informe de la guardia civil sobre el histórico contrato

Sandro Rosell se benefició de la venta de la publicidad de las camisetas del Barça a Qatar

La Guardia Civil concluye que usó a los jugadores, equipos y recursos del FC Barcelona para potenciar la imagen del proyecto Aspire, el principal cliente de su agencia deportiva BSM

Foto: El expresidente de Barcelona posa junto a las camisetas del FC Barcelona con el patrocinio de Qatar Foundation. (Reuters)
El expresidente de Barcelona posa junto a las camisetas del FC Barcelona con el patrocinio de Qatar Foundation. (Reuters)

La Guardia Civil ha concluido que Sandro Rosell se benefició del acuerdo de patrocinio que firmó el FC Barcelona con Qatar Sports Inverstments (QSI) en 2010 para vender por primera vez en su historia la publicidad de su camiseta. Los investigadores sostienen que Rosell introdujo cláusulas en ese contrato que obligaron al Barça a ceder equipos, entrenadores e instalaciones a Aspire, un proyecto educativo ligado a QSI que en ese momento era el principal cliente de Bonus Sports Marketing (BSM), la firma de consultoría deportiva que el propio Rosell fundó en 2002 y siguió controlando mediante testaferros durante su etapa como presidente del club (2010-2014). Según las diligencias practicadas, el 70% de los ingresos totales de BSM procedía de Aspire. BSM tenía precisamente entre sus cometidos potenciar la reputación y visibilidad de ese proyecto.

Las cifras del contrato con QSI fueron astronómicas. El Barça se garantizó 166 millones de euros hasta la temporada 2015-2016 por lucir primero el logotipo del organismo Qatar Foundation y después el de la aerolínea Qatar Airways, ambas vinculadas a QSI. Además, la victoria en la Champions 2014-2015 le permitió cobrar un bonus adicional de cinco millones de euros. Pero los expertos en delitos económicos de la Guardia Civil consideran que la fuerte apuesta que hizo Rosell al elegir a QSI para terminar con una de las tradiciones más emblemáticas del club, solo seis meses después de aterrizar en la presidencia, también tenía como objetivo disparar los ingresos de sus negocios privados.

Los expertos en delitos económicos consideran que la apuesta de Rosell al elegir a QSI también tenía como fin disparar los ingresos de sus negocios

Los investigadores destacan que en uno de los anexos del acuerdo con QSI, junto a un punto que obligaba a “toda la plantilla del primer equipo del FC Barcelona” a viajar “cuatro días a Qatar inmediatamente después de finalizar la temporada en cuestión con el fin de realizar entrenamientos y apariciones promocionales afines”, se incluyeron cláusulas que forzaban al Barça a ceder recursos para aumentar el valor de la marca Aspire. Esas estipulaciones operaban en múltiples sentidos. Por ejemplo, uno de los puntos del acuerdo estableció: “Cuatro equipos juveniles del FC Barcelona asistirán a la Academia Deportiva Aspire por temporada (cada equipo durante cinco días y jugarán dos partidos cada uno contra el equipo de Aspire) invitados por Aspire. Todos los gastos de desplazamiento y alojamiento correrán por cuenta de QSI”.

En otro punto del contrato firmado de su puño y letra por el propio Rosell se acordó que el Barça ofrecería “oportunidades de entrenamiento a los equipos de fútbol Aspire en Barcelona/Cataluña, con sujeción a que los gastos de desplazamiento y alojamiento corran por cuenta de QSI”. Asimismo, el Barça pactó que, siempre que los calendarios lo permitieran, se organizaría “un entrenamiento de invierno con la plantilla del primer equipo del FC Barcelona en Aspire, Qatar”, aunque desplazarse a 5.000 kilómetros de distancia en plena temporada no fuera lo más beneficioso para las grandes estrellas del club, como ocurrió en diciembre de 2016.

Otro apartado del contrato de patrocinio con QSI —facilitado voluntariamente por el club a la Guardia Civil en junio de 2017 tras desvelar El Confidencial que se investigaba la publicidad de las camisetas— desarrollaba específicamente un acuerdo de intercambio entre el Barça y Aspire que incluía la “posibilidad de realizar un programa de intercambio de entrenadores entre Qatar (Aspire) y el FC Barcelona, especialmente a nivel juvenil”; “la posiblidad para el personal de Aspire Qatar de disfrutar de una estancia en el seno de la organización FC Barcelona con el fin de obtener experiencia y formación en materia comercial, administrativa y de gestión deportiva”; un “programa de licencia para entrenadores de fútbol profesional en la Academia de Entrenadores del FC Barcelona”, y “estancia de jugadores juveniles: Aspira Qatar envía jugadores jóvenes prometedores para que disfruten de estancias en el FC Barcelona y viceversa”.

