Los socialistas mandan sobre el 30% del censo

Los alcaldes del PSC se conjuran contra el referéndum y denuncian las presiones

El 30% del censo tendrá graves problemas para votar, y eso supone un importante problema para la Generalitat y sus pretensiones de reconocimiento internacional para el 1 de octubre

Foto: Carles Puigdemont, junto a las alcaldesas de Barcelona, Ada Colau (c),y L'Hospitalet de Llobregat, Núria Marín. (EFE)
Carles Puigdemont, junto a las alcaldesas de Barcelona, Ada Colau (c),y L'Hospitalet de Llobregat, Núria Marín. (EFE)

Los alcaldes del PSC se han conjurado contra el referéndum que ha convocado Carles Puigdemont. Este pacto es capital, porque los alcaldes socialistas controlan 122 ciudades, algunas tan importantes como Tarragona, Lleida o L’Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad de Cataluña por habitantes. Fuentes del PSC han explicado que el partido expulsará de la formación a cualquier alcalde que se mueva del guion. En todo caso, no se prevén grandes deserciones de aquí al 1 de octubre.

La negativa de los alcaldes socialistas representa un revés importante para los planes independentistas para el 1-O. Complica la logística, ya que implica que personal municipal, como los conserjes de los colegios electorales, no cooperará con la consulta soberanista. También dificulta la imagen política de un movimiento con gran peso en las zonas rurales pero con un seguimiento mucho menor en las ciudades de más de 100.000 habitantes.

En un manifiesto hecho público en la tarde de este martes, los socialistas catalanes aseguran que sus alcaldes cumplirán con la legalidad y lamentan que "en los últimos días, hemos visto cómo se nos presionaba, se nos señalaba con el dedo, se nos insultaba e incluso se nos amenazaba, debido a nuestro posicionamiento hacia el referéndum ilegal del 1 de octubre que impulsan las formaciones políticas Junts pel Sí y CUP a través de la Generalitat".

El PSC controla ayuntamientos en Cataluña que suman 1,65 millones de personas del censo con derecho a voto. La bandera de la oposición al referéndum la ha tomado Núria Marín, alcaldesa de L’Hospitalet, que pidió en persona a Puigdemont y en plena Diada que “dejase tranquilos a los alcaldes”, tras el llamamiento del presidente de la Generalitat a que la ciudadanía presionase a los ediles para que facilitasen la consulta. Que el 30% del censo tenga problemas para votar supone un importante problema para la Generalitat y sus pretensiones de reconocimiento internacional para el 1-O. En el manifiesto, denuncian: "Lo que podemos llamar 'bloque independentista' ha elegido un camino extremista y de radicalización al que pretende arrastrar a todo el país. Para ello, y para difuminar las responsabilidades del Govern y ocultar sus debilidades políticas y organizativas, se ha planteado como objetivo traspasar a los ayuntamientos gran parte de los preparativos del 1 de octubre y culpabilizar hipócritamente aquellos ayuntamientos que han decidido cumplir la ley, actitud que no equivale a dar ningún tipo de apoyo al Gobierno del PP en Madrid".

La imagen de los alcaldes socialistas juramentados contra la consulta soberanista se dio este martes en un acto en Barcelona con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Allí, además de Núria Marín, estuvieron destacados alcaldes metropolitanos como Carles Ruiz (Viladecans), Antoni Poveda (Sant Joan Despí), Pilar Díaz (Esplugues), Lluïssa Moret (Sant Boi de Llobregat), Eduard Rivas (Esparraguera) y el secretario de Organización del PSC, Salvador Illa, según informó la Agencia EFE. En un acto por la tarde, intervino la regidora de Santa Coloma de Gramenet y miembro de su ejecutiva, Núria Parlon.

Respecto a los alcaldes del PSC, Sánchez "reconoció" su posición ante el 1-O, en el sentido de la "defensa de la legalidad, el diálogo y la institucionalidad, pues ponen sus instituciones al servicio de todos los catalanes y no solo de una parte".

Los alcaldes del PSC se conjuran contra el referéndum y denuncian las presiones

La clave socialista

El papel de los socialistas resulta clave en este pulso, ya que tienen una fuerza municipal muy por encima de su representación en el Parlament. C’s lidera la oposición en la Cámara catalana pero no consiguió ni una sola alcaldía en Cataluña.

Mientras el partido líder de la oposición en la Cámara catalana, C's, no tiene ni un ayuntamiento, el PSC controla las alcaldías de 122 ciudades

Ante el pulso de los socialistas, se puede producir la ironía de que se pueda votar en toda la comarca del Berguedà, por ejemplo, pero no en el cinturón industrial de Barcelona. Mientras la Generalitat sigue dando la batalla con la alcaldesa Ada Colau para facilitar que se pueda votar en la capital catalana —más de un millón de votantes censados—, el resto de ciudades se ha ido plantando.

Los alcaldes del PSC se conjuran contra el referéndum y denuncian las presiones

En algunos casos, como en Terrassa, el alcalde Jordi Ballart, que gobierna con el PDeCAT, no cederá locales municipales, pero ha pactado con la Generalitat que se pueda votar en recintos de la Administración catalana. De las 10 ciudades catalanas con más de 100.000 habitantes, solo apoyan la consulta Reus, Badalona y Sabadell. Y Barcelona, pieza clave del puzle, sigue poniéndose de perfil.

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Pelotas fuera

Sobre el operativo del referéndum, la Generalitat envió este martes más pelotas fuera. No explica nada de cómo se desplegará el operativo de la consulta. Ballart desveló en su página de Facebook que el 20 de septiembre se harán públicos los puntos de votación, apenas 10 días antes de la consulta. El portavoz de la Generalitat, Jordi Turull, ha asegurado que se garantizará el voto en todas las ciudades de Cataluña.

La crisis municipal refleja la ruptura social en Cataluña. El mundo político catalán históricamente siempre se ha apoyado en consensos básicos, como el que alineó a CiU, PSC, ERC e ICV alrededor de la inmersión lingüística en la educación. Ahora, con la unilateralidad del referéndum, todos esos pactos de mínimos están saltando por los aires.

Con el referéndum se están rompiendo consensos básicos entre los grandes partidos sobre los que se había construido históricamente la política catalana

Hoy mismo, el secretario de Hacienda, Lluís Salvadó, y el secretario general de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, Josep Ginesta, han convocado a alcaldes de la Asociación Catalana de Municipios (ACM) y de la Asociación de Municipios para la Independencia (AMI). El objetivo del encuentro es presentar los servicios que la Generalitat de Cataluña ofrece como prestadora de servicios tributarios a través de la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) para gestionar y centralizar el pago de los impuestos estatales —IRPF, IVA e impuesto de sociedades— y las cotizaciones de la Seguridad Social que los entes locales deben pagar al Estado, de acuerdo con la legalidad vigente. De forma significativa, se margina del encuentro a la Federación de Municipios de Cataluña, que agrupa los consistorios socialistas. Todo está roto.

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