VISITA DE TRABAJO A SORIA

Sánchez desdeña la preocupación interna por el CIS y reitera: el PSOE puede ganar

El líder subraya que aún hay muchos indecisos y que hasta las elecciones toca trabajar "con deportividad" y "determinación". En el partido sí hay inquietud por el desplome de la valoración del jefe

Foto: Pedro Sánchez, este 8 de mayo impartiendo una conferencia en la London School of Economics, en la capital británica. (EFE)
Pedro Sánchez, este 8 de mayo impartiendo una conferencia en la London School of Economics, en la capital británica. (EFE)

"Me lo tomo con deportividad y a trabajar". Pedro Sánchez no cree que el PSOE sufra pérdida de votantes o no remonte, o que su liderazgo esté agrietándose, o que no tire lo suficiente en su electorado. Se toma los datos así, con "deportividad", y pensando que su formación puede ganar ante una "derecha bicéfala". No aprecia motivos para la alarma.

Este jueves era la primera vez que el secretario general respondía a las preguntas por el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, porque el martes, cuando el organismo público difundió el sondeo, él estaba de viaje en Londres, donde impartió una conferencia en la prestigiosa London School of Economics (LSE) y se reunió con el líder laborista, Jeremy Corbyn. Pero su reacción fue la previsible cuando los periodistas le preguntaron por los datos del estudio, que sitúa al PSOE como tercera fuerza (22%), por detrás de PP (24%) y Ciudadanos (22,4%), y algo por encima de Podemos y sus confluencias (19,6%). "Al final, lo que se arroja es que más de un 47% de los ciudadanos no tiene decidido su voto, y se ve claramente que hay una derecha bicéfala y un partido de izquierdas, el PSOE, que puede perfectamente ganar a esta derecha bicéfala", señaló Sánchez desde Soria, adonde se trasladó para abordar con dirigentes de su partido —entre ellos, el alcalde de la ciudad, Carlos Martínez, y el presidente de la Diputación provincial, Luis Rey, ambos socialistas— el problema de la despoblación en una región especialmente castigada, Castilla y León.

Se ve claramente que hay una derecha bicéfala y un partido de izquierdas, el PSOE, que puede perfectamente ganarla


El líder del PSOE recuperó una expresión añeja, la de la "derecha bicéfala", que conformarían PP y Ciudadanos, para subrayar que tiene enfrente a un competidor dividido, pero igual, homologable. "Hay muchísimos ciudadanos en este país que después de siete años [los del Ejecutivo de mayoría absoluta de Mariano Rajoy y esta legislatura en la que el presidente gobierna en minoría] que ven una España paralizada, con un proyecto político agotado, una España que no da respuesta a los problemas de la ciudadanía", sostuvo, para después insistir en que el PSOE es "el único partido que puede liderar el cambio". Y "hasta entonces", hasta que se convoquen las generales —una de las tesis de la cúpula es que la derecha está "más movilizada" que la izquierda, pero que esta se agitará cuando haya un horizonte electoral claro y próximo, cosa que no sucede ahora mismo—, toca "trabajar con humildad, constancia, convicción, con mucha determinación y mucha deportividad".

Ni mayores ni mujeres

Lo cierto es que algunos sectores del PSOE sí han acogido con preocupación los resultados del CIS, por mucho que el argumentario oficial que sale de Ferraz [aquí en PDF] hable de que el barómetro ofrece un escenario "absolutamente abierto", de "triple empate" entre populares, socialistas y Cs, dadas las escasas diferencias entre las tres formaciones, inferiores a tres puntos. Pero lo que ha despertado más inquietud interna no es solo la estimación del organismo —que no deja de ser una proyección a partir de las respuestas de los entrevistados—, sino los datos que recoge de valoración del jefe. Y ahí Sánchez no sale bien parado.

El 85,5% no aprueba su gestión como líder del PSOE, juicio que comparte el 59,9% de los votantes socialistas. Él es el líder peor valorado por los suyos

El secretario general recibe una calificación media del 3,35, inferior al 3,68 del anterior estudio, de enero de 2018. Pero es el líder político peor valorado por sus propios votantes. Los suyos le endosan un 5,69, por el 6,13 que adjudican los electores naranjas a Albert Rivera, el 5,94 que le ponen a Rajoy sus simpatizantes y el 5,85 que le adjudican a Pablo Iglesias sus huestes. No solo eso. El 85,5% de los españoles desaprueba su gestión al frente del PSOE, frente al 82,1% que cree lo mismo respecto del presidente del Gobierno. Pero es que al 59,9% de los votantes socialistas no les gusta su labor como secretario general. A ello se suma que el partido, siempre según este último barómetro del CIS, no acaba de rentabilizar las movilizaciones de mayores y mujeres, dos tradicionales graneros de voto que no han recompensado los esfuerzos de la dirección por hacerse eco de sus demandas.

