SESIÓN DE CONTROL AL GOBIERNO EN EL CONGRESO

Sánchez acercará primero los presos de ETA que sean enfermos terminales y ancianos

El presidente ofrece los primeros detalles de los traslados de reclusos etarras, una decisión que dependerá de Instituciones Penitenciarias y que, en todo caso, será "empática con las víctimas"

Foto: Pedro Sánchez, junto a la vicepresidenta, Carmen Calvo, este 27 de junio en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez, junto a la vicepresidenta, Carmen Calvo, este 27 de junio en el Congreso. (EFE)

El Gobierno acercará presos de ETA al País Vasco, pero con tiento y de manera individualizada. Los primeros que podrán ser aproximados a penales de Euskadi serán los mayores de 70 años o los enfermos terminales. Una decisión, la de revisar la política penitenciaria, que encoleriza al PP y que usa como arma arrojadiza contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez, hasta el punto de que ya avisa de que arropará a las víctimas del terrorismo si salen a manifestarse a las calles. Nada nuevo bajo el sol. Ya lo hicieron los populares con José Luis Rodríguez Zapatero, en pleno proceso de paz.

El presidente ofreció este miércoles unos mínimos detalles de la reorientación de su política respecto a los reclusos de la banda en conversación informal con los periodistas en el patio del Congreso, al término de las preguntas que le dirigieron los portavoces del PP, Ciudadanos y ERC. Sánchez ya había confirmado 24 horas antes en Berlín, junto a Angela Merkel, que su Ejecutivo procedería al acercamiento de los presos. "En esto no me escondo, soy claro. Y por una sencilla razón, porque ETA ha sido derrotada. Lo que le pido al conjunto de fuerzas políticas es que este no sea un elemento de división [...]. Pongamos las luces largas, sepamos que tengamos que normalizar más aún la convivencia en el País Vasco, y desde esa perspectiva es la que va a trabajar el Gobierno", aseguraba con la canciller a su izquierda.

Los primeros que serán trasladados serán los mayores de 70 años o los muy enfermos. No obstante, el cambio de penal dependerá de Instituciones Penitenciarias —que a su vez queda bajo la tutela del Ministerio del Interior— y eso requiere "mucho trabajo técnico". En cualquier caso, será una decisión que el Ejecutivo tomará por sí mismo, y no fruto de una negociación con el Gobierno vasco en un grupo de trabajo, fórmula que el lendakari, Iñigo Urkullu, dijo que pactó con el presidente en su entrevista en La Moncloa de este lunes.

"Pido apoyo de la Cámara para revisar la política penitenciaria y adecuarla a una nueva realidad, siendo empáticos con las víctimas del terrorismo"


Esta cuestión, muy delicada para La Moncloa, ya emergió en varias ocasiones durante el pleno de la mañana en el Congreso. Primero, en la comparecencia del presidente monográfica sobre el Consejo Europeo que este jueves y viernes se celebra en Bruselas —su estreno en una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno—, y lanzada como reproche por el PP, como pago al apoyo del PNV en la moción de censura. "ETA fue derrotada por la democracia y, en consecuencia, lo que tenemos que plantear como Gobierno, esa es nuestra responsabilidad y para eso pido apoyo de la Cámara, es revisar la política penitenciaria y adecuarla a una nueva realidad, siendo empáticos, por supuesto, con las víctimas del terrorismo", respondió el presidente.

Se cruzan las primarias del PP

Pero el portavoz popular, Rafael Hernando, volvió a la carga en la sesión de control que siguió a la comparecencia sobre la UE. No innovó. Hiló con sus palabras minutos antes, y con las de la semana pasada. El dirigente acusó a Sánchez de estar dispuesto a "cualquier cosa" pese a contar con un Gobierno "enormemente débil", y le volvió a preguntar cuáles eran sus "pactos" alcanzados con los soberanistas para llegar a La Moncloa. "Por tanto, si hay que decir que Cataluña es una nación, se dice; si hay que tragarse los insultos a los españoles por parte de Torra, se tragan; si hay que trasladar presos y humillar a las víctimas de ETA, pues se hace; si tiene que aceptar de nuevo las embajadas hispanófobas en Europa, pues se aceptan...", aseguró.

"Lideren la oposición, no la crispación", insiste Sánchez, que vuelve a reclamar "la misma lealtad y generosidad" que tuvo el PSOE en la oposición

"Lideren la oposición, no la crispación", le recomentó Sánchez en su réplica. Como hiciera hace una semana, el presidente aconsejó al PP que se "mire al espejo", asuma sus "errores" y haga "autocrítica". Y volvió a exigir a los populares "la misma lealtad y generosidad" con el Estado que la que los socialistas tuvieron cuando estaban en la oposición. "Recuperen la brújula, y a partir de ahí podremos hacer mucho por el país", lanzó. Sánchez repitió que el PP "no tiene posición" ni discurso sobre Cataluña, como lo prueba las distintas posturas de los candidatos a la presidencia del PP sobre este tema: uno, José Manuel García-Margallo, defiende la reforma constitucional; otra, Soraya Sáenz de Santamaría, lideró la fallida 'operación Diálogo' con la Generalitat; y otra más, María Dolores de Cospedal, dice ahora que el 155 tenía que haberse aplicado antes. "En definitiva, ustedes están superados por su propio fracaso en el discurso territorial y en la estrategia para Cataluña", zanjó.

