dos semanas cruciales para la batalla final

Casado seguirá recorriendo España con el objetivo prioritario de conquistar a Cospedal

La candidatura de Pablo Casado rediseña la estrategia de las dos próximas semanas en las que se resolverá por completo el nuevo liderazgo. Contar con el apoyo de Cospedal, la clave

Foto: María Dolores de Cospedal y Pablo Casado en un acto el pasado mayo. (EFE)
María Dolores de Cospedal y Pablo Casado en un acto el pasado mayo. (EFE)

Empieza la segunda campaña de las primarias del PP. Después de que la militancia eligiera a Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado, por ese orden, para competir por el liderazgo del partido, serán los más de 3.000 compromisarios los que den el veredicto definitivo en el congreso del 20 y 21 de julio. Ahora sí, empieza la recta final. La exvicepresidenta del Gobierno ganó la primera vuelta contra todo pronóstico —o, al menos, así lo trasladaban desde las filas conservadoras al inicio del proceso—. Fundamentalmente porque Santamaría no aglutinaba ningún poder orgánico dentro de la formación y su mando se ceñía únicamente al Ejecutivo. Todo lo contrario a Cospedal, hasta ahora número dos de Rajoy en Génova, a la que se le presumían los mayores apoyos. En el caso del palentino, él mismo se postuló como "el candidato de la militancia" y, aunque podía parecer que tenía menos posibilidades que sus compañeras, acabó ocupando una segunda plaza nada desdeñable.

A Santamaría y Casado les separan 1.546 apoyos. La primera contó con el 36,9% del voto y el segundo se hizo con un 34,3%. La cuestión ahora pasa por qué ocurrirá dentro de dos semanas. El equipo del palentino se recluyó el mismo viernes, horas después de conocerse los resultados, para trazar la estrategia que seguirán en los próximos quince días. Dos semanas cruciales en las que Casado seguirá recorriendo España, en línea con una campaña que le ha ido muy bien. En torno a 20.000 kilómetros con una media de tres o cuatro provincias al día le permitió pisar prácticamente cada esquina del país. Algo que explicaría los amplios apoyos que recibió en todas las comunidades autónomas.

Arrasó en Madrid y ganó en Murcia, Cataluña, Extremadura, Aragón, Baleares y Navarra. Pero también tuvo importantes resultados en Castilla La-Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana y Galicia, aunque su candidatura no fuera la más votada en estas comunidades. Era una de las frases que los equipos de sus dos grandes rivales repetían con insistencia hasta el día de la votación, cuando no había cámaras ni micrófonos delante: "Pablo tiene apoyos en todos los sitios. No hay un territorio en el que no veamos que tiene a mucha gente detrás". El 'efecto Casado' se hizo notar bajo la premisa de "renovar" el partido, "iniciar una nueva etapa" y apelar a la unidad. "Aquí no sobra nadie. En mi proyecto todo el mundo tiene cabida. Si yo gano, nadie pierde" fueron las frases que más repitió de norte a sur y de este a oeste. Y parece que caló.

Por eso, la línea de Casado, según explican sus colaboradores cercanos, seguirá pasando por volver a recorrer los rincones del país para asegurarse de nuevo los apoyos entre compromisarios. Aquí, fuera de toda duda, la clave estará en los respaldos que concite de otras candidaturas. El objetivo prioritario para el diputado por Ávila, el más joven de los aspirantes, pasa por integrar a María Dolores de Cospedal. Necesita que la exsecretaria general le apoye y aúne todos los esfuerzos. El equipo de Casado lanzó ya esa idea desde el propio jueves por la noche: "El 63% de la militancia tiene que poder expresarse", insistía. El porcentaje responde a la suma de su candidatura, la de Cospedal y la de los otros tres aspirantes. Es decir, todos los apoyos que no sean los de Santamaría.

Pablo Casado durante la noche electoral de las primarias en Génova. (EFE)
Pablo Casado durante la noche electoral de las primarias en Génova. (EFE)

Los dirigentes más próximos a Cospedal dan por hecho que Casado podrá contar con ella. La ex número dos de Rajoy en el partido quiso integrar al palentino en su candidatura durante la campaña, antes del día 5, pero él la rechazó. Casado siempre ha mantenido que el partido debía salir fortalecido del proceso y "unir a todo el mundo", pero después del congreso del 21. Es decir, cuando el PP ya tenga nuevo presidente o presidenta. Ahora, en cambio, es él quien necesita integrar antes de esa fecha para asegurarse la victoria frente a Santamaría. Para eso está dispuesto a garantizarle a Cospedal el estatus que ella prefiera dentro de su equipo, pero todo parece indicar a que la líder del PP manchego no tiene grandes intereses tras estos resultados. La mayor de sus motivaciones podría ser, precisamente, que Santamaría no alcance el poder del partido.

Pablo Casado negocia una posible unión con Dolores de Cospedal para ganar la batalla a Soraya Sáez de Santamaría

En la candidatura de Casado entienden que la exvicepresidenta no se quedará quieta ante este escenario. Su equipo también ha comenzado a hacer números y a planear una estrategia que les permita volver a quedar primeros en la vuelta definitiva. Dependerá mucho de los compromisarios que los afiliados hayan elegido. Y lo importante, más allá de a quién apoyarán en la primera vuelta, es por quién se decidirán en la segunda del 21 de julio. "Todo sigue muy abierto", advierten desde ambas candidaturas. Para Casado conquistar a Cospedal es algo preeminente. Lo dejó claro en la propia noche del jueves, al poco de conocer la decisión de la militancia, cuando tendió la mano al resto de candidatos. Y lo repitió el viernes, cuando directamente afirmó: "María Dolores es una compañera y una amiga. Comparto con ella una idea clara de lo que necesita España", zanjó.

El diputado por Ávila se puso en contacto con los cuatro rivales que no pasaron el corte de la primera vuelta y les reiteró su voluntad de que el proyecto a partir de ahora sea compartido. "Tenemos una responsabilidad muy importante", les insistió. Casado tiene claro que lo que descarta por completo es una candidatura de unidad con Santamaría, como muchas voces del partido llevan tiempo pidiendo y evitar así una guerra en el congreso. "No hemos llegado hasta aquí para que nada cambie", reiteran desde su equipo más cercano. Las cosas ya han cambiado en el Partido Popular en vista del primer resultado y, pase lo que pase, cambiarán mucho más.

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