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Los críticos registran en Ferraz las 17 dimisiones para tumbar a Sánchez

Los críticos creen que han ganado la batalla. Esta misma tarde, acaban de registrar en la sede del PSOE 17 dimisiones de miembros de la ejecutiva

Foto: Gráfico: PLL
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Los críticos creen que han ganado la batalla. Esta misma tarde acaban de registrar en la sede del PSOE 17 dimisiones de miembros de la ejecutiva federal, según han confirmado fuentes socialistas a El Confidencial. Con esta maniobra, consideran que Pedro Sánchez no tiene más remedio que dimitir. Dan por hecho que de forma automática debe constituirse una gestora. El único problema reside ahora en los estatutos del PSOE, donde hay lagunas sobre qué pasa con las plazas vacantes. Todo apunta a que al final todo puede acabar en los tribunales. Ferraz está dispuesto a seguir dando la batalla. Unos y otros se aferran a la letra pequeña para imponer sus tesis.

Ha sido el diputado por Sevilla Antonio Pradas, hombre de confianza de Susana Díaz y miembro de la ejecutiva federal, el encargado de entregar las firmas. Junto a él estaba Eva Matarín, otra de las dimisionarias y mano derecha de Tomás Gómez. Los detractores del secretario general aseguran que cuentan con las firmas necesarias17 dimisiones y tres vacantes. Según el artículo 36 de los estatutos del PSOE, cuando la mitad más uno de los miembros de la ejecutiva se marcha, la dirección se extingue y asume las riendas una gestora, que a su vez tendría que convocar un congreso extraordinario para nombrar a un nuevo líder. 

La ejecutiva federal que salió del cónclave de 2014, en el que Sánchez fue ungido como jefe de los socialistas, se componía de 38 miembros, entre los 27 secretarios de área y los 11 vocales. Tres de ellos ya no están: Pedro Zerolo murió en 2015, y abandonaron el órgano el exlíder gallego José Ramón Gómez Besteiro y el canario Javier Abreu. Los críticos sostienen que esas plazas cuentan, puesto que no han sido cubiertas por el comité federal. De ahí que estimen que 17 dimisiones son suficientes para desencadenar la salida de Sánchez. 

Ximo Puig, Emiliano García-Page y Guillermo Fernández Vara. (EFE)
Ximo Puig, Emiliano García-Page y Guillermo Fernández Vara. (EFE)

Todos los miembros andaluces de la ejecutiva federal menos uno se han sumado a la cascada de dimisiones para hacer caer a Pedro Sánchez. La presidenta del PSOE, Micaela Navarro, y Antonio Pradas, que ha entregado las firmas, figuran entre los dimisionarios, junto a los andaluces María José Sánchez Rubio, Estefanía Martín Palop, Noemí Cruz y los vocales Pacote Pizarro y Juan Pablo Durán, presidente del Parlamento andaluz. Por Castilla-La Mancha han dimitido Emiliano García-Page, Manuela Galiano y Luz Rodríguez. El presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, y los madrileños Tomás Gómez  y Eva Matarín se incluyen en esta lista junto a Carme Chacón, José Miguel PérezCarlos Pérez Anadón y María Ascensión Murillo.

Ferraz trabaja en estos momentos en una respuesta oficial, según miembros del equipo de Sánchez. Han sido días de bruscas maniobras internas. Los críticos, con las federaciones más potentes capitaneadas por Susana Díaz, dejaron claro que se oponían al congreso federal exprés propuesto por Pedro Sánchez. Un desafío del líder del partido con el que, según explicó, trataba de zanjar de una vez la crisis interna del PSOE después de meses en los que su liderazgo y sus decisiones han sido discutidos por los principales referentes de su partido. Sus detractores no veían nada más que una maniobra de distracción, una fuga hacia delante para tratar de quitar el foco de los malos resultados cosechados el pasado domingo en País Vasco y Galicia. Hace semanas que todos los bandos del PSOE se mueven para aniquilar a los contrarios. De momento, el primer asalto parece que lo han ganado —aunque por la mínima y con dudas legales— quienes exigen la dimisión y la salida inmediata de Sánchez.

Desde las federaciones críticas, han dado muchas vueltas en las últimas horas a la posibilidad de ejecutar a Sánchez por esta vía rápida. Había voces que defendían que era mejor abrir la discusión en el comité federal convocado el próximo sábado 1 de octubre. Allí, el secretario general pensaba someter a votación su propuesta de abrir ya un congreso federal con primarias el 23 de octubre. Ahora, esa reunión está congelada. Ferraz insiste en que va a celebrarse y niegan que las 17 firmas sean suficientes para propiciar la caída de Sánchez. Los críticos creen que es mejor formar una gestora de forma inmediata que, curiosamente, estaría presidida por la presidenta del comité federal, la secretaria general del PSOE de Sevilla, Verónica Pérez, mano derecha de Susana Díaz y una de las primeras en expresar en las redes su "hartazgo" por la situación la noche electoral del domingo. Pilotará el partido de forma provisional porque los críticos quieren postular al presidente de Asturias, Javier Fernández, reconocido como una especie de referente moral dentro del partido, al frente de la gestora que se constituya en los próximos días. Si es que se soluciona el rifirrafe legal sobre si bastan las 17 dimisiones o son necesarias 18. Otro de los órganos que va a ser clave en esta batalla legal es la comisión de ética y garantías, donde los críticos tienen mayoría y el control de las decisiones.

De momento, la reunión de sábado sigue vigente aunque se desconoce si se mantendrá el orden del día. En un órgano de casi 300 miembros, es mucho más difícil controlar el voto secreto de sus integrantes. Los críticos sabían que jugársela en ese órgano, por más que defiendan que tienen una mayoría aplastante, era un riesgo muy elevado. Ahora tienen lo que querían, a Pedro Sánchez acorralado y el convencimiento de que van a poder tomar las riendas del partido. 

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