LOS 50 AÑOS DEL MONARCA

Las ocho claves del Rey: así se forjó Felipe VI hacia el camino de la nueva Corona

Medio siglo en ocho claves para entender la "monarquía renovada en un tiempo nuevo" que marcó su discurso de proclamación. El Rey celebra su 50 aniversario el próximo martes

Felipe VI cumplirá 50 años el próximo martes y lo celebrará públicamente junto a su hija, la princesa de Asturias, a la que impondrá el toisón de oro en una ceremonia en el Palacio Real. El acontecimiento es de máxima relevancia por dos motivos: por un lado, se trata de la más alta distinción otorgada por el Rey de España y, por el otro, es el primer acto público en el que el jefe del Estado participa con su hija y heredera, que tiene doce años.

Cuando todavía faltan unos meses para sellar cuatro años de reinado, Felipe VI se enfrentó en 2017 al que probablemente ha sido uno de los más complicados para la Corona, salpicado por el intento de secesión de Cataluña. La abdicación de su padre don Juan Carlos, esperada aunque precipitada por la nueva etapa de cambio social y político, llegó en el momento justo para un hombre que desde que nació se preparó para reinar, aunque eso sí, sin saber que su llegada al trono se produciría en mitad de un desafío sin precedentes en la historia reciente española. Medio siglo en ocho claves para entender la "monarquía renovada en un tiempo nuevo" que marcó su discurso de proclamación.

Las ocho claves del Rey: así se forjó Felipe VI hacia el camino de la nueva Corona

Heredero a los siete años

Don Felipe nació el 30 de enero de 1968 sin ser heredero y sin que estuviera claro si su padre reinaría. Fue un año después cuando Franco decidió nombrar un rey como sucesor y se decantó por Juan Carlos de Borbón y no por su padre Juan, heredero de Alfonso XIII. En 1975 y 48 horas después de que el dictador muriera, Juan Carlos era proclamado Rey por las Cortes Generales y su hijo Felipe se convertía en ese momento en el heredero de la Corona con siete años. Creció entre los pilares de la Transición: acudió a la ceremonia en la que su padre sancionó la Constitución de 1978, vivió junto a él un intento de golpe de Estado el 23 de febrero de 1981, mientras su padre no dejaba que cerrara los ojos en ningún momento: "Mira lo que hay que hacer cuando se es Rey".

La preparación del futuro Rey

Cuando don Juan Carlos llamó a Rajoy, Rubalcaba y los expresidentes del Gobierno para comunicarles que iba a abdicar, acompañó la decisión de otra afirmación: "Mi hijo está preparado". Lo estaba porque dedicó su vida a ello. Y pese a estar muy protegido por su familia —principalmente por su madre y hermanas— don Felipe se enfrentó desde que era un adolescente a lo que era alejarse de su país y su familia para estudiar en el extranjero. Lo hizo a la edad de 16 años en Canadá, en el colegio Wakefield College School a 130 kilómetros al norte de Toronto, y allí aprendió a convivir con personas muy distintas a las de su entorno y, probablemente, consiguió aumentar sus perspectivas sobre las relaciones internacionales sobre las que hoy tiene tanto dominio como muchos dirigentes destacan, entre ellos el propio Rajoy. Además de los estudios de COU en Canadá, la carrera universitaria en la Autónoma de Madrid y el máster en Georgetown, recibió formación militar que, sin duda, le acercó al mundo real y a través de ella forjó relaciones con compañeros de armas que todavía hoy mantiene.

Una juventud marcada por amores difíciles

Difíciles porque por distintos motivos no terminaban de estar bien vistos. Los periodistas que en aquella época de juventud cubrían la información de Casa Real cuentan que el príncipe trataba de pasar desapercibido y no dejaba que los informadores se le acercaran demasiado. El motivo era principalmente uno. Hacían una pregunta que no podía contestar: "¿Cuándo te vas a casar?". Por su vida pasaron distintas mujeres y le marcaron especialmente algunas. Isabel Sartorius, sin duda, con la que salió cerca de dos años. La estadounidense Gigi Howard que, como Sartorius, sufrió un acoso mediático difícil de superar. Y la modelo Eva Sannum, cuya relación se prolongó durante cuatro años y que también terminó "simplemente porque no ha prosperado" —dijo don Felipe— después de que muchos sectores de la sociedad española no confiaran en que la noruega encajara en la figura de Reina.

Doña Letizia junto a Felipe VI en el anuncio de su compromiso. (Gtres)
Doña Letizia junto a Felipe VI en el anuncio de su compromiso. (Gtres)


El esperado compromiso

Como recoge Almudena Martínez-Fornés en su último libro, el príncipe hizo pública su decisión de "romper con una tradición histórica" mucho antes de saber que su destino era precisamente ese. En un vuelo de regreso de un viaje a Australia en 1990 reconocía a los periodistas que le acompañaban que no se sentía obligado a casarse con una princesa. Por su vida pasaron distintos amores —a los que renunció por distintos motivos— y el definitivo fue la periodista Letizia Ortiz Rocasolano con la que se comprometió el 1 de octubre de 2003. "Letizia reúne las cualidades y capacidades necesarias de una reina", afirmó el príncipe. Entonces era una destacada profesional de TVE, estaba divorciada, era hija de padres separados; es decir, una vez más su perfil no se correspondía con lo que la orden dinástica venía imponiendo. Pero era la definitiva y de eso no quedaron dudas. El príncipe luchó y la conclusión era la que era: "Es la mujer con la que quiero compartir mi vida y formar una familia".

