los conflictos en la interpretación de los estatutos

¿Quién manda ahora en el PSOE? Los cinco escenarios de la batalla socialista

Las discrepancias sobre la ruta que marcan los estatutos para salir del bloqueo vaticinan nuevos conflictos entre los seguidores y detractores de Pedro Sánchez

Foto: Fotografía de archivo de una reunión de la comisión ejecutiva del PSOE. (EFE)
Fotografía de archivo de una reunión de la comisión ejecutiva del PSOE. (EFE)

La renuncia de 17 miembros de la comisión ejecutiva federal para provocar la caída de Pedro Sánchez ha abierto un escenario sin precedentes del que ni siquiera sus protagonistas saben cómo salir. Los estatutos marcan la ruta para elegir un nuevo órgano de dirección, pero la redacción de los artículos clave es suficientemente ambigua como para generar diferentes interpretaciones y, por tanto, desencadenar nuevos conflictos. El bloqueo es casi absoluto. Está en disputa hasta el acceso a las instalaciones de Ferraz. La batalla por controlar el PSOE se librará sobre todo en cinco áreas. 

1. No existe la figura de la gestora. Los estatutos que el PSOE aprobó en su último congreso no dicen nada sobre la creación automática de una gestora como solución temporal a la dimisión de la mayoría de los componentes de la ejecutiva federal, aunque los críticos se agarren a esa fórmula. En 2014, Ferraz utilizó esta solución cuando la mayoría de la dirección de Julio Villarrubia renunció y él tuvo que abandonar así la secretaría general del PSOE de Castilla y León. En 2015, ya con Sánchez en el poder, fue el líder el que decidió liquidar la cúpula del partido en Madrid y echó a Tomás Gómez del PSM. Sin embargo, los estatutos no contemplan esta opción para solucionar un conflicto como el que afecta a la propia ejecutiva federal.

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2. La comisión ejecutiva ya no tiene quórum. El secretario de Organización del PSOE, César Luena, respondió al órdago de los críticos asegurando que este jueves se reunirá la comisión ejecutiva federal sin los 17 miembros que han presentado su renuncia. Sin embargo, los estatutos no contemplan esa posibilidad. Lo que dice la letra de la normativa interna del PSOE es que, tras la dimisión de la mayoría de la ejecutiva federal, debe celebrarse un comité federal para convocar un congreso extraordinario, del que saldría la nueva dirección. La propuesta de Luena también carece de lógica. Con la dimisión de los 17 críticos, la ejecutiva federal ya no tiene quórum, como exige su reglamento, para tomar ninguna otra medida. Y sin capacidad ejecutora, ¿para qué convocarlo?

3. Posponer el comité federal ¿indefinidamente? Los estatutos fijan que, tras una dimisión en masa como la de esta miércoles, se debe convocar un comité federal para acordar la celebración de un congreso extraordinario. El problema es que la norma no fija ningún plazo. Es decir, que Ferraz podría utilizar ese vacío para posponer indefinidamente la convocatoria de un comité federal, si sospecha que no goza de mayoría dentro de ese órgano. De ese modo, aprovecharía la incertidumbre para seguir dirigiendo el PSOE en funciones por tiempo indeterminado.

4. El dictamen de la comisión de garantías. Los críticos han pedido a la comisión de garantías, encargada de dirimir las disputas internas, que declare nula la actual comisión ejecutiva y convoque un comité federal. Tres de los cinco miembros que componen ese órgano decisorio están de su lado. Pero los partidarios de Sánchez no reconocen su legitimidad. De hecho, sus representantes en la comisión no acudirán a la sesión que celebrará este órgano este jueves a las 10:00 para resolver la denuncia de los críticos. Si los dos bandos no reconocen la legitimidad de este foro, el bloqueo continuará, con independencia de las resoluciones que adopte.

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5. El comité federal, ¿la solución? Lo único en lo que coinciden los partidarios y detractores de Sánchez es en que el futuro del PSOE pasa por la celebración de un comité federal, máxima institución del PSOE entre congresos. Sánchez había convocado un comité federal este sábado para aprobar la celebración de primarias el 23 de octubre y un congreso extraordinario la primera semana de diciembre. La renuncia en masa de este miércoles ha dado un vuelco a sus previsiones pero, si confía en que aún tiene la mayoría de ese órgano (ya ha anunciado que no podrán acudir los 17 críticos), puede utilizar el comité federal de este fin de semana para legitimar su calendario y seguir adelante con sus planes. Por contra, los críticos quieren aprovechar el comité federal para forzar la salida de Sánchez.

El problema es que ese punto no está en el orden del día del comité de este sábado y no parece que exista ninguna fórmula en estos momentos para poder introducirlo. Tampoco está claro quién pilotaría la convocatoria del comité federal. Seguidores y detractores de Sánchez no se ponen de acuerdo en los nombres que deberían presidir ese órgano. Pero hay una discrepancia aún mayor. Existe la posibilidad de que cada uno de los bandos convoque su propio comité federal, si no reconocen la capacidad del grupo contrario para invocar su celebración. Parece difícil imaginar un escenario más diabólico para el futuro del PSOE (o lo que queda del partido).

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