EL SEÑOR DEL ACERO, EN EL BANQUILLO

El extraño juicio en Sevilla a Aristrain, señor del acero y acusado del mayor delito fiscal

José María Aristrain, al que Hacienda acusa del mayor fraude fiscal conocido en España con una fianza de 750 millones de euros, acude acusado por impago de la pensión a su exmujer

Foto: José María Aristrain de la Cruz, a su llegada al juzgado. (Fernando Ruso)
José María Aristrain de la Cruz, a su llegada al juzgado. (Fernando Ruso)

El empresario José María Aristrain de la Cruz, una de las mayores fortunas del país, llegó a ser el décimo en la lista Forbes aunque ahora ocupa el puesto 25, acudió este viernes a los juzgados de Sevilla acusado por impago de la pensión a su exmujer y sus tres hijos tras una demanda de divorcio que se remonta a 2009. El acerero vasco, al que se le calcula una fortuna de 1.000 millones de euros, está acusado en otro juzgado de defraudar 200 millones de euros y está sometido a una fianza judicial de 750 millones porque según la fiscalía simuló su residencia en Suiza y ocultó al fisco sus acciones de Arcelormittal en Luxemburgo. Ese caso lleva un año a la espera de que se señale el juicio, y la vista tras su divorcio es solo un aperitivo.

Obsesionado por su seguridad y por su anonimato, Aristrain estaba citado este viernes a las 10.50 de la mañana en los juzgados de la Buhaira pero se mantuvo resguardado en un lateral, subido en su coche y con un guardaespaldas hasta que le avisaron de que su vista iba a comenzar. El vehículo tenía matrícula Suiza, un detalle relevante porque él intenta convencer a Hacienda de que su domicilio ha estado todos estos años en el país helvético y por eso no pagó al fisco.

Según el fiscal, el empresario no abonó ni un euro de la pensión que debía a su mujer y los tres hijos de la pareja desde 2011 a 2015

Hay muy pocas imágenes públicas del empresario -apenas una rueda de prensa en los 90 cuando compró una participación del SEPI y otras de hace un año en la feria de abril cuando El Confidencial lo localizó en los toros en Sevilla- y el mayor afán de su escolta fue intentar que no se tomaran fotos de su entrada en los juzgados. Aristrain aguardó en un todoterreno oscuro, marca Range Rover, en un lateral del edificio, fumando compulsivamente. Pasadas las once y media de la mañana bajó del vehículo y accedió a los juzgados sin poder impedir, pese a sus intentos y los de su escolta, ser fotografiado por este diario.

Lo que iba a encontrar arriba fue una sorpresa. Su exmujer, María Isabel Palma, desistió de más acciones judiciales en 2015 con un acuerdo en la vía civil que supuestamente iba a acabar con este litigio. Estaba citada en calidad de testigo. Fue el ministerio fiscal el que decidió seguir adelante con este caso en la vía penal tras ese acuerdo entre los dos cónyuges. Todo apuntaba a que la vista iba a terminar rápido. Sin embargo, en el último momento, su excompañera declaró y contestó a las preguntas del fiscal.

Aristrain, en su coche antes del juicio. (Fernando Ruso)
Aristrain, en su coche antes del juicio. (Fernando Ruso)

Aristrain sí que optó por guardar silencio y se acogió a su derecho a no declarar. Desmejorado y con un aspecto físico descuidado, acudió con muletas y una férula en la pierna izquierda. Rehusó realizar ningún comentario, pidiendo auxilio a su escolta y contestando airado: “No sé de que me habla, no sé de qué me habla”, respondió a este diario. En todo momento trató de no ser identificado. Tan celoso de su intimidad, nadie podía imaginar en los juzgados que quien se sentaba en el banquillo está entre las mayores fortunas de España.

Según el fiscal, el empresario no abonó ni un euro de la pensión compensatoria que debía a su mujer y los tres hijos de la pareja desde 2011 a 2015. Sólo a finales de 2014, transfirió alguna cantidad de forma puntual para tratar de alcanzar un pacto, relató su exmujer. Ella declaró que firmó en 2015 un acuerdo sometida a “fuertes coacciones” y por tener “grandes apuros económicos”. En ese periodo, narró, vivió con apoyo de “familiares y amigos” y se enfrentó a todo tipo de tretas por parte de Aristrain, según contó a la juez, para no abonar la pensión.

