El presidente de la Xunta, único barón al alza

La alternativa Feijóo gana enteros ante las peleas y patinazos de Cospedal y Santamaría

Dirigentes del PP miran hacia Alberto Núñez Feijóo ante lo que pueda ocurrir entre las elecciones del 24 de mayo y las generales como opción "de partido" para reforzar el equipo de Rajoy

Foto: Alberto Núñez Feijóo, durante un acto público el pasado mes de febrero. (Efe)
Alberto Núñez Feijóo, durante un acto público el pasado mes de febrero. (Efe)

Las rencillas internas, la descoordinación Gobierno-partido y los últimos patinazos protagonizados por la vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, y la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, alientan en el Partido Popular la alternativa de Alberto Núñez Feijóo ante lo que pueda ocurrir entre las elecciones del 24 de mayo y las generales del otoño. El presidente de la Xunta de Galicia es el único barón al alza ante el negro panorama de los comicios autonómicos y enlaza con otro sector emergente en el partido: el clan gallego.

Ni los sorayos ni la guardia pretoriana de Cospedal en Génova tienen predicamento en el PP más allá de círculo que controlan directamente, La Moncloa, la primera, y el aparato de Génova (pero sin contar la vieja guardia) más el PP en Castilla-La Mancha, la segunda. Fieles a ambas al margen, en el resto de la organización miran hacia Galicia a la hora de buscar figuras de peso para reactivar el proyecto del partido desde el Ejecutivo y desde la dirección por si los próximos resultados electorales siguen la estela de los comicios andaluces.

“No quiere presentarse por tercera vez a las elecciones en Galicia y tiene que decidirse este año para volver a la política nacional”, repiten altos cargos del Gobierno y del partido ante los próximos movimientos que se pueden precipitar en el PP a partir de los comicios autonómicos. Feijóo lleva 6 años al frente de la Xunta y después de dos mayorías absolutas tiene todo hecho en el ámbito autonómico. Y movimientos internos ya hay en el Ejecutivo más allá de la vieja pugna entre Luis de Guindos y Cristóbal Montoro. Están los almuerzos del llamado G-5, el grupo de ministros compuesto por Ana Pastor, José Manuel García-Margallo, Jorge Fernández Díaz, José Manuel Soria y el ex Miguel Arias; un club ahora ampliado con José Ignacio Wert, Rafael Catalá e Isabel García-Tejerina. Casi todos son amigos personales de Rajoy y Pastor, la segunda jefa del clan gallego.

María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría. (Efe)
María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría. (Efe)

Sáenz de Santamaría empieza a ser cuestionada como coordinadora del Gobierno. Pero las principales quejas se oyen en Génova por entender que está demasiado pendiente de cuidar su imagen y evitar “quemarse” en la primera línea por delante de Rajoy y, sobre todo, por no tener en cuenta los intereses electorales del partido. La gestión del caso Rato ha sido el compendio de todos los males de la política gubernamental en la materia: descontrol en las “filtraciones” de datos, espectáculo innecesario en la pena de telediario para el exvicepresidente y desprecio por las fechas elegidas (en plena precampaña).

En la dirección del PP siguen sin perdonar a la vicepresidenta los dos años largos de gestión de RTVE a cargo de Leopoldo López-Echenique, muy criticados también por la mayoría de los ministros por seguir una línea informativa que consideraban antigubernamental y negativa sobre la salida de la crisis económica. El desastre en las elecciones andaluzas reprodujo los lamentos sobre el “tiempo perdido” en Televisión Española hasta el cambio del pasado septiembre.

Cospedal tampoco atraviesa su mejor momento al frente del aparato del partido. Después del 22 de marzo creyó que le querían hacer responsable del fracaso en Andalucía aunque las decisiones fundamentales sobre el candidato fueran de Rajoy y muy a su pesar, tanto en el nombre del elegido, Juan Manuel Moreno, como en el retraso en nombramiento. Se enzarzó con Javier Arenas a través de sus peones, pero luego apuntó a La Moncloa. El presidente del Gobierno tuvo que salir a respaldarla, en público y en privado. Otro episodio que desconcertó a muchos dirigentes del PP que no entienden esas peleas internas, ni siquiera teniendo en cuenta sus posibles aspiraciones a la sucesión de Rajoy en la próxima legislatura. “Por este camino no van a tener nada que heredar”, repiten en medios del PP escandalizados por el espectáculo.

Alberto Núñez Feijóo, Ana Pastor y Mariano Rajoy. (Efe)
Alberto Núñez Feijóo, Ana Pastor y Mariano Rajoy. (Efe)

Cospedal se juega toda su carrera el próximo día 24. Si gana por mayoría absoluta en Castilla-La Mancha, podrá asentarse en la secretaría general hasta el próximo congreso del partido, en principio previsto para después de las elecciones generales del otoño, y reforzar su papel al frente del aparato. Si pierde los comicios hay dudas de que siga en el cargo y temor entre los suyos a que incluso dimita sin esperar al relevo ordinario de principios de 2016.

Ante ese panorama de las dos elegidas de Rajoy en horas bajas, la figura de Feijóo surge como alternativa “de partido” para reforzar el proyecto del PP antes de las elecciones generales si el desastre en las autonómicas es total, o bien después de los comicios para hacer una renovación a fondo para la próxima legislatura. El presidente de la Xunta niega que aspire a volver a la política nacional y se compromete a terminar su mandato (le queda año y medio), pero los partidarios de su opción aseguran que también ha dicho que no quiere repetir en Galicia. Tiene lo que queda de 2015 para pensárselo.

Por edad (53 años), experiencia en la Administración central (siete años en los Gobiernos de Aznar), predicamento en el partido como barón autonómico y relaciones con el clan gallego tiene todas las cualidades para dar más peso político al Gobierno o tirar de la dirección del PP. Luego vendrían sus opciones reforzadas para optar a una posible sucesión del jefe.

Rajoy ha dejado claro que se presentará a los próximos comicios y se muestra convencido ante sus fieles de que volverá a ganar, aunque sea con mayoría relativa (el 35 o 36% de los votos con que se manejó UCD en el poder). En el PP se da por descontado que para eso tendrá que hacer muchos cambios en un equipo que está ya “muy quemado”.

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