puso condiciones a puigdemont

¿Por qué Raül Romeva dijo no a presidir el Parlament de Cataluña?

Fue uno de los últimos nombres en caerse de las negociaciones para encabezar la Mesa. Quería un pacto por escrito y, además, no es un hombre del partido y no se acababan de fiar

Foto: El 'exconseller' Raül Romeva. (EFE)
El 'exconseller' Raül Romeva. (EFE)

Las negociaciones para la constitución de la Mesa del Parlamento catalán, y especialmente para elegir presidente, provocaron momentos de gran tensión entre los dos grandes partidos independentistas. Sobre la mesa se fueron poniendo nombres tanto de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) como del Partit Demòcrata Europeu (PDeCAT) para cubrir el segundo puesto en importancia en las instituciones catalanas. La elección recayó, finalmente, en Roger Torrent, un hombre educado en ERC, fiel a su partido y que no solo es alcalde de su pueblo, Sarrià de Ter, desde 2007, sino que ya fue portavoz adjunto de Junts pel Sí (JxS) en la anterior legislatura.

El último nombre que se cayó de la lista fue el de Raül Romeva, que en el anterior Govern había oficiado como consejero de Exteriores. Proveniente de las filas del ecosocialismo (había sido eurodiputado de ICV), Romeva concurrió a estas elecciones en el número tres de la lista de ERC, tras Oriol Junqueras y Marta Rovira y antes de Carme Forcadell. El nombre de Romeva adquirió fuerza el día antes de constituirse la Mesa de la Cámara y los republicanos lo plantearon, pero con determinados condicionantes.

¿Por qué Raül Romeva dijo no a presidir el Parlament de Cataluña?

El exconsejero de Exteriores trasladó al expresidente huido en Bélgica, Carles Puigdemont, que solo sería presidente del Parlament si el PDeCAT y Junts per Catalunya (JxCAT, la marca electoral, se comprometían a no forzar el reglamento de la Cámara para investir al ‘expresident’ a cualquier precio. Además, Romeva pedía que se respetase la decisión de los letrados del Parlament sobre la investidura.

Con ello, pretendía asegurarse de no poner la Mesa en el disparadero y hacer que tuviese que vulnerar la ley. A este respecto, los letrados ya habían acordado que la investidura del presidente de la Generalitat debía hacerse presencialmente. Es decir, que declaraban inválidas las fórmulas de Puigdemont para ser investido a distancia: no podría celebrarse una investidura telemática ni una investidura 'por delegación', es decir, haciendo que algún diputado presente lo representase y leyese en su lugar su programa de gobierno.

Solo sería presidente si el PDeCAT y JxCAT se comprometían a no forzar el reglamento para investir a Puigdemont a cualquier precio

Tampoco estaba muy lejos de esos planteamientos el exsocialista Ernest Maragall, otro de los nombres que también sonaron para ocupar la presidencia. Maragall es “muy legalista” y, aunque ha radicalizado sus posicionamientos, tampoco estaba dispuesto a romper las leyes para subvertir la democracia.

Ante la falta de un acuerdo por escrito, ERC prefirió, al final, apostar por un hombre del partido “que sabe que no le fallará”, ya que Torrent no es solo un dirigente fiel, sino un hombre de la total confianza de la cúpula y, especialmente, de la secretaria general, Marta Rovira. “No le temblará la mano si tiene que decapitar a Puigdemont obedeciendo consignas de Esquerra”, aseguran fuentes que le conocen. Sin embargo, ni Romeva ni Maragall son militantes de ERC y, por tanto, no existía esa confianza ciega en ellos.

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