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la batalla por la comUNIDAD DE MADRID

Órdago de Errejón a Iglesias: no será candidato si no controla las siglas en Madrid

El ex número dos quiere asegurarse de que podrá tener la última palabra en la decisión sobre la marca electoral, la confluencia con IU y las candidaturas de los grandes municipios madrileños

Foto: El líder de Unidos Podemos, Pablo Iglesias (d), conversa con los diputados Alberto Garzón e Íñigo Errejón (i), durante un pleno del Congreso. (EFE)
El líder de Unidos Podemos, Pablo Iglesias (d), conversa con los diputados Alberto Garzón e Íñigo Errejón (i), durante un pleno del Congreso. (EFE)

Ni farol, ni globo sonda ni medias verdades. Íñigo Errejón solo será el candidato de Podemos en la Comunidad de Madrid si logra asegurarse el control de su candidatura y que esta tenga las manos libres respecto a los órganos de poder autonómico y estatal, con una total autonomía. Una suerte de baronía o federación territorial sin supeditación orgánica. Desde su entorno lo tienen claro, no se trata de ninguna maniobra. Llevan meses trabajando en la idea de desarrollar un proyecto político propio hasta las últimas consecuencias, con una lista ya configurada, además de una estrategia definida y bases programáticas asentadas.

Las desconfianzas son mutuas, vienen de atrás, y a Errejón no le basta con las cesiones realizadas el pasado domingo para intentar cerrar el conflicto: mayoría de afines en su lista, 60% del presupuesto de la Asamblea de Madrid, un comité de campaña de su confianza y dirigir la misma en colaboración con el Consejo Ciudadano Autonómico de Podemos, pero con autonomía, y, por último, primarias conjuntas. Todo lo que se pedía en un principio y lo que fue añadiéndose en las negociaciones posteriores al ultimátum que lanzó a Pablo Iglesias la pasada semana. El ex número dos también quiere asegurarse de que podrá tener la última palabra en la decisión sobre la marca electoral, la confluencia con Izquierda Unida y las candidaturas del resto de municipios madrileños, siendo representante legal del partido ante la Junta Electoral.

Órdago de Errejón a Iglesias: no será candidato si no controla las siglas en Madrid

Cuestiones, como es el caso de la marca electoral y la confluencia, que se deciden en los órganos estatales, donde no tiene mayoría tras su derrota en la asamblea de Vistalegre II. De hecho, ya se realizó una consulta interna sobre ambos asuntos con un resultado que mandata a todas las candidaturas de la organización. La candidatura de Errejón en Madrid se convertiría en una excepción sobre todas estas decisiones, además de en un agravio comparativo frente el resto de territorios y candidatos. De entre ellos, solo Teresa Rodríguez, la coordinadora de Podemos en Andalucía, había exigido concurrir con una marca que superase a Podemos —e incluso promovió el registro del partido Marea Andaluza—, sin demasiado éxito por el cortafuegos que supuso la consulta a los inscritos en la que se optó por preservar las siglas.

Las desconfianzas son mutuas, vienen de atrás, y a Errejón no le basta con las cesiones realizadas el pasado domingo para intentar cerrar el conflicto


El pulso se ha llevado al extremo, hasta el punto de que ha sorprendido tanto a la dirección autonómica como a la estatal. Se esperaba enterrar con rapidez la enésima batalla entre sectores, pero no una reacción incrementando las exigencias tras supuestamente haberse cerrado la negociación. Desde el equipo de Errejón explican que solo se ha acordado el reglamento de las primarias, que ya es "una pantalla pasada", y ahora todavía queda negociar todo lo demás. Ya no se trata solo de una cuestión de nombres ni de lista electoral.

Cada vez cunde más la sensación de que Errejón quizá no quiere dar el paso de presentarse: con las encuestas en contra, su candidatura para la Comunidad de Madrid sería su última bala política y podría ser fallida. Incluso hay dudas legales en la formación morada de que pueda cederse ante su nueva petición de ser el representante legal ante la Junta Electoral, pero sobre todo hay dudas estatutarias. "Retener eso es retener la soberanía de Podemos, y en Podemos mandan los inscritos e inscritas", afirmaba este lunes el secretario de Organización, Pablo Echenique, tras la reunión de la ejecutiva.

