo a Pablo Iglesias, quien ya ha sido tentado en más de una ocasión por Puigdemont. No se descarta la cita, pero el entorno del líder de Podemos la ve "difícil" en el corto plazo. En pocos días se ha pasado del "se valorará" al "no se descarta". Iglesias solo regalará la foto al 'expresident' con compromisos de por medio para consolidar el bloque de la moción de censura. Esto último no solo tendría como consecuencia el apoyo a los presupuestos, sino que abriría la puerta al cogobierno de PSOE y Unidos Podemos tras las próximas elecciones generales.

Junqueras está ganando el pulso a Puigdemont en su particular choque de legitimidades. Ambos se juegan la hegemonía en el bloque independentista

Dos carriles diferentes con un mismo punto de llegada. "Que haya foto es secundario. Hablamos por teléfono las veces que sean necesarias y eso es lo crucial. ¿Que después haya encuentros o no? Bueno, eso hay que naturalizarlo", respondía Iglesias en una entrevista con el periodista de 'La Vanguardia', Pedro Vallín, al ser preguntado sobre las posibilidades de visitar a Puigdemont en Bélgica. Para el 'expresident' no resulta tan secundaria la foto, debido a su pugna por la legitimidad con el 'exvicepresident' Oriol Junqueras. Este último está incrementando la distancia de diferencia con Puigdemont en esta carrera, pues por Lledoners no solo ha pasado Pablo Iglesias, sino también el presidente de la patronal Juan Rosell, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez o el lendakari Iñigo Urkullu. Junqueras y Puigdemont también se juegan la hegemonía dentro del bloque independentista.

Lo primordial en estos momentos para Unidos Podemos sigue siendo "normalizar" el diálogo para que los sectores socialistas más reacios a gobernar con los votos de ERC y PDeCAT levanten su cordón sanitario al independentismo. "Que no se rompan puentes" en momentos "difíciles", concluía Pisarello, después de que estos puentes para el diálogo superasen la prueba de carga tras la visita de Iglesias al líder de ERC, Oriol Junqueras, en la cárcel de Lledoners y la posterior publicitada llamada telefónica entre el secretario general de Podemos y Carles Puigdemont. La cuadratura del círculo, aunque en el entorno de Iglesias no dudan de la legitimidad del 'expresident' que le habrían dado las urnas como "candidato de la segunda fuerza en votos y de la primera fuerza de Gobierno".

Las conversaciones al máximo nivel continúan, aunque ahora han pasado a la fase de la "discreción" para favorecer los avances y tratar que los interlocutores del Gobierno se sienten directamente en la mesa de juego. "Mucha reunión, mucho diálogo y mucha discreción" son las máximas a seguir.

El entorno de Iglesias no duda de la legitimidad del 'expresident', que le habrían dado las urnas como "candidato de la segunda fuerza en votos y de la primera fuerza de Gobierno"

Los 2.200 millones con los que se beneficiaría Cataluña si se aprobasen los presupuestos, además del paquete de medidas sociales incluidas en el pacto, no es el único comodín con el que cuenta Unidos Podemos para presionar al bloque independentista. Colau lleva tiempo insistiendo en la necesidad de un acuerdo multinivel para sacar adelante las cuentas del Ajuntament de Barcelona, la Generalitat y el Estado, ahora que los votos del grupo parlamentario de los 'comuns' se han convertido en imprescindibles en el Parlament tras la pérdida de la mayoría independentista por la negativa del PDeCAT a sustituir a sus diputados suspendidos.

El portavoz de Catalunya en Comú, Joan Mena, llegó a afirmar en el inicio de esta semana que veía "muy complicado que podamos tener unos presupuestos así en Catalunya si no se aprueban antes los del Estado". Una claridad que generó una pronta reacción en el Govern, acusando de "chantaje" a los 'comuns'. Su portavoz Elsa Artadi también recriminó que se vinculasen los presupuestos a la situación de los dirigentes independentistas presos.

En este contexto de negociaciones "discretas" y escenificaciones grandilocuentes en público, Pablo Iglesias se ha lanzado a abonar el escenario preelectoral, tratando de presionar tanto al Gobierno como al bloque independentista. Por un lado, muestra resistencia frente a la intención del Ejecutivo de prorrogar los presupuestos del PP para agotar la legislatura y, por otro, sitúa al bloque independentista en la tesitura de permitir que se consolide el bloque progresista o abrir la puerta a populares y naranjas. Una versión reapropiada del "nosotros o el caos" que se podría traducir como "presupuestos o 155". Pisarello también insistió en esta dicotomía tras reunirse con Puigdemont, recalcando la necesidad de "llegar a acuerdos" y "explorar" cómo ponerse de acuerdo "teniendo en cuenta también la deriva extremista de Ciudadanos y Vox".

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