GUERRA TOTAL EN LA CASA SOCIALISTA

Sánchez se atrinchera, se niega a una gestora y lleva la guerra al comité federal

César Luena asegura que la dirección sigue y que, cumpliendo los estatutos, el comité federal deberá convocar un congreso extraordinario para que decida la militancia

Foto: Pedro Sánchez, el pasado 26 de septiembre tras la reunión de la ejecutiva permanente del PSOE. (EFE)
Pedro Sánchez, el pasado 26 de septiembre tras la reunión de la ejecutiva permanente del PSOE. (EFE)

Pedro Sánchez no se va. No sale de Ferraz, no quiere irse. Se atrinchera. El secretario general da por recibidas las 17 dimisiones de sus compañeros de dirección, se dispone a "cumplir su papel según los estatutos" y procederá a convocar un congreso extraordinario, tarea de un siguiente comité federal. Ferraz entiende, por tanto, que se llega al mismo camino: a que se pronuncie la militancia. 

Quien se encargó de dar la réplica a la maniobra de los 17 dirigentes dimisionarios fue César Luena, el secretario de Organización y, por tanto, número dos de Pedro Sánchez. Lo hizo tras más de hora y media de silencio de Ferraz, y reflejando aparente tranquilidad, como si no hubiera recibido un mazazo total, jamás visto en el PSOE. "Como secretario de Organización del PSOE —así se presentó ante los medios, para anticipar desde el minuto uno que la ejecutiva no está cesada—, les comunico que tal como dicta el artículo 68 de la normativa reguladra de la estructura general del partido, el único órgano competente para disolver cualquier órgano del PSOE es exclusivamente la comisión ejecutiva federal". Primer aviso, pues, a los críticos: la dirección, entiende Ferraz, no cae por mucho que hayan presentado su renuncia la mitad más uno de sus 38 miembros (17 firmas y tres vacantes no cubiertas). Y prosiguió su argunmentación: la dimisión de esa mayoría de integrantes de la ejecutiva, prevista en el artículo 36. o) de los estatutos, "solo prevé que el comité federal deberá convocar un congreso extraordinario para la elección de una nueva ejecutiva". 

Luena estaba así poniendo la clave de bóveda de la argumentación que esgrimirá Ferraz hasta el final. Se agarra a que los estatutos federales no hablan explícitamente de que tras la dimisión de la mitad más uno de los miembros de la ejecutiva tenga que montarse una gestora que pilote el partido hasta el siguiente congreso, como ocurrió en el año 2000, cuando dimitió Joaquín Almunia como secretario general y por acuerdo se constituyó una "comisión política" que llevó las riendas del partido hasta el cónclave que acabó eligiendo como nuevo líder a José Luis Rodríguez Zapatero. Alega Ferraz que las gestoras están previstas para los escalones inferiores (autonómico, provincial y local), pero no federal. 

Sánchez se atrinchera, se niega a una gestora y lleva la guerra al comité federal

Para mayor irritación de los críticos, de hecho, Luena adelantó que mañana jueves lo que queda de la dirección (los 18 miembros que no han dimitido) se reunirá en Ferraz, a partir de las 10.30, para convocar a su vez el comité federal, que se celebrará el sábado, y será este órgano el que tenga que convocar formalmente el congreso extraordinario.

Llegamos a un congreso federal para que voten los militantes, que es lo que lleva defendiendo esta ejecutiva esta semana

"En definitiva, llegamos a la convocatoria de un congreso federal para que voten los militantes, que es lo que lleva defendiendo esta comisión ejecutiva desde inicios de esta semana". En suma, el equipo de Sánchez interpreta que se va a llegar a la misma salida aunque por caminos distintos: si el lunes la permanente del partido elevaba al comité federal la propuesta de celebración del 39º Congreso Federal, el ordinario, con el jalón básico de la elección por las bases del secretario general el 23 de octubre, ahora subraya que, tras la dimisión de la mayoría de la ejecutiva lo que procede es convocar un cónclave extraordinario que a su vez proceda a escoger una nueva dirección. Los críticos, obviamente, no comparten para nada esa lectura. 

Sánchez se atrinchera, se niega a una gestora y lleva la guerra al comité federal

Los mismos plazos

Luena explicó que la ejecutiva redactará la propuesta de congreso que llevará al comité. Una propuesta, añadieron después fuentes de la dirección, con los mismos plazos ya programados el pasado lunes: 23 de octubre, elección del líder, y 2, 3 y 4 de diciembre, celebración del cónclave con delegados. Es decir, que Sánchez no se apea de sus planteamientos ni de sus tiempos. Su número dos sí explicitó que será esta ejecutiva restante la que pilotará el camino hasta el siguiente congreso. Más prueba aún de que en modo alguno se reconoce como cesada por la operación de los críticos. Luena llegó a recalcar que por supuesto Sánchez sigue estando al frente de la formación. "El líder del PSOE es su secretario general y el secretario general del PSOE elegido por los militantes es Pedro Sánchez", redondeó. 

Sánchez se atrinchera, se niega a una gestora y lleva la guerra al comité federal

La mano derecha del (aún) secretario general se dirigió una y mil veces a las bases, pese a que les pidió "serenidad" en unos "momentos difíciles e inéditos en la vida interna" del PSOE. "Si quienes temen a los militantes o no quieren que hablen, ¿pueden dirigir el PSOE? En el PSOE se tiene que tener el respaldo de los militantes para dirigir. No caben atajos, ni artimañas, ni golpes", sancionó Luena, dirigiéndose a sus rivales, "Para representar al PSOE, hay que escuchar a los militantes, contar con su referendo. No esconderse de los militantes o temerlos y evitar que no voten". En realidad, los sanchistas continúan con su argumentación: los afiliados están con ellos, y los críticos no tienen el respaldo de esas bases y temen enfrentarse a un congreso contra el secretario general porque lo perderían. 

En el PSOE se tiene que tener el respaldo de los militantes para dirigir. No caben atajos, ni artimañas, ni golpes

Luena calificó la maniobra de sus detractores como algo "muy grave", porque "se ha querido torcer la voluntad de los órganos legítimos respaldados por los militantes" y "se ha pretendido que los militantes no hable". Acusó a "algunos y algunas" de haber "instigado las dimisiones para provocar que no hubiera congreso", para forzar "seguro" que hubiera una gestora, sin "explicar" ni sus "intenciones, ni sus apoyos ni sus alianzas". 

Pasadas las cinco de la tarde, Antonio Pradas, el hombre de Susana Díaz en Madrid, nominalmente (hasta hoy) número tres del PSOE —era secretario de Política Federal, aunque estaba apartado de la primera línea—, entregó las 17 firmas en la sede federal, acompañado de la madrileña Eva Matarín, responsable de Inmigración y muy cercana al exlíder del PSM (y fusilado por Sánchez en febrero de 2015) Tomás Gómez. Después, ambos salieron juntos en coche. Matarín, como piloto

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