LA RESPUESTA ANTE EL DESAFÍO SOBERANISTA

Sánchez rechaza la petición de Iglesias de que Rajoy vaya al pleno antes del 1-O

El secretario general responde por mensaje al guante lanzado por Unidos Podemos. El líder socialista acepta la comparecencia del presidente, pero no la cree conveniente antes del referéndum

Foto: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en la reunión del pasado 17 de julio en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en la reunión del pasado 17 de julio en el Congreso. (EFE)

Pedro Sánchez está de acuerdo con que Mariano Rajoy vaya al pleno del Congreso y cuente su hoja de ruta para Cataluña. Acepta la petición de Unidos Podemos. Pero lo que no comparte es que se produzca antes del referéndum del 1 de octubre. Apoyará que el presidente del Gobierno comparezca después de ese día crítico, y así se lo trasladó directamente a Pablo Iglesias.

El PSOE tuvo que salir al paso de la propuesta lanzada por la formación morada. La petición de comparecencia en pleno de Rajoy fue primero anunciada en la sesión de control al Ejecutivo por Xavi Domènech, el portavoz de la confluencia catalana, y después registrada esta mañana en el Congreso, con la firma de todos los diputados del grupo confederal de Unidos Podemos. La iniciativa recoge expresamente que debe ser urgente y antes de la consulta suspendida por el Tribunal Constitucional. Concretamente, en la exposición de motivos se alega que "el devenir de los acontecimientos obliga a que esta comparecencia se produzca de forma urgente antes del 1 de octubre de 2017".

El texto redactado por Domènech justifica esta comparecencia del presidente del Gobierno para responder "cómo piensa resolver" lo que consideran "la peor crisis de las relaciones institucionales entre Catalunya y el conjunto del Estado español desde 1978".

Petición de comparecencia urgente en el pleno de Mariano Rajoy presentada por Podemos. (EC)
Petición de comparecencia urgente en el pleno de Mariano Rajoy presentada por Podemos. (EC)

Horas después, preguntadas por distintos medios, fuentes del Grupo Socialista informaron de que Sánchez había "trasladado por mensaje" a Iglesias dos premisas. Uno, que "todo debate que ayude a fortalecer las instituciones, que sume y no divida", contará con el plácet de su partido. Y dos, y más importante, que cree "conveniente la comparecencia del presidente del Gobierno tras el 1-O".

Fuentes de la dirección de Podemos explicaron que Iglesias seguirá insistiendo en la necesidad de que el jefe del Ejecutivo acuda al hemiciclo antes de la consulta, por la escalada que se está ya produciendo, aunque de entrada no ve mal que comparezca después de esa jornada clave. En todo caso, Iglesias no puede sacar adelante su iniciativa solo. Ni siquiera se bastan PSOE y Podemos. Necesitan aliados para vencer en la Cámara y romper el bloque de PP y Ciudadanos. Albert Rivera, de hecho, ya advirtió de que la solicitud de los podemistas busca simplemente "un 'show".

La respuesta de los socialistas, en consecuencia, es un sí pero no. Un sí a que Rajoy se explique y ofrezca su solución para Cataluña, y un no a que deba acudir de forma urgente. Esa réplica mixta obedece a los propios equilibrios de Sánchez. De un lado, su dirección y él han reiterado en innumerables ocasiones que el apoyo al Ejecutivo en las medidas legales que vaya adoptando para frenar un referéndum que, insiste, es de todo punto ilegal, porque además ha quedado suspendido por el TC, igual que ha paralizado la Ley de Transitoriedad Jurídica. Pero, por otra parte, los socialistas quieren dejar claro que discrepan radicalmente del Ejecutivo en la solución política, en su cerrazón a abrir vías de diálogo. Siempre han remarcado su "pasividad", su "inmovilismo". Y lo siguen creyendo, por mucho que ahora la situación tan excepcional de crisis y la cercanía del 1-O obliguen a una mayor prudencia en las declaraciones públicas y a una autoexigencia de no lanzar "reproches".

Los socialistas están de acuerdo con "todo debate que ayude a fortalecer las instituciones, que sume y no divida". No se despegan del apoyo a Rajoy

La cúpula del PSOE fue la primera sorprendida cuando Domènech lanzó la propuesta de su grupo en el pleno. El portavoz de En Comú Podem explicó después que la decisión de pedir la comparecencia urgente de Rajoy se adoptó ayer martes, después de que muchas noticias apuntaran que el Gobierno podría plantearse la aplicación del artículo 155 de la Constitución —que podría suponer la intervención de la autonomía— o la Ley de Seguridad Nacional, lo que a su juicio "significaría de facto la suspensión del autogobierno" en Cataluña.

Sánchez rechaza la petición de Iglesias de que Rajoy vaya al pleno antes del 1-O

El PSOE no estaba informado previamente

Domènech aseguró que las iniciativas sobre la mesa son "cada vez más graves" y las está tomando un Ejecutivo "en minoría", por lo que es insuficiente abordar la crisis territorial en una comisión que podría empezar a trabajar en unas semanas. Esta última es precisamente la iniciativa de Sánchez, la de la constitución de una comisión no permanente en la Cámara Baja para discutir tranquilamente sobre la revisión del Estado autonómico. Unidos Podemos, por el contrario, cree que es preciso que el presidente explique sus planes antes del 1-O y se contraste con la opinión de los grupos, pues no puede "esconderse" tras los jueces y las Fuerzas de Seguridad. Si "de lo que se trata precisamente es de defender la soberanía nacional, qué mejor que en estos momentos sea en el Congreso donde se explique", insistió Domènech, para quien un Ejecutivo "inhabilitado" está "apagando el fuego con gasolina".