El desconcierto es evidente. Algunos de sus más allegados reiteran en público que, sin garantías de un proyecto fiel a sus convicciones, Errejón debe dar un paso atrás y dejar que sean otros compañeros quienes encabecen la candidatura. En los próximos días deberán presentarse las listas para las primarias y la situación cada vez está más empantanada. Echenique preveía ayer dar por zanjado el conflicto, como ya lo había hecho antes Ramón Espinar en una entrevista televisiva, pero ha tenido que seguir clamando en favor de la "unidad".

"Lanzaría un buen mensaje hacia fuera y sería enormemente positivo", explicó sin demasiado optimismo y dejando todo abierto, al igual que hace una semana. Con todo, el número dos de la formación ha tenido que seguir centrándose en las cuestiones internas durante la rueda de prensa en Princesa 2, y dando a entender que la capacidad jurídica que exige Errejón no tiene cabida. "Son los órganos que han sido elegidos de manera democrática" quienes la tienen, zanjó. Errejón ya consiguió torcerle el pulso a Iglesias la pasada semana y ahora se lanza al doble o nada.

El tiempo juega ahora a favor de Errejón, que amenaza con dejar a la formación sin candidato tras activarse formalmente el proceso de primarias


El tiempo juega ahora a favor de Errejón, que amenaza con dejar a la formación sin candidato tras activarse el proceso de primarias, aunque el problema es que sus últimas demandas no puedan ser asumidas. Demandas que se han materializado en peticiones concretas después de un año asegurando que el ex portavoz parlamentario solo se presentaría si era desplegando su proyecto. El mismo que puso sobre la mesa en la última asamblea ciudadana del partido, y así lo habría trasladado desde un principio. De ahí que desde su sector remarquen que se trata de una postura coherente y en línea con lo que ya había expresado. Entre medias se han adoptado decisiones, como el inicio de las negociaciones con IU o que la marca Podemos esté presente en las papeletas para las elecciones municipales, autonómicas y europeas, que chocarían contra la configuración de su proyecto.

La intención de Errejón es hacer tándem con Manuela Carmena, que todavía no ha oficializado su candidatura y que rechaza celebrar primarias al uso, rodeándose solo de un equipo de afines, e intentar coincidir lo máximo en la marca con la papeleta de Ahora Madrid. También en las grandes localidades madrileñas, de ahí la necesidad de contar con las manos libres para diseñar la campaña electoral en la región y nombrar a sus miembros.

El conflicto entre errejonistas y pablistas también ha cogido por sorpresa al tercer sector en liza, el anticapitalista. La portavoz en la Asamblea de Madrid, Lorena Ruiz-Huerta, es su potencial candidata para las primarias. Sin embargo, reconocen que ahora todo está en el aire, a la espera de ver cómo se desarrollan los acontecimientos y si finalmente Errejón da un paso al lado, rebaja sus condiciones para seguir como candidato oficialista o consigue doblegar nuevamente a la dirección.

En Izquierda Unida, para quienes Errejón no es el candidato deseable, tanto por diferencias ideológicas y estratégicas como porque siempre rechazó ir de la mano en las listas con esta formación, miran de reojo el conflicto en Podemos. Los "huecos" nunca serían los mismos si la decisión recae solamente en Errejón. Mientras tanto, desde el Partido Comunista de Madrid (PCM), que cuenta con mayoría de militantes en IU, elevan la presión para que la candidatura de confluencia se decida en primarias conjuntas, tanto para el Ayuntamiento de Madrid como para la comunidad.

No se da por cerrada la convergencia entre ambas formaciones y se plantean en un texto de debate previo a su comité regional las opciones de concurrir en solitario o con las fuerzas "de izquierda netamente rupturistas" y sectores desencantados con la formación morada. Madrid, una vez más, se ha convertido en el epicentro de las luchas de poder en Podemos, que ya han escalado a la dirección estatal del partido y amenazan con extenderse a otros territorios y enturbiar las confluencias.

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