TRAS LA EXCLUSIVA DE EL CONFIDENCIAL

Sánchez descarta por ahora el cese de Huerta y cree suficientes sus explicaciones

El Gobierno considera "solventes" las cuentas dadas por el ministro y juzga que resolvió hace años sus problemas con Hacienda. Pero concede que la situación varíe si la crisis se agudiza

Foto: Màxim Huerta, a su llegada el pasado 8 de junio a su primer Consejo de Ministros. (EFE)
Màxim Huerta, a su llegada el pasado 8 de junio a su primer Consejo de Ministros. (EFE)

El Gobierno quiere trasladar, al menos por ahora "tranquilidad". Pedro Sánchez considera "totalmente solventes" y suficientes las explicaciones aportadas por su ministro de Cultura y Deporte, Màxim Huerta, y no piensa destituirlo. Con una cautela: el Gobierno "vive al día" y actúa también según se producen los acontecimientos, de modo que si la situación evoluciona a peor contemplará otros escenarios, según informaban en la mañana de este miércoles fuentes gubernamentales.

Sánchez descarta por ahora el cese de Huerta y cree suficientes sus explicaciones

El presidente no ha visto cumplirse siquiera una semana desde la formación de su Ejecutivo y ha tenido que afrontar su primer golpe: la revelación, por este diario, de que Huerta defraudó a Hacienda 218.322 euros en tres ejercicios (2006, 2007 y 2008), al haberse deducido gastos por actividad artística injustificada, por lo que fue obligado a pagar 365.938 euros. Así lo exigían dos sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM). El hoy ministro montó una sociedad limitada para así poder pagar menos impuestos.

El titular de Cultura y Deporte explicó, en sendas entrevistas en Onda Cero y la Cadena SER, que está "al corriente" de sus obligaciones con Hacienda, y que no tiene "ninguna deuda moral ni conflicto". "Pagué lo correspondiente y asunto cerrado". Su línea argumental era que en aquel momento cotizaba como sociedad porque es lo que le aconsejó su gestor y Hacienda revocó esa forma de tributar. Así que abonó lo que debía y se acopló a la forma correcta. Huerta sí reconoció que no "compartió" esa información del pasado con Sánchez cuando le llamó para ofrecerle la cartera de ministro, porque era una cuestión "personal" y asumió ya "sus responsabilidades". "Es una cosa caducada y resuelta de manera rápida". Este miércoles, cuando la noticia saltó, le trasladó que estaba "al corriente" con el fisco y el presidente le transmitió que había que contarlo así.

"Tranquilidad total en el Gobierno y en el presidente", que "no ha entrado en pánico" y mantiene su agenda, dicen en el Ejecutivo


"Tranquilidad total en el Gobierno y en el presidente", se esforzaban en proyectar desde La Moncloa. El jefe del Ejecutivo "está al corriente de que su ministro de Cultura tiene los deberes fiscales hechos, y no tiene más. Es una historia pasada", añadían. En el Gobierno, no obstante, sí concedían que quizá convendría "matizar" la expresión de "cambio de criterio fiscal" que utilizó Huerta, porque lo que se produjo fue una "intensificación de las inspecciones de Hacienda sobre muchos profesionales liberales que tenían sociedades liberales y que debían tributar por IRPF", una intensificación que coincidió con los momentos más duros de la crisis. Ese consejo de su asesor, apuntan, pudo hacer que el periodista y escritor incluyera como gastos deducibles los de su casa de la playa.

Coordinados con La Moncloa

"Màxim pagó esa cantidad, recurrió y hubo un fallo que fue contrario. A partir de ese momento, si ha cumplido fiscalmente con su deber, ¿qué más se puede decir? Entendemos que Pablo Iglesias pida la dimisión, y también el PP, y que cada uno esté en su jugada", explicaban fuentes del Gobierno. De modo que Sánchez "descarta el cese". "Su destitución no está encima de la mesa, ni se la plantea el presidente ni nadie. ¿Cómo va a dimitir cuando tiene sus obligaciones fiscales cumplidas?". En La Moncloa restan importancia al hecho de que Huerta no hubiera informado previamente a Sánchez de su "fantasma" con Hacienda. "No hacemos una radiografía, un TAC de cada persona. Hasta ahora no lo hemos entendido así". Hay otro dato que señalaría que, por el momento, Huerta cuenta con el respaldo de La Moncloa: su respuesta en dos radios había sido coordinada directamente con la Secretaría de Estado de Comunicación, que depende orgánicamente del presidente.

En La Moncloa presumen de actuar "rápidamente" y de haber dado explicaciones y creen que casa con el discurso de "ejemplaridad" del presidente

No obstante, en el Ejecutivo conceden que habrá que esperar "a ver cómo se afilan los cuchillos" en las próximas horas y los próximos días y si la crisis remite o se agudiza. "En este momento, no se plantea una salida. Pero este Gobierno también vive al día de los acontecimientos, de cada momento", "ya se verá", responden las mismas fuentes oficiales cuando se pregunta si la decisión de mantener al titular de Cultura es inamovible. Por lo pronto, en el círculo de Sánchez sacan pecho por haber actuado "rápidamente" y haber gestionado entrevistas del ministro con dos medios de comunicación para dar respuesta a la noticia, buscando el contraste con el abismo que se le abrió en marzo a Cristina Cifuentes con el caso del máster fraudulento, que finalmente acabó con ella al cabo de un mes, apuntillada por un vídeo humillante.

Sin embargo, el problema no se disipa para Sánchez, pues llegó al poder gracias a una moción de censura presentada por el PSOE tras una demoledora sentencia de la Audiencia Nacional por la primera época del caso Gürtel. El líder socialista siempre presumió de que su equipo sería "ejemplar", y transparente. Porque pretendía hacer de la regeneración democrática uno de los ejes de su mandato, como contraste con Mariano Rajoy. "Este nuevo Gobierno aspira a ser el fiel reflejo de una sociedad como la española, que no pierde nunca la esperanza, que trabaja y estudia, que lucha por encontrar su camino profesional. Un nuevo Gobierno cuyos miembros son plenamente conscientes de las exigencias democráticas de ejemplaridad pública y dedicación, que la política no es una carrera profesional, sino una etapa más en la vida personal, y que la política exige, hoy más que nunca, escuchar, dialogar y consensuar con aquél que piensa distinto".

Fuentes del Gobierno sí consideran por ahora "admisible" la continuidad de Huerta con el discurso de "ejemplaridad" del presidente. "Es razonable considerar que lo exigible en un servidor público es que haya cumplido con sus obligaciones. Si ha sido requerido, y además con prontitud, y dentro del ejercicio de sus derechos ha recurrido a la Justicia y esta no le ha dado la razón, y estamos diciendo, para distintos casos, que confiamos en el comportamiento de la Justicia y que no decimos nada, no tenemos nada que decir. ¿Él pagó? Pues sí, ya está. En este punto, no le vemos mayor historia. A partir de ahí...", indicaban las mismas fuentes.

Según relataban en el círculo del presidente, la conversación de este con Huerta se ha ceñido a los parámetros de "tranquilidad", porque "está al corriente de sus obligaciones fiscales". "Pedro no ha variado su agenda [tenía reunión con los agentes sociales en el palacio gubernamental] ni ha entrado en pánico. Está haciendo su trabajo y nosotros, dando también explicaciones". Pero la oposición no se va a quedar conforme y que la reprobación de Huerta prospere en el Parlamento prospere no es ninguna entelequia.

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