Sánchez acercará primero los presos de ETA que sean enfermos terminales y ancianos

Tras Sánchez, fue el titular del Interior, Fernando Grande-Marlaska, fue el que tuvo que afrontar las preguntas del PP sobre ETA. "No confundan acercamiento con progresión de grado o con permisos porque son cuestiones distintas y tienen requisitos distintos", dejó claro el ministro, quien reiteró que el Ejecutivo aplicará la ley de forma "individualizada" y siguiendo el principio de "legalidad y transparencia", informa EFE. El diputado del PP Javier Maroto fue muy duro con él: "La normalización no es acercar presos ni contentar a los independentistas. Es otra cosa, es que el relato de la historia del País Vasco en referencia a ETA tenga incluidas las palabras democracia y dignidad". Después le advirtió: si las víctimas del terrorismo salen a la calle contra la aproximación de los reclusos de la banda, "el PP estará para acompañarlas".

El PP avisa de que acompañará a las víctimas de ETA si salen a la calle. Marlaska insiste en que se analizará cada caso, sin "traslados colectivos"

En los pasillos del Congreso, Marlaska insistió en que no habrá "traslados colectivos", como sí se hicieron en los 90 bajo los Gobiernos de José María Aznar, cuando se decidió el traslado de un centenar de penados a cárceles más próximas a Euskadi. Ahora se hará un estudio individualizado, "caso por caso" que determinará si es conveniente el cambio de prisión teniendo en cuenta circunstancias como el estado de salud, si hay o no repudio a ETA o la pena que ya se haya cumplido. Todos ellos, dijo, requisitos "objetivos" y "más que razonables" para tenerlos en cuenta". De todos modos, habrán de señalarlos las juntas de tratamiento de los centros penitenciarios.

Sánchez acercará primero los presos de ETA que sean enfermos terminales y ancianos

No habrá ruptura de la caja única

Quien se estrenaba contra Sánchez en una sesión de control fue Albert Rivera. También muy duro contra el Ejecutivo. Le interpeló sobre la "ruptura de la caja de la Seguridad Social, de las pensiones, del esfuerzo, del trabajo, de lo que es de todos". Y lo decía porque el pasado lunes, Urkullu y el presidente consensuaron crear un grupo de trabajo que estudiase la lista de 37 competencias pendientes de traspaso a Euskadi. Una de ellas es la gestión del régimen económico de la Seguridad Social, que como indicó el lendakari y ayer martes también el dirigente socialista, no afecta a la caja única del sistema, que constitucionalmente no se puede quebrar. "¿Sí o no? ¿Va a ser usted el primer presidente que rompa la caja de las pensiones? ¿Sí o no? Contésteme, ¿sí o no?", insistió el jefe de los naranjas.

"¿Va a ser usted el primer presidente que rompa la caja de las pensiones? ¿Sí o no? Contésteme, ¿sí o no?", dice el líder de Cs. "Señor Rivera: no", replica

Por eso, a la pregunta directa de Rivera, Sánchez contestó con un rotundo "señor Rivera: no". No romperá la caja única de las pensiones. El Gobierno, subrayó, cumplirá con la Constitución y con el Estatuto de Gernika, y garantizará la "dignidad y sostenibilidad de las pensiones", "a diferencia" del Ejecutivo anterior, el de Mariano Rajoy, que Ciudadanos, le recordó, respaldó. "¿Qué problema tiene en recuperar la universalización de la sanidad pública y que garanticemos el sostenimiento de la Seguridad Social?", le preguntó Sánchez, insistiendo en que su política fiscal será "progresista". No como la de Cs, atizó, que "todo lo fía a un contrato laboral precario y a un modelo laboral precario".

Sánchez acercará primero los presos de ETA que sean enfermos terminales y ancianos

La advertencia de ERC

El último careo de Sánchez en la sesión de control en la Cámara Baja lo protagonizó con Gabriel Rufián. ERC se siente defraudada con el Ejecutivo, y cree que la primera prueba está en el rechazo del PSOE a la moción que ayer martes defendió el republicano Joan Tardà, y que pedía un diálogo "sin condiciones" ni "renuncias" con el Govern. Los socialistas presentaron una enmienda transaccional en la que ofrecían la reunión de la comisión bilateral Generalitat-Estado para abordar los conflictos pendientes y "alcanzar las oportunas soluciones acordadas y democráticas". Modificación que ERC no aceptó.