La defensa de Aristrain alega que dejó de pagar porque un juzgado de Pozuelo le embargó todo cuando fue denunciado por defraudar 200 millones

La letrada de Aristrain insistió en que el empresario vasco dejó de cumplir con sus obligaciones cuando, en 2011, fue embargado por un juzgado de Pozuelo de Alarcón (Madrid) tras la mayor denuncia por fraude fiscal en España a una persona física y que en 2015 pagó el acuerdo acudiendo a “un crédito”. Su exmujer replicó que desde 2009, que se firmó el divorcio, no había cumplido “nunca con regularidad” con sus obligaciones económicas.

Varios litigios abiertos entre las dos partes complican la situación. Aristrain ha demandado a su exmujer en varios pleitos y consiguió que un juez la expulsara de su domicilio en Pozuelo tras quedarse él con la custodia de su hija menor. “Yo no tengo tanto dinero para abogados”, replicó la exesposa, declarándose víctima de una gran estrategia del magnate del acero para no atender a su familia. “¿Y el palacio de Sevilla, qué?”, inquirió ella en varios momentos. El empresario tiene una gran casa en la plaza de San Leandro de la capital hispalense, de donde supuestamente también desalojó a uno de sus hijos.

Fotos: Fernando Ruso.
Fotos: Fernando Ruso.

El caso quedó visto para sentencia y el fiscal reclamó una pena por incumplimiento del pago de la compensatoria a su exmujer, tipificado en el Código Penal en el artículo 227.1. Este impago podría conllevar pena de cárcel de tres meses a un año o multa de seis a 24 meses. Si existe condena en su contra, Aristrain tendría antecedentes penales, aún en caso de pena mínima, lo que podría complicar de forma importante su situación procesal ante el gran pleito que libra por fraude fiscal.

El caso del fraude fiscal está a punto de cumplir un año desde que el juez de Pozuelo abrió juicio oral contra él. La vista sigue sin fecha. Empresas declaradas responsables civiles subsidiarias siguen presentando escritos de defensa, aunque están vinculadas a Aristrain, lo que va dilatando la instrucción, según fuentes próximas al procedimiento. Aristrain fue denunciado en 2011 pero el caso sigue aún lejos de una sentencia firme.

Hace un año el juez abrió juicio oral al señor del acero por delito fiscal pero sigue sin fecha de juicio

Según la Fiscalía, Aristrain defraudó 210,98 millones de euros entre 2005 y 2009 simulando su residencia en Suiza y ocultando sus acciones —es de los principales accionistas de Arcelormittal— en Luxemburgo. Le acusa de 15 delitos fiscales y pide para él 64 años de prisión y 1.400 millones de euros (lo defraudado más 1.200 millones de multa). La Abogacía del Estado, que representa a la Agencia Tributaria en el procedimiento, pide para él 63 años de cárcel y 630 millones. No hay precedentes de acusaciones así por delito fiscal contra una sola persona —si acaso, en grandes tramas delictivas de fraude de IVA—. Su defensa ha sostenido que se fue a Suiza huyendo de la amenaza etarra y que no ha cometido ningún delito, que solo puede haber un problema administrativo entre Suiza y España. No ha negociado una condena de conformidad como hacen últimamente muchos empresarios acusados de delito fiscal, desde los futbolistas a los Carceller.

Foto: Fernando Ruso.
Foto: Fernando Ruso.

Aunque es residente fiscal en Suiza, Aristrain puede viajar a España y pasar temporadas como cualquier turista. En teoría no puede pasar en el país más de 183 días, lo que le obligaría a pagar impuestos aquí. Personas que le han tratado explican que pasa épocas en su finca Valdepuercas, en Cáceres, uno de los mayores latifundios de España, donde caza y se relaja. Su otra gran pasión son los coches, ya que posee una impresionante colección de automóviles de época: un Rolls Royce Silver Dawn, siete Ferraris, un Lotus, un Bentley... Su yate, un antiguo remolcador reconvertido en barco de lujo, está a la venta por 29 millones. También posee una manzana casi completa en una de las zonas más caras y nobles de Madrid. En los últimos años ha apostado por la inversión industrial en España con entrada en Carbures. El de la exmujer no es la primera reclamación por impago que afronta, aunque otros casos se han saldado con un acuerdo en el último momento.

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