SESIÓN DE CONTROL EN EL CONGRESO

PP y Cs insisten en pedir elecciones y Calvo replica que el Gobierno "seguirá trabajando"

Montserrat y Villegas exigen de nuevo urnas y denuncian la actitud del "Gobierno de la vergüenza". La vicepresidenta recalca que el Ejecutivo "no para de sacar" medidas de restitución de derechos

Foto: Carmen Calvo, durante la sesión de control en el Congreso de este 26 de septiembre. (EFE)
Carmen Calvo, durante la sesión de control en el Congreso de este 26 de septiembre. (EFE)

"Convoquen elecciones". El eslogan se repite en PP y Ciudadanos. Ambos sincronizaron sus mensajes desde la semana pasada —los naranjas llevan haciéndolo desde que Pedro Sánchez llegó al poder, Pablo Casado enarboló la bandera el último miércoles— y persisten en él. Pero el Gobierno dice que no se arruga y que, pese a los reveses que está recibiendo en este crudo arranque de curso político, ahora con la ministra de Justicia en el epicentro de la crisis, "seguirá trabajando". "Hasta 2020", decía incluso el propio presidente a los periodistas en una conversación informal con ellos en Nueva York.

El mantra de la convocatoria electoral urgente regresó de nuevo este miércoles en la sesión de control en el Congreso. Una sesión un tanto deslucida por el viaje del jefe del Ejecutivo a EEUU y que tenía como gran protagonista a Dolores Delgado, cercada por los audios de su comida con el comisario José Manuel Villarejo en 2009 y por sus cambios de versión constantes que para la oposición son "mentiras". Pero en el arranque del pleno, en las preguntas dirigidas a la vicepresidenta, Carmen Calvo, ninguno de los tres portavoces —Dolors Montserrat, del PP; Ione Belarra, de Unidos Podemos, y José Manuel Villegas, de Ciudadanos— se detuvo en este capítulo.

"Desistan en su empeño de querer silenciar las instituciones que no controlan", "rectifiquen y convoquen elecciones ya", ataca Montserrat


La que más se acercó fue la dirigente popular, cuando habló de que Sánchez acumulaba ya "dos dimisiones despachadas", las de Màxim Huerta y Carmen Montón, y tenía "otra en camino", la de Delgado. "Esto se cae a trozos", había dicho minutos antes el líder del PP, Pablo Casado, en los pasillos del Congreso, dudando del propósito del presidente de resistir hasta el final de legislatura. Montserrat, ante Calvo, echó mano del cóctel que habitualmente utiliza su grupo en las sesiones de control. Denunció que el Gobierno no es "de la dignidad", como venden los socialistas, sino "de la vergüenza", que además ahora quiere "matar a Montesquieu" al no querer respetar la separación de poderes. "Vergüenza" también por el hecho de que los socialistas hayan querido "mancillar" el pacto de Estado contra la violencia de género añadiendo a una de sus leyes una "enmienda mordaza". O "vergüenza" por que Sánchez gobierne con sus 84 diputados y los que "odian" España.

"Rectifiquen"

"Siento profunda vergüenza", señaló, de las palabras de los ministros Meritxell Batet y Josep Borrell, que confesaron que el hecho de que los líderes independentistas estén presos no ayuda al diálogo, o de las declaraciones de la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, asegurando que es partidaria de indultarlos si ellos lo piden, o de la reflexión de la propia Calvo cuando afirmó que no sería lógico alargar la prisión preventiva de los cabecillas del 'procés' si la vista oral tarda en llegar. Es una "vergüenza" que el Gobierno, dijo Montserrat, ejerza de "abogado defensor de los golpistas", que no defienda "la separación de poderes". "Desistan en su empeño de querer silenciar las instituciones que no controlan", "rectifiquen y convoquen elecciones ya", remachó.

El número dos de Ciudadanos caminó en la misma línea: "Su Gobierno es un fraude, el señor Sánchez es un fraude. No alarguen más esta agonía. Seguro que pueden aguantar atrincherados en la Moncloa y subido en el helicóptero y en el avión oficial. Los españoles no les aguantan ni un día más".

Calvo recuerda al PP que tramitó enmiendas incongruentes cuando estaba en el poder y a Cs, que pinta todo "de negro" ahora

Calvo no quiso entrar a los reproches lanzados por la portavoz del PP porque la pregunta que figuraba en el orden del día era otra —si cree que el Ejecutivo está respetando "las reglas del juego del sistema democrático"—, pero su respuesta al número dos de Ciudadanos valía también para ella. El Gobierno, subrayó la vicepresidenta, es "legal y legítimo", igual que los apoyos parlamentarios que lo hicieron posible. Y "no ha parado una sola semana" de impulsar "medidas sociales de restitución de derechos". "Eso a ustedes no les gusta porque los coloca en ese sitio de las frases estupendas pero hechos ninguno", espetó. Pero el Ejecutivo "va a seguir trabajando" hasta que su presidente, "con su competencia constitucional", decida cuándo es el momento de convocar elecciones.

