MOIX PRESENTA SU RENUNCIA

Panamá, filtraciones y guerras internas tumban a Moix, el fiscal jefe de la corrupción

Moix considera que el escándalo provocado por la empresa en Panamá heredada de su padre pone en riesgo la imagen de la Fiscalía y ha renunciado a su cargo

Foto: El fiscal jefe anticorrupción, Manuel Moix. (EFE)
El fiscal jefe anticorrupción, Manuel Moix. (EFE)

El fiscal jefe anticorrupción, Manuel Moix, ha ofrecido su dimisión al fiscal general del Estado, José Manuel Maza, para evitar dañar el prestigio de la institución, según han confirmado a El Confidencial fuentes jurídicas. Moix considera que el escándalo provocado por la empresa en Panamá heredada de su padre pone en riesgo la imagen de la Fiscalía. Para evitar un menoscabo mayor, ha puesto su cargo a disposición de Maza, que ha aceptado la dimisión al haber sido alegados los "problemas personales" como motivo de la renuncia.

Fuentes cercanas a la Fiscalía General apuntaron a que la reunión se celebraría a primera hora de la mañana, como finalmente así ha sido. Maza ha escuchado los argumentos del fiscal y ha determinado si la decisión de Moix es irrevocable. Ha reclamado explicaciones sobre lo sucedido en los últimos días y todos los detalles sobre la compañía Duchesse Financial Overseas.

Moix ha ido quedándose solo en las últimas horas. Durante la jornada de este miércoles, incluso los miembros del PP y su propia asociación de fiscales, que hasta ahora le defendían públicamente, han ido guardando silencio o, incluso, le han enseñado el camino hacia la puerta de salida. Sugerencias, primero soterradas, que han subido de tono y en las que se esgrime como estandarte el daño a la imagen de imparcialidad de la institución creado tras quedar al descubierto su empresa panameña.

La compañía 'offshore' que desveló 'Infolibre' puede ser la puntilla a una gestión marcada desde un inicio por la polémica y que desencadenó una auténtica guerra. Moix acumulaba escándalos incluso antes de recalar en el departamento que se ocupa de las causas más sensibles. En la memoria colectiva quedan las palabras del expresidente de la Comunidad de Madrid ahora encarcelado por dirigir la trama Lezo, Ignacio González, que ya le mencionaba hace meses con esperanza en sus quinielas, mucho antes de su detención, y confiaba en que fuera elegido con un expresivo "si sale, es cojonudo".

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No fue esta alusión la que condujo a Moix al borde de la dimisión, tampoco sus presiones en causas que afectan directamente al partido que le escogió para el cargo. La gota que ha colmado el vaso ha venido del sitio más insospechado, un lugar a miles de kilómetros del palacio de Manuel Silvela en Madrid: Panamá. Su vinculación con una empresa levantada por su padre ha precipitado su caída en desgracia. Su torpeza no oculta, no obstante, los otros conflictos que han campado por el Ministerio Público en las últimas semanas y fueron explotando en cadena.

Tras su toma de posesión el pasado 8 de marzo, vino la primera. Antes de que estallara la operación Lezo, los fiscales encargados de la causa, Carlos Yáñez y Carmen García Cerdá, se rebelaron contra una orden directa de su nuevo jefe que quería imponer su criterio en las horas previas a las entradas y detenciones. Moix planteaba tres líneas rojas: no al registro de Inassa vinculado a la etapa Gallardón, no a prolongar las escuchas a González y otros imputados y no a vincular a la trama con el delito de integración en organización criminal. Yáñez y García Cerdá interpretaron este criterio como una presión y reclamaron el apoyo de todos sus compañeros en una junta de fiscales que quedó en empate. Lograron que el registro se realizara y las escuchas continuaran adelante, pero asumieron retirar de los indicios de imputación la alusión a la organización criminal.

Otro motivo para la rebelión de los fiscales fue su decisión de asumir, como jefe y portavoz, las relaciones con la prensa. Fuentes de Anticorrupción apuntan que el malestar que provocaba que fuera él quien ofrecía el punto de vista de las investigaciones estaba a punto de desencadenar otra reunión de fiscales en la que se le iba a exigir que se apartara de este cometido. En medio de la batalla comenzaron a proliferar las filtraciones. El sumario del caso Lezo, un procedimiento en ciernes bajo el más absoluto secreto, empezó a airearse.

Apartó a los fiscales del 3%

Las minas continuaron estallando. Días después, Moix decidió apartar, con el apoyo de Maza, a los fiscales encargados del caso en el que se investiga la presunta financiación irregular de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), conocido como del 3%, José Grinda y Fernando Bermejo. La excusa oficial fue la de ahorrar recursos y priorizar que los representantes del Ministerio Público en el territorio asumieran estos procedimientos. La extraoficial apuntaba a que el nuevo jefe ponía en marcha la depuración de algunos de los más rebeldes del departamento. Poco después, trascendían también presuntas maniobras para forzar a retirarse al fiscal de Lezo.

A renglón seguido, llegó el enésimo capítulo y se abrieron las puertas a las denuncias de acusados en distintos sumarios. La polémica volvió a estallar a cuenta de otra decisión polémica de Moix, que ordenó tramitar una acusación contra tres fiscales de su unidad presentada por uno de los imputados en la investigación sobre las cuentas de los Pujol en Andorra. Se sumó una segunda interpuesta por el directivo de BPA Santiago Roselló por la acusación formulada en su contra en el marco de la investigación sobre el presunto blanqueo de los capitales ingresados por el 'capo' ruso Andrei Petrov.

Esto generó un hecho casi sin precedentes. Los afectados recurrieron al Consejo Fiscal y pidieron amparo contra lo que calificaban como presiones de imputados contra su trabajo. El órgano llegó a estudiar el cese de Moix a propuesta de tres representantes de la Unión Progresista de Fiscales (UPF), si bien el pulso lo ganó la mayoría conservadora. Fuentes fiscales apuntan a que la actitud del aún fiscal jefe con estas denuncias abrió las puertas al campo y alentó que otros se sumaran alegremente a la iniciativa. Incluso un abogado ha difundido en medios que acusa de pederastia a un miembro del departamento, aunque el propio Moix y la Fiscalía General repudian estas denuncias, por infundadas.

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En una entrevista concedida a este diario a mediados de mayo, el fiscal jefe dijo sentirse muy respaldado por Maza. También avisó de lo complicado que resultaría destituirle ya que, para ello, tendría "que haber cometido algún hecho contrario a la ley o alguna actuación absolutamente irregular". Todo apunta a que en las próximas horas perderá la apuesta que lanzó con este órdago.

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