El reinado de Felipe VI y el nuevo tiempo de la Corona sin don Juan Carlos
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vuelco en la jefatura del estado desde 2014

El reinado de Felipe VI y el nuevo tiempo de la Corona sin don Juan Carlos

Desde la proclamación, la Jefatura del Estado dio un importante giro en su proceder diario. Un protocolo estricto y riguroso en el que las funciones del rey emérito quedaron limitadas

Foto: (Ilustración: Raúl Arias)
(Ilustración: Raúl Arias)

El reinado de Felipe VI dio comienzo el 19 de junio de 2014. Ni un día antes ni uno después. Y a partir de entonces la premisa fue clara. Lo avanzó el propio rey en su discurso de proclamación cuando dijo que la tarea que encarnaba era la de "una Monarquía renovada para un tiempo nuevo". La Jefatura del Estado dio desde ese momento un importante giro en su proceder diario e institucional inaugurando una política protocolaria más estricta, rigurosa, ceñida exclusivamente a las funciones recogidas en la Constitución y sacando del foco casi por completo a don Juan Carlos. Esa es la realidad que existe hoy en el palacio de la Zarzuela, como explican fuentes cercanas al mismo, y que los reyes eméritos han tenido que asumir —no sin dificultad— después de 39 años.

La comentada ausencia del 'rey padre' en el 40 aniversario de las elecciones del 77 y el revuelo que algunos medios de comunicación y políticos alentaron por ella vuelve a poner de manifiesto la dificultad que entrañó un relevo generacional necesario, cocinado a fuego lento y precipitado en última instancia para dar respuesta a la realidad española de entonces: la irrupción de un nuevo escenario político, el desgaste de la imagen del rey emérito tras los episodios más difíciles que enfrentó (Botsuana y el caso Nóos con la infanta Cristina y su marido) y sus problemas de salud (varias operaciones de las que se fue recuperando despacio) que ya obligaban al príncipe Felipe a asumir funciones propias de su padre.

Tras la abdicación de don Juan Carlos en su hijo, el cambio interno en la institución fue inmediato. Fuentes cercanas a la Casa Real así lo certifican y aseguran que las funciones del emérito están desde el primer día limitadas por completo a las de un exjefe del Estado, y que a día de hoy la toma de decisiones internas y externas depende únicamente de Felipe VI y del nuevo organigrama real. Zarzuela asegura además que parte del novedoso protocolo —aplicado en el acto del pasado miércoles en la Cámara Baja— fue elaborado precisamente por don Juan Carlos con el objetivo de ceder todo el protagonismo a su hijo y a la nueva etapa de la Corona.

Desde la proclamación, las funciones del rey emérito están limitadas y la toma de decisiones en Zarzuela solo depende del nuevo organigrama

El primer y más claro ejemplo de ello tuvo lugar en la proclamación, a la que don Juan Carlos no asistió, a diferencia de doña Sofía y la infanta Elena. Aquel fue el inicio de un ciclo inédito que ha ido guiando los pasos de la "monarquía renovada". El rey emérito no ha estado en ninguno de los otros actos clave para la Jefatura del Estado, como la Pascua Militar y el Día de las Fuerzas Armadas, ni ha compartido espacio en las Cortes Generales con su hijo desde que empezó su reinado.

Como ya publicó este diario, expertos constitucionalistas afirman que la ausencia de don Juan Carlos en el homenaje a la democracia española este miércoles fue "coherente" con el comportamiento del actual monarca, tan apegado a lo que dicta el Título II de la Carta Magna. Y es que "rey no hay más que uno". En Zarzuela la premisa está clara y no es un simple capricho: no tendría sentido que dos jefes de Estado compartieran un mismo espacio si no está absolutamente justificado, siempre en un escenario familiar o institucional, para representar la figura de Felipe VI. El foco debe estar siempre en el rey. Ese es el mantra desde el relevo en 2014 y se lleva a cabo sin discusión ni reproche alguno. Este sábado, sin ir más lejos, los eméritos estarán en el homenaje al recién fallecido Helmut Kohl en el Parlamento Europeo en nombre de la Corona.

Aunque la Casa Real y la propia Cámara Baja adujeron también a cuestiones de protocolo y organización para explicar la no asistencia de don Juan Carlos al Congreso, los expertos rechazan poner el foco en esa cuestión. En teoría, uno de los inconvenientes habría sido la dificultad de haber encontrado un lugar apropiado para él dentro del Hemiciclo, puesto que la tribuna de honor, también llamada diplomática, ha sido ocupada en otras ocasiones por la reina Sofía, la infanta Elena y presidentes autonómicos. Los constitucionalistas y fuentes del entorno de Zarzuela aseguran que el único punto a tener en cuenta es la trayectoria de don Felipe y la coherencia en su actuación durante estos tres años.

Rechazan la idea de que se produjera un desaire a la figura del rey emérito e insisten en que lo que se celebraba en aquella sesión solemne era el 40º aniversario de las primeras elecciones en las que don Juan Carlos jugó un papel vital y que en ese día "estuvo representado por el actual rey", como explica el constitucionalista Antonio Torres del Moral. Tanto la presidenta del Congreso como Felipe VI hicieron referencias en sus intervenciones al que entonces era el jefe del Estado para poner en valor su contribución a la llegada de la democracia a España y rendirle un particular homenaje. "Fue lo propio", zanja.

La pregunta que ahora queda en el aire es lo que hubiera ocurrido si don Juan Carlos hubiera estado allí ese miércoles. Existen fuentes en Zarzuela convencidas de que también habría podido generarse una importante polémica e insisten en que el protocolo desarrollado por la Casa Real fue "el mismo aplicado en los últimos tres años".

Precisamente, la pretensión del discurso de don Felipe —más allá de lanzar una clarísima advertencia al desafío independentista catalán— iba encaminado a reconocer la labor de todas las personas que en 1977, independientemente de su ideología y condición, contribuyeron a que el país terminara con el episodio más negro de su historia reciente y celebrara sus primeras elecciones. El Rey habló de "dictadura" y de las "luces y sombras" de la Transición con la libertad y autonomía propias de tener nueve años en aquel momento, como él señaló. También hubo reproches desde la esfera política y mediática por hablar más de pasado que de presente, pese a que lo que se homenajeaba era precisamente el episodio más importante para la democracia española fechado hace 40 años.

Conviene recordar que en el último discurso de Nochebuena, con el que prácticamente el rey daba comienzo a 2017 —y siendo esta su comparecencia más simbólica cada año—, el monarca sí se centró en hablar de futuro, de "la España que queremos para las próximas décadas", "la que será de nuestros jóvenes de hoy", y repasó los grandes hitos "de la nueva realidad", eludiendo cuestiones políticas e insistiendo en las preocupaciones sociales actuales.

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