Sánchez desdeña la preocupación interna por el CIS y reitera: el PSOE puede ganar

Algunos altos mandos del PSOE no entienden cómo es posible que el partido no logre capitalizar nada del derrumbe de un PP destruido, y que la tendencia siga siendo a la baja, en un lento declive. Pero tampoco se explican que la imagen de Sánchez se haya derrumbado en tan poco tiempo. Para algunos una clave es que la dirección apenas comunica bien sus mensajes, y eso que su producción parlamentaria es fecunda. En las últimas semanas la cúpula ha reaccionado con presteza a casos como el máster fraudulento de Cristina Cifuentes, pero no siempre toma la iniciativa en otras cuestiones. Otra razón es que el líder "está desaparecido", sin apenas presencia mediática. Pero esta última es una estrategia deliberada de Ferraz: prefiere resguardar al jefe, limitar y escoger sus apariciones para evitar su sobreexposición, para sacarlo más a la palestra cuando se acerquen las elecciones.

A ello se suma un hándicap objetivo y que distintos dirigentes, de la ejecutiva o de fuera de ella, reseñan: Sánchez no tiene escaño en el Congreso, porque renunció a él en octubre de 2016 para no tener que abstenerse en la investidura de Rajoy. Ese gesto, que le fue rentable en las primarias porque mantenía la coherencia de su relato, le pesa ahora en la medida en que está fuera del principal teatro de operaciones de la política española, la Cámara Baja. Y su renuncia es irreversible. El secretario general suple su ausencia en los pasillos del Parlamento con trabajo en su despacho o desplazamientos a otras provincias, como hizo este jueves con Soria.

Para algunos dirigentes, una clave es que el partido no comunica bien sus mensajes, y otra es que el líder está "desaparecido", le lastra que no tiene acta

Un cargo regional de peso comparaba la mala valoración de Sánchez con el tirón de las siglas. Solo el 38,4% de los electores afirma que no votaría nunca al partido del puño y la rosa, una prueba de que "no genera rechazo" y de que la marca, poco a poco, "recupera" oxígeno, mientras que el jefe no acabaría de tomar impulso. Sánchez no hizo referencia a todos estos datos. Simplemente aseguró que se toma "con deportividad" su baja nota en las encuestas.

"Si las derechas quieren enredar..."

En la ciudad castellanoleonesa, el secretario general se refirió a la polémica que ha llenado titulares en las últimas horas: la teórica ruptura del PP y su socio de investidura, Ciudadanos, a cuenta de la aplicación del 155. Un divorcio calculado que Albert Rivera anunció en la sesión de control al Gobierno de este miércoles y al que el presidente respondió acusándole de "aprovechategui", de querer sacar votos con el conflicto en Cataluña. Los socialistas, que de nuevo han desempeñado un papel de meros espectadores ante la lucha a dentelladas en el centro-derecha, salieron desde el primer minuto a culpar a los naranjas por su "irresponsabilidad".

Ante el desafío secesionista, "no necesitamos ni aprovechateguis ni amarrateguis, necesitamos sentido común, unidad y responsabilidad", dice

Este jueves, Sánchez tuvo un mensaje para ambos contendientes, Rivera y Rajoy. Ante el órdago separatista, subrayó, "no necesitamos ni aprovechateguis ni amarrateguis, lo que necesitamos es sentido común, unidad y responsabilidad de todos los responsables políticos". Al presidente le avisó de que los socialistas son "leales no con el Gobierno, sino con el Estado, con los españoles", porque hay "muchas cosas" que criticar a un Ejecutivo que en los últimos siete años no ha hecho "absolutamente nada más que confrontar territorialmente a Cataluña con el resto de España" con el único propósito de "arañar votos". "Y a Rivera le digo que hay que ser de fiar, que no se pueden dar bandazos", que la aplicación del 155 es para "defender" la Constitución, la integridad territorial y la soberanía nacional.

Sánchez desdeña la preocupación interna por el CIS y reitera: el PSOE puede ganar

"Lo que quieren los españoles es vernos a todos unidos, todos en torno a la defensa de la Constitución, y el PSOE va a estar ahí. Si las derechas se quieren enredar, que se enreden. Lo que pedimos es unidad, responsabilidad y sentido común", enfatizó, con la evidente intención de situarse ajeno a la polémica pero reclamando a la vez que no se juegue con cuestiones muy serias. Recordó, de hecho, cómo acababa de finalizar una visita de tres días al Reino Unido —el viernes, para entrevistarse con el ex primer ministro Gordon Brown, y el lunes y martes, para impartir dos conferencias y despachar con Corbyn— en la que defendió "la posición del Estado democrático y social de derecho" respecto a la crisis catalana, que es "lo que tendrían que hacer" Rajoy y Rivera, hacer pedagogía "fuera de nuestras fronteras".

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