El 11-M y la boda real

La boda del príncipe Felipe y Letizia estaba marcada en el calendario: 22 de mayo de 2004. Los preparativos se organizaban desde hacía meses y nada pudo augurar que ocho semanas antes España sufriría el peor atentado terrorista de su historia. Era la primera tragedia a la que la futura princesa se enfrentaba desde su nueva condición y apartada del foco directo de los medios de comunicación. Acompañó a la reina Sofía y al príncipe a visitar hospitales madrileños donde cada rincón era más dramático al anterior. Don Felipe también vivía uno de los días más difíciles de su vida como heredero del trono. El atentado repercutió en el enlace que se celebraría dos meses después en un día lluvioso. Se suspendieron algunos de los actos previstos en la boda como un espectáculo de fuegos artificiales. Un año más tarde, el 31 de octubre de 2005, nacía la primera hija de los príncipes de Asturias, Leonor, que pasó a ocupar el segundo lugar en la línea de sucesión. Dos años más tarde llegó al mundo su hermana menor, Sofía.

El rey Juan Carlos besa a su hijo durante la ceremonia solemne de abdicación. (EFE)
El rey Juan Carlos besa a su hijo durante la ceremonia solemne de abdicación. (EFE)


El desgaste de la institución

2012 fue probablemente el punto de inflexión más importante para el relevo en la Corona. La gravísima situación de crisis económica en España y el clima de crispación social como consecuencia, empeoró por el desgaste de una institución que antes había gozado de gran popularidad. El rey Juan Carlos, que ya había pasado por quirófano en alguna ocasión a causa de un nódulo en el pulmón, era intervenido de urgencia por una fractura de cadera. La lesión se la hizo en Botsuana, donde se encontraba en un viaje de caza privado sobre el que no había informado a la opinión pública. A aquella complicada escena se sumaba el proceso judicial del caso Nóos —con Urdangarin ya imputado en la causa; la de la infanta Cristina no llegaría hasta 2013—. Sin duda y en gran medida por los problemas de salud de su padre, el príncipe asumió a partir de entonces gran parte de la actividad institucional e intensificó su presencia en el extranjero.

La "monarquía renovada" de Felipe VI

Es la frase más recordada de su discurso de proclamación el 19 de junio de 2014. "Una monarquía renovada para un tiempo nuevo". Felipe VI asumió el trono en un momento delicado y desde el inicio se empeñó en dar un importante giro en el proceder diario e institucional de la Jefatura del Estado inaugurando una política protocolaria más estricta, rigurosa, ceñida exclusivamente a las funciones recogidas en la Constitución y sacando del foco casi por completo al rey emérito. Un estilo distinto al de su padre, que durante tanto tiempo fue muy popular y que, sin embargo, ha conseguido recuperar la confianza de la mayoría social en la institución como demuestra la alta popularidad que el monarca cosecha en las encuestas.

Ya en el primer año de reinado, don Felipe impulsó varias transformaciones; desde la primera auditoría externa de la institución y la creación de un código de conducta para el personal de la Zarzuela, hasta la revocación del ducado de Palma a la infanta Cristina por su implicación en Nóos. Decisiones contundentes que no dejaron lugar a dudas: comenzaba un tiempo nuevo, que probablemente requirió de sacrificios personales, porque la realidad es que el Rey apartó por completo de la actividad de la Corona a parte de su familia.

El Rey junto a sus hijas en la grabación del discurso de Nochebuena. (Casa del Rey)
El Rey junto a sus hijas en la grabación del discurso de Nochebuena. (Casa del Rey)


El año del intento de secesión

2017 fue con toda seguridad uno de los años más complicados que afrontara Felipe VI tras superar el bloqueo político sin precedentes de 2016 en el que tuvo que afrontar situaciones que no se habían producido antes. 2017 Fue el año del intento de secesión por parte de las autoridades catalanas, que llegaron a aprobar en el Parlament las leyes de desconexión y a proclamar la independencia de la comunidad autónoma (aunque después la suspendieran). Todo ello tras el punto de partida que fue la celebración de un referéndum ilegal, la consecuencia más aplastante con la mitad del ex-Govern ahora preso y el resto huido en Bélgica; y, en medio, el terrible atentado terrorista en Barcelona y Cambrils del pasado agosto en el que perdieron la vida 16 personas.

El año de un discurso decisivo. El del 3 de octubre, dos días después del referéndum y que marcó un antes y un después, respondiendo a varios objetivos: trasladar palabras de tranquilidad a la población española y, especialmente a la catalana; lanzar un mensaje a la comunidad internacional para tratar de recuperar la iniciativa, dejar claro que España era una democracia sólida y contrarrestar el efecto logrado por la Generalitat en los grandes medios de comunicación extranjeros que en esos días pusieron incluso en duda los cimientos de las instituciones españolas. Pasó sin duda los días más duros de su reinado. El escenario en el que empezó 2018 es similar, aunque las dudas son menos. El Rey lo repitió hace días en una intervención histórica en el foro económico mundial de Davos: "En España se respeta la ley".

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