Rosell firma en 2010 el acuerdo de patrocinio con el responsable de QSI, Ahmad al Sulaiti. (EFE)
Rosell firma en 2010 el acuerdo de patrocinio con el responsable de QSI, Ahmad al Sulaiti. (EFE)

Por último, el contrato de publicidad con QSI forzaba al Barça a participar en una “asociación con Aspire” para que “un 'embajador estrella' del FC Barcelona” asistiera a la final anual Aspire Football Dreams en Qatar; “un equipo juvenil del FC Barcelona asistiera a la final anual Aspire Football Dreams para jugar dos partidos con la 'selección finalista”, y garantizaba el apoyo del club a Apire Qatar “en sus esfuerzos por obtener el respaldo de Unicef en este proyecto”. Se da la circunstancia de que Aspire Football Dreams era precisamente la rama del proyecto Aspire para la que trabajaba Rosell a través de su agencia BSM.

El 13 de diciembre de 2010, a la vez que se firmaba el acuerdo de patrocinio entre el Barça y QSI, Rosell anunció que había vendido su firma de consultoría cuatro meses antes para no incurrir en un posible conflicto de intereses. Sin embargo, los agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil que investigaron al dirigente por presunto blanqueo de capitales en la llamada operación Rimet descubrieron que la venta fue un simple artificio. El supuesto comprador, un empresario de origen libanés, Shahe Ohanessian, resultó ser un antiguo amigo del entonces presidente 'blaugrana' que se prestó a ejercer de testaferro en esa operación. Esa situación se habría mantenido durante todo el mandato de Rosell. Así, a la vez que los mejores activos del Barça eran utilizados para promocionar la marca Aspire, en los bolsillos del presidente del club estaba entrando dinero de ese mismo proyecto. Solo entre 2007 y 2014, BSM facturó 30 millones de euros procedentes de Qatar.

La Guardia Civil concluye: "El proyecto Aspire representaba el 70% de los ingresos de BSM, propiedad de Rosell y su esposa"

Los investigadores también han descubierto que Rosell utilizó a un directivo de su agencia BSM para que representara al FC Barcelona en el histórico acuerdo de publicidad con QSI. En el contrato, junto a Antoni Rossich y Javier Faus, director general y vicepresidente Económico del club, respectivamente, también aparece como persona de contacto Lauren Colette, que previamente se había encargado de firmar en nombre de BSM el propio acuerdo de la consultora de Rosell con la Academia Aspire. Colette es uno de los accionistas de Teranga Investments SARL, la firma que usó el expresidente del club para controlar con presuntos testaferros un resort de lujo en la costa de Senegal, The Rhino Resort. Hasta ese negocio desvió Rosell parte de los 15 millones de euros en comisiones ilegales de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) que supuestamente habría blanqueado gracias a complejos movimientos societarios en los que participaron otras cinco personas, entre ellas, su mujer Marta Pineda, según el reciente auto de procesamiento del caso Rimet.

La Guardia Civil concluye en su informe que Rosell y su esposa, ambos propietarios de BSM, se “beneficiaron indirectamente del contrato de patrocinio que el FC Barcelona firmó con la sociedad catarí QSI, ya que aparte de la publicidad de las camisetas se recogían partidos amistosos y derechos de intercambio precisamente con la sociedad QSI de Qatar, ligada al proyecto Aspire”. “BSM se benefició del contrato de patrocinio firmado por el FC Barcelona, en cuanto al impacto mundial que la figura del Barça representa, máxime si realizan partidos y programas de intercambio relacionadas con el proyecto Aspire y que el mencionado proyecto representaba el 70% de los ingresos de BSM”, prosigue el informe. “Por lo que, tras comprobar que la venta de BSM fue ficticia y siempre administrada por Rosell, se puede asegurar que cuando firmó el contrato en representación del FC Barcelona, estaba beneficiando a BSM y por consecuencia a sí mismo”.

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