tras permitir torrent la investidura telemática

PDeCAT y ERC quieren provocar la suspensión del TC y sustituir a Puigdemont

Sectores independentistas quieren que Torrent precipite la decisión del Constitucional para frenar luego la investidura y proponer a otro candidato

Foto: Fotografía de archivo de Carles Puigdemont junto a Oriol Junqueras, Roger Torrent, Marta Rovira y Lluís Corominas, en el Parlament. (EFE)
Fotografía de archivo de Carles Puigdemont junto a Oriol Junqueras, Roger Torrent, Marta Rovira y Lluís Corominas, en el Parlament. (EFE)

Destacados dirigentes del PDeCAT y de ERC presionan para utilizar la previsible actuación del Tribunal Constitucional para sustituir a Carles Puigdemont como candidato a la investidura como próximo 'president' de la Generalitat y poder salir del embrollo político e institucional en el que se encuentra Cataluña.

Su tesis es que el nuevo presidente del Parlament, Roger Torrent, deberá proponer a Puigdemont para la investidura, admitiendo en la Mesa la opción de intervención telemática y el voto delegado de los cinco exmiembros del Govern fugados en Bélgica. Si eso ocurre, el Gobierno de Mariano Rajoy ya ha anunciado que recurrirá al Tribunal Constitucional esa resolución de la Mesa.

Según el artículo 161-2 de la Constitución, la admisión a trámite de la impugnación del Gobierno supone la suspensión automática de la norma. "El Gobierno podrá impugnar ante el Tribunal Constitucional las disposiciones y resoluciones adoptadas por los órganos de las comunidades autónomas. La impugnación producirá la suspensión de la disposición o resolución recurrida, pero el tribunal, en su caso, deberá ratificarla o levantarla en un plazo no superior a cinco meses", señala ese precepto.

El nuevo presidente del Parlament, Roger Torrent (c), pasa revista a la formación de gala de los Mossos.
El nuevo presidente del Parlament, Roger Torrent (c), pasa revista a la formación de gala de los Mossos.

Torrent podrá entonces seguir adelante con la investidura desoyendo la resolución del Constitucional, como hizo Carme Forcadell, su predecesora en la anterior legislatura, o cumplir la suspensión y frenar la investidura que debía celebrarse antes del 31 de enero. En ese momento, según la previsión de La Moncloa, ya estarían corriendo los plazos de dos meses para la celebración de nuevas elecciones.

Los dirigentes de PDeCAT y ERC citados entienden que debería aprovecharse esa situación para proponer un nuevo candidato independentista distinto a Puigdemont. La suspensión decretada por el Tribunal Constitucional permitiría sostener argumentalmente la rectificación en el nombre del candidato a la investidura, sin que parezca una rendición.

Puigdemont podría luego ostentar algún cargo representativo designado por el Govern, incluso si no regresa a España, aunque necesitan su respaldo a esta vía.

Para esa investidura, los independentistas deben solucionar qué hacer con el voto de los ocho fugados y presos. Los tres que están encarcelados deberán solicitar la delegación de su voto, como ya hicieron y lograron en la elección de la Mesa, pero esto deja en 65, a tres de la mayoría absoluta, el número de escaños para la investidura, si reúnen también los de la CUP. Al menos tres de los cinco fugados deberían renunciar al escaño, si es que no se les concede la delegación del voto, para completar los 68.

Esta estrategia coincide con decisiones que ha adoptado en las últimas semanas el propio Torrent. En concreto, hace días, el ahora presidente del Parlament pidió de manera informal a Eva Granados, portavoz del PSC en la Cámara catalana y número dos de Miquel Iceta, que solicitara un informe a los letrados sobre la investidura telemática, para poder acogerse a él y evitar la presentación de Puigdemont. Y luego aseguró públicamente que hay que cumplir lo que digan los letrados del Parlament.

Ninguno de los representantes independentistas en la Mesa del Parlament tiene alguna relación con los procesos judiciales en marcha y, por ello, es previsible que no quieran desoír ninguna resolución del Constitucional, en este caso la suspensión. Incluso los dos representantes de la lista Junts per Catalunya son independientes, no pertenecen al PDeCAT.

El principal obstáculo sigue siendo el propio Puigdemont, que sigue transmitiendo a quienes le visitan en Bélgica su firme decisión de mantener su candidatura y ser investido. Este jueves tramitó su petición de voto delegado y antes ha transmitido a otros dirigentes su voluntad de buscar fórmulas como la del 'conseller en cap' o el nombramiento simbólico, para mantener el cargo desde fuera de España y sin regresar para no ser encarcelado.

El Gobierno de Rajoy ve con buenos ojos esta opción y recuerda que el artículo 155 seguirá vigente hasta el mismo momento en el que todos los miembros del Govern tomen posesión. El Ejecutivo ya ha repetido estos días que presentarían ese recurso en cuanto se admita en la Mesa la investidura telemática de Puigdemont y, de forma extraordinaria, La Moncloa difundió un informe jurídico que consideraba ilegal esa opción. Fuentes del Gobierno explican que de esa forma habría una renovación al frente de la Generalitat para intentar iniciar una nueva etapa en su relación con Cataluña.

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