Podemos seguirá insistiendo en la necesidad de que la comparecencia llegue antes del 1-O por lo que interpreta como una escalada del Gobierno

El tanto de Podemos desconcertó en cierta medida a la dirección de Sánchez. No solo porque no se lo esperaban —y eso que los dos secretarios generales se reunieron hace una semana y acordaron "intensificar" su colaboración parlamentaria—, sino porque creen que no es pertinente abrir debates que ahonden las fracturas entre los partidos que defienden la Constitución y la legalidad, grupo en el que incluyen a Podemos. No obstante, desde la cúpula en el Congreso intentaban no hacer un mundo, y enmarcaban la iniciativa de los morados dentro de su "margen de autonomía". Aparte de que no es ningún secreto que ambos grupos discrepan en la solución para Cataluña: el PSOE busca una reforma constitucional en sentido federal; Unidos Podemos insiste en la posibilidad de un referéndum pactado (y no unilateral, que es el aprobado para el 1-O por el Parlament).

El mayor enfado lo tienen los socialistas con Ciudadanos. Porque ya viene de días atrás. En Ferraz molestó que Albert Rivera reclamara el pasado jueves, tras su reunión con Rajoy en La Moncloa, una foto a tres —PP, PSOE y C's— para visualizar la unidad frente al órdago soberanista, porque creen que esa medida no es operativa: es una mera "foto" que no lleva a ningún lado y que además divide, ya que Sánchez sí considera que el Ejecutivo ha de contar con Podemos en la solución. Después digirió mal que la formación naranja presentase una proposición no de ley de apoyo institucional en la defensa del Estado de derecho en Cataluña, aunque se comprometió a estudiar la iniciativa.

Tensión PSOE-C's

Pero la tensión estalló este miércoles. La portavoz socialista, Margarita Robles, se mostró furiosa por la actitud de Rivera en temas como la lucha antiterrorista y Cataluña. "Solo buscan llamar la atención. Sus intervenciones en sí mismas son un 'show". Todo venía porque el secretario general de C's en el Congreso, Miguel Gutiérrez, pedía explicaciones en la sesión de control al ministro del Interior por los posibles fallos de seguridad en los atentados de Barcelona, y también porque el propio Rivera minutos antes había despreciado el foro de diálogo que plantea Sánchez de revisión del Estado autonómico, llamándolo "comisión 'show".

Robles muestra el enfado de su grupo con C's, por querer "llamar la atención", hacerse "fotos" y presentar iniciativas que persiguen "dividir"

Robles subrayó que, por "mínima responsabilidad y sentido de Estado", las críticas que la oposición deba hacer sobre los ataques yihadistas han de expresarse en "ámbitos reservados", en la reunión del pacto antiterrorista, y no utilizar los atentados como "un elemento de confrontación". Además, la portavoz indicó que aunque Ciudadanos esté molesto por que sea el PSOE quien lidere la propuesta de apertura del diálogo sobre Cataluña, no tiene derecho a descalificar "la única iniciativa seria" que ahora, a su juicio, hay sobre la mesa para reconducir el conflicto. Rivera rechaza la oferta del PSOE porque cree más oportuna la creación de una mesa de expertos y juristas nombrados por los partidos que, a partir del 1 de octubre, discuta sobre una reforma de la Constitución, pero no circunscrita al encaje territorial, sino más global.

Sánchez rechaza la petición de Iglesias de que Rajoy vaya al pleno antes del 1-O

Sánchez también apuesta por una modificación de la Carta Magna pero, consciente de las dificultades, rebajó sus pretensiones y planteó abrir boca con una comisión exclusiva sobre la modernización del Estado autonómico, aceptada por el PP. "En realidad, él propone lo mismo que el PSOE, pero con mucho menos rigor y mucha menos solvencia jurídica", acusó Robles. "Lamentablemente vemos que en los últimos tiempos C's lo que busca es llamar la atención, primero pidiendo fotos y hoy descalificando la comisión del PSOE, que es una mesa de diálogo seria, lo que nunca ha propuesto Ciudadanos", aseguró la dirigente, que puso en duda las intenciones de Rivera, si realmente "lo que pretende es unir o dividir todavía más a la sociedad española y catalana".

La dirección socialista no oculta su "malestar" con los dos emergentes y aprecia su temor a "sentirse desdibujados", por lo que "buscan protagonismo"

En la dirección socialista admitían el "malestar" tanto con Ciudadanos como con Podemos por su actitud de estos últimos días. Apreciaban su temor a "verse desdibujados" en plena escalada de tensión con Cataluña y su falta de iniciativa, de ahí que cada partido pusiese sobre la mesa propuestas controvertidas en un tema muy delicado. "Buscan protagonismo", y "no sumar y resolver los problemas", critican fuentes del grupo.

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La formación de Rivera es el primer partido de la oposición en el Parlament, pero no tiene ninguna alcaldía en Cataluña, y ahora justo el foco está en la respuesta de los ayuntamientos a la presión del Govern para que cedan locales que posibiliten la celebración del referéndum. Y los morados, mientras, exigen una consulta pactada y continúan navegando en una cierta ambigüedad. La misma Ada Colau no ha aclarado aún si finalmente abrirá colegios el 1-O en la ciudad que gobierna, Barcelona.

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