EL ESCRITOR Y PERIODISTA RENUNCIA 11 HORAS DESPUÉS DE LA EXCLUSIVA DE EL CONFIDENCIAL

Màxim Huerta dimite: "Pago dos veces la multa. La inocencia no vale ante esta jauría"

El ministro de Cultura se va "pensando en la cultura y la transparencia" y para que no se quiebre el proyecto de "regeneración de Sánchez". Cae seis días después de su toma de posesión

Foto: Màxim Huerta, en la sede del Ministerio de Cultura y Deporte, tras anunciar su dimisión, este 13 de junio. (Reuters)
Màxim Huerta, en la sede del Ministerio de Cultura y Deporte, tras anunciar su dimisión, este 13 de junio. (Reuters)

Màxim Huerta se va. Siete días después de su nombramiento, seis después de su toma de posesión como ministro de Cultura y Deporte. Y se va, dice, de forma "autónoma", sintiéndose "inocente", para que no se "rompa" el proyecto de regeneración democrática de Pedro Sánchez. Se marcha cargando duramente contra la prensa, por los "bombardeos" y los "ataques", y estando convencido de que ya ha pagado "dos veces" su multa. La primera, ante Hacienda. Y la segunda, ahora, con su dimisión, porque "la inocencia no vale de nada ante esta jauría".

El ministro de Cultura compareció al filo de las siete de la tarde en la sede de su departamento, en la madrileña plaza del Rey. Gesto grave que en ocasiones combinaba con alguna sonrisa desafiante, mientras se recreaba en algunas de las invectivas contra los medios, a los que acusó de haberle situado en el disparadero desde el principio. Para cuando apareció en la atestada sala de prensa del ministerio, ya se sabía su destino: su marcha. Su dimisión. Y eso que tanto él había advertido de que no se iría en las entrevistas de la mañana, y a pesar de que en La Moncloa decían, también por la mañana, que sus explicaciones habían sido "solventes" y satisfactorias y que el presidente se encontraba "tranquilo". Pero toda esa estrategia de resistencia se desmoronó con el paso de las horas, conforme la oposición acorralaba al ministro y dirigentes del PSOE expresaban su pesar y preocupación por el enorme traspié protagonizado por uno de los fichajes estrella del presidente, que ve cómo se desmonta su Gobierno apenas una semana después de haberlo conformado. Al final, Huerta cedió a la presión y comunicó su renuncia en una comparecencia en la que no aceptó preguntas.

El Confidencial desveló a las ocho de la mañana de este 13 de julio que Huerta había defraudado al fisco durante tres ejercicios fiscales (2006, 2007 y 2008) un total de 218.322 euros. Huerta, que había montado una sociedad unipersonal para eludir el pago de más impuestos, se vio forzado a pagar a Hacienda 365.938 euros en concepto de multa, recargo e intereses de demora. La noticia explotó enseguida, la bola de nieve se hizo mayor. Una tormenta perfecta que hizo cambiar el paso de La Moncloa hasta abocar a la salida de Huerta y su rápida sustitución por José Guirao, exdirector del Museo Reina Sofía.

"Lo que importa es el bombardeo que lo que busca es minar el proyecto de regeneración y de transparencia de Sánchez. Y no voy a permitirlo"


El ministro, durante su breve comparecencia de menos de diez minutos, no hizo asomo de autocrítica. Arrancó recordando que había llegado a Cultura "ilusionado", consciente de los retos que tenía por delante y también de su "responsabilidad", aceptando un compromiso que era "más importante" que su carrera, su vida personal y sus proyectos de futuro", convencido asimismo de que podía "servir" a su país. Y persuadido, reconoció, de que sería "blanco de las críticas" por "haber trabajado en un medio que todos ven y todos demonizan", la televisión. Pero eso ya no vale, dijo con resquemor, porque se marcha, "pensando en la cultura y en la transparencia".