PP y Cs insisten en pedir elecciones y Calvo replica que el Gobierno "seguirá trabajando"

Villegas había dibujado un panorama sombrío, en la línea del PP: concurre en España una "triple crisis", económica, de confianza de los ciudadanos y territorial. Calvo culpó a Cs de que apenas un 14% de los ciudadanos, según el barómetro del CIS de septiembre de 2018 y publicado ayer, piense que el Parlamento discute sobre los problemas que importan a los españoles. "Esa es su contribución a la estabilidad de este país. Ustedes, que son el cuarto grupo en la Cámara, tenían previsto pintar España de naranja y ahora la van a pintar de negro", lanzó, criticando al partido de Albert Rivera por su forma de afrontar los problemas, "que no consiste en encontrar respuestas".

PP y Cs insisten en pedir elecciones y Calvo replica que el Gobierno "seguirá trabajando"

Calvo, en su respuesta a Montserrat, se ciñó al tenor de la pregunta que figuraba en el orden del día, y aprovechó para criticar que la Mesa del Congreso, con los votos de PP y Ciudadanos, bloquease la enmienda socialista que permitía reformar la Ley de Estabilidad y esquivar así el veto del Senado a la senda de déficit. El Gobierno quiere que se "cumplan" las mismas reglas de juego que le valieron al PP en 2013, cuando el entonces presidente de la Cámara Baja, el popular Jesús Posada, advertía de que "ni el artículo 31 del reglamento de la Cámara ni ningún otro precepto" conferían a la Mesa la capacidad de revisar las competencias de una comisión para aceptar o rechazar enmiendas. "Se llama seguridad jurídica, se llama democracia".

La vicepresidenta pide a Podemos no "enredar" con la reforma constitucional

El Gobierno mantiene su plan de reformar de manera limitada la Constitución. Solo para reducir el alcance de los aforamientos al estricto ejercicio del cargo. Ya la semana pasada el Consejo de Ministros hizo el encargo al Consejo de Estado. De ahí no pasará la modificación por ahora. 

Podemos, su socio parlamentario preferente, demanda a los socialistas que vayan más allá. "En democracia no pueden existir espacios de inmunidad", afirmó en el pleno la portavoz adjunta del grupo, Ione Belarra, quien tachó de "inexplicable" que el Gobierno no quiera "meter mano" a la inviolabilidad del Rey. Pero también ha de alumbrarse una Carta Magna "feminista", "cerrar las puertas giratorias", acercarse a una "reforma electoral" para que todos los votos valgan lo mismo. "Ser valientes", en definitiva. "La España de ahí fuera ya ha cambiado y nos está esperando", resumió. 

Carmen Calvo recordó que el Título II, el que afecta a la Corona, es una parte "hiperprotegida" que, para su modificación, requiere de una disolución de las Cortes y un referéndum posterior. Y eso no da tiempo ahora. "Hemos de ser precisos y no enredar y trasladar elementos de confusión" a los ciudadanos, indicó la vicepresidenta, que no obstante comparte que "no pueden existir privilegios de ningún tipo" para unos ciudadanos y otros. 

La número dos señaló que el Gabinete solo pretende introducir reformas por la vía ordinaria, más simple. Eso no quita para que los socialistas defiendan que hace falta una revisión más profunda del texto de 1978 que permita un mayor blindaje de los derechos sociales o una reforma de la estructura territorial. 

"Somos conscientes, porque en el ambiente está absolutamente calado [el 69,6% quiere tocar la Ley Fundamental, y de ellos el 49,3% quiere una reforma importante, según el CIS], de que los españoles en 2018 quieren que su Constitución responda a todas las novedades, a todo lo que el país ha evolucionado, y con un mayor espacio de garantías. Absolutamente de acuerdo, pero empecemos por los aforamientos, que se pueden abordar por el procedimiento ordinario y es factible pronto". 

Podemos ya advierte de que todo cambio en la Constitución pasará por las urnas, porque ellos forzarán una consulta. Calvo garantizó que los españoles tendrán la última palabra en las reformas por venir: "Todo lo demás será tras un debate público, primero de los ciudadanos, luego de los políticos y finalmente en esta Cámara para cerrar el broche". 

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