Los republicanos avisan de que no vale con buenas palabras o "palmaditas en la espalda". Sánchez no entra al rifirrafe y tiende la mano a la Generalitat

"Es una advertencia. Si cree que con buenas palabras, con palmaditas en la espalda en pasillos, que con llamadas, con cenas, con comidas o con promesas de cargos en según qué instituciones, nosotros nos vamos a olvidar de los nueve secuestrados en Estremera, Alcalá Meco y Soto del Real, le recomiendo que cambie de asesores", azuzó Rufián, en referencia a los presos del 'procés'. El diputado también reprochó al presidente que tire de la estrategia de "poli bueno y poli malo", cuando "por la mañana" se escucha a Sánchez "diciendo que los 'indepes' igual no son tan malos" y luego por la noche "los 'hooligans' Meritxell Batet y Josep Borrell hablan de enfrentamiento civil" en Cataluña. Rufián pidió al presidente que "deje de hablar con el PSC", que "roba" la alcaldía de Badalona a Dolors Sabater en virtud de una moción de censura pactada con el PP, "y que se hace selfies con [Xavier García] Albiol en manifestaciones de Sociedad Civil Catalana". "Le recomiendo que hable un poco más con nosotros", espoleó el parlamentario.

Sánchez acercará primero los presos de ETA que sean enfermos terminales y ancianos

Sánchez respondió que su Gobierno y él no son tan "ingenuos", porque PSOE y ERC se conocen como partidos hace mucho tiempo y saben las posiciones que defiende cada uno. Tras recordar que hubo momentos en los que ambas formaciones se entendieron, reclamó a Rufián que no descalifique a ministros del Ejecutivo. Y garantizó que su etapa no tiene nada que ver con la anterior, porque no se utilizará "el agravio territorial para arañar ningún voto".

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en conversación informal con los periodistas en el patio del Congreso, este 27 de junio de 2018. (Inma Mesa | PSOE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en conversación informal con los periodistas en el patio del Congreso, este 27 de junio de 2018. (Inma Mesa | PSOE)

"En consecuencia, tendemos la mano para ese diálogo abierto, sincero y directo que se necesita entre el Gobierno España y el Govern de la Generalitat, del que ustedes forman parte", aseguró el presidente, que tiene todas sus esperanzas puestas en la entrevista con Quim Torra del 9 de julio. "Ojalá a partir del próximo 9 de julio podamos emprender un camino que restañe las heridas que se han producido en los últimos años como consecuencia de la falta criterio del anterior Gobierno, que ha causado la fractura social que existe ahora mismo en Cataluña. Por nosotros no será", remachó.

Las víctimas del terrorismo reprochan al Gobierno que pague sus "hipotecas" a su costa

Varios ministros del Gobierno, entre ellos Fernando Grande-Marlaska, tuvieron que enfrentarse este miércoles por la tarde a las propias víctimas, las que les recordaron que su memoria "no se vende" porque "ninguna hipoteca puede saldarse a su costa"

Ocurrió en el homenaje a las víctimas del terrorismo que se celebró en el Congreso, como cada 27 de junio, con una nutrida representación institucional. El acto estaba presidido por la jefa de la Cámara Baja, Ana Pastor, y a él acudieron portavoces y diputados de todos los partidos, excepto Bildu. El Gobierno mandó a varios de sus ministros: Fernando Grande-Marlaska (Interior), Dolores Delgado (Justicia), Isabel Celaá (Educación y portavoz), Meritxell Batet (Política Territorial), Carmen Montón (Sanidad) y Reyes Maroto (Industria). También se sumaron los presidentes del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional, Carlos Lesmes y Juan José González Rivas; el presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido; el defensor del Pueblo en funciones, Francisco Fernández Marugán, o el nuevo delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Rodríguez Uribes. 

En el acto, la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Marimar Blanco, también diputada del PP, dejó su recado al Ejecutivo hacia el final de su intervención. "Cuesta entender las prisas de algunos por hablar de beneficios más que de promover un relato que dignifique a las víctimas", subrayó Blanco en su discurso en la sala Constitucional del Congreso, en la que reclamó "dar la batalla" por un relato del terrorismo "sin ambigüedades ni equidistancias".

 

Para la jefa de la AVT, resulta "humillante" y hasta un "insulto" cualquier gesto de "connivencia" con los terroristas fuera del marco de la ley, porque a ellos no se les debe "nada", razón por la que las víctimas no permitirán "atajos" para que los asesinos no cumplan con la condena que pesa sobre ellos. 

"No puede haber ninguna medida de gracia para quien no se ha arrepentido de su pasado ni han mostrado el más mínimo interés por colaborar con la Justicia a esclarecer los crímenes sin resolver", insistió Blanco, quien recordó que la política de dispersión de reclusos está avalada por el Tribunal Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. 

A la salida del acto, que se cerró con un minuto de silencio, varios dirigentes del PSOE no podían ocultar su estupor por las palabras de Blanco, y recordaban su faceta como diputada del PP. No se trata de ninguna "medida de gracia", advertían, sino un acercamiento individualizado de presos. 

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