Insiste en que no hizo nada "ilegal"

Huerta, en la línea de su argumentación de la mañana, insistió en que, "aconsejado" por su gestor, hizo lo que "tanta gente" hacía, crear una sociedad limitada para facturar sus servicios y evitar tributar como persona física. "No era ilegal en ese momento", sostuvo. No lo era, subrayó, hasta que Hacienda "decidió revisar" los casos de periodistas, abogados, arquitectos, artistas, creadores que utilizaban ese mismo mecanismo. "Se llegó a decir que aquellas inspecciones retroactivas eran una caza de brujas contra los críticos con aquel Gobierno [del PP]". "Ya da absolutamente igual", redondeó. Él pagó al fisco, "convencido de su inocencia". Recurrió a la Justicia para "reclamar" sus derechos y perdió. Esos fallos judiciales del Tribunal Superior de Justicia de Madrid fueron los que El Confidencial hizo públicos este miércoles.

"Corren tiempos en los que hasta los inocentes prefieren irse antes de que la sombra de sospecha perjudique a los que quieren poner un nuevo rumbo"

El ya exministro volvió a la carga: subrayó que en una sociedad "ahogada por el ruido y la descalificación", las explicaciones "no tienen cabida", y "no importa" que "no hubiera fraude" ni "condena". Lo que importa, subrayó, es el "bombardeo", los "ataques" contra él. "Lo que se busca es minar el proyecto de regeración y transparencia del presidente Sánchez. Y no voy a permitirlo". Y no va a hacerlo porque "corren nuevos tiempos, esos en los que "hasta los inocentes prefieren irse antes de que cualquier sombra de sospecha perjudique a los que quieren poner un nuevo rumbo, aire fresco, política limpia después de décadas de corrupción y expolio público". "Ha sido tremendo".

Màxim Huerta dimite: "Pago dos veces la multa. La inocencia no vale ante esta jauría"

Huerta siente que ha pagado su multa dos veces. La primera, cuando Hacienda le pidió abonar la sanción con efectos retroactivos por hacer algo, insistió, que "no era ilegal en su tiempo", era "lo común en la profesión". "Y la pago ahora aquí, por segunda vez, consciente de que la inocencia no vale de nada ante esta jauría". "Para defender aquello que amas hay que retirarse, y eso hago, porque amo la cultura, y por eso me retiro".

Renuncia enarbolando la bandera de la transparencia, incluso "cuando no hay nada turbio", pero "esa es la diferencia" y es la que él quiere "marcar". Que "por encima de lo personal está lo demás" y hay que "salvaguarlo". Se va, en definitiva, con la "misma humildad" con la que llegó al ministerio hace seis días, agradecido por los apoyos recibidos y por la confianza que Sánchez le demostró.

Màxim Huerta, durante el anuncio de su dimisión como ministro de Cultura y Deporte. (Reuters)
Màxim Huerta, durante el anuncio de su dimisión como ministro de Cultura y Deporte. (Reuters)

El exministro añadió que va a seguir "colaborando" en el "sueño" que tanto le gusta, el del proyecto del presidente, peleando para que la cultura tenga el sitio que merece, "dentro y fuera" de España. Seguirá comprando libros, entradas para un concierto o para la zarzuela, cuidando el cine nacional, las exposiciones, interesándose por los problemas de los creadores, "hasta hoy huérfanos".

Un ministro tan efímero, el más breve de la democracia, solo podía despedirse intentando aplicar algo de épica a su adiós. Citando a Lope de Vega y su "ir y quedarse y con quedar partirse". "Me voy para no partirme yo", para que "el ruido de la jauría" no parta el proyecto en el que cree, el proyecto de Sánchez "que la cultura y este país necesitan". En su cuenta de Twitter, esa que tantos dolores de cabeza le ha causado en los últimos días, también dejó un último mensaje. Él y su madre, con la que celebró hace menos de una semana su ascenso al Gobierno. Ambos de espaldas, abandonando (parece) el ministerio fugaz. "Para defender aquello que más amas, a veces, es necesario retirarse".

Sánchez no le dedicó ni un tuit de despedida. Solo un saludo a su sucesor, José Guirao. Nada más. A veces los silencios dicen más que las palabras.

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