pugnas de poder dentro del partido popular

Arenas y ‘los sorayos’ se hacen fuertes en Andalucía frente a Cospedal

El dirigente del PP recompone su liderazgo en el feudo andaluz ante futuras batallas internas y se convierte en el principal valedor de Moreno Bonilla frente a quienes han pedido su relevo

Foto: Ilustración: Raúl Arias
Ilustración: Raúl Arias

Javier Arenas nunca se ha ido. Sigue ahí. Más callado, sin foco, pero está. Casi ni pisa el despacho que mantiene en la sede del PP andaluz de la calle San Fernando y trabaja desde Madrid y Génova, pero sin duda su gran parcela de poder sigue estando en Andalucía. El vicesecretario general del Partido Popular y eterno líder andaluz de la formación sigue manteniendo su influencia en el que es, sin duda, su feudo político y su único asidero para sobrevivir a tormentas internas futuras, más allá de la buena y estrecha relación que mantiene con Mariano Rajoy.

No ha sido llamado a filas del Consejo de Ministros, como muchos esperaban. Fue relegado al puesto número cuatro en la lista por Almería, aunque quería mantenerse en el primero. Su papel en la secretaría general del PP en plena trama Gürtel no le ha pasado, de momento, factura. Es un superviviente y el descalabro electoral del PP en las últimas autonómicas con Juan Manuel Moreno Bonilla como candidato lejos de hundir su poder, pese a que fue uno de sus valedores junto a Soraya Saénz de Santamaría, están sirviéndole para reforzarse. Así de rara es la política.

Los últimos movimientos internos en el PP, la salida a escena de la guardia pretoriana de María Dolores de Cospedal y los zamarreos internos contra “los perdedores de Andalucía” no han hecho más que afianzar a la vieja guardia andaluza. De Despeñaperros hacia abajo es difícil encontrar en estos días a alguien que defienda a la secretaria general del PP. Aquí siguen muy vivos los arenistas y cada vez más ‘los sorayos’, fieles a la vicepresidenta del Gobierno. Pese al respaldo expreso de Rajoy a Cospedal en las últimas 48 horas, el círculo de Arenas niega una desautorización.

(Reuters)
(Reuters)

Él se sigue “sentando a la izquierda del presidente” del PP, mantiene con él una “excelente relación” y es “influyente” sobre las decisiones que adopta el dirigente nacional, alegan. Tiene, además, una gran habilidad política, sabe hablar a través de terceros y mover ficha en la sombra, lo que le ayuda a salir indemne de las pugnas internas, admiten fuentes del partido.

“Rajoy ha respaldado a todos los miembros de la dirección nacional, a todos”, se limitan a subrayar fuentes próximas a Arenas. Cuando se pregunta en el entorno del dirigente andaluz qué ha pasado para que se reabriera con virulencia la eterna guerra con Cospedal, ahora reconvertida en batalla a tres con Sáenz de Santamaría, se limitan a mostrar “perplejidad”.

Circulan dos versiones sobre lo que ha ocurrido en las dos semanas posteriores al 22 de marzo en el seno del PP andaluz. Tras la Junta Directiva Nacional del lunes que sucedió a la noche electoral, solo Esperanza Aguirre había elevado la voz. El PP logró contener aliviado el runrún interno sobre la idoneidad o no de Moreno Bonilla para seguir al frente del partido y sobre su liderazgo. Pero la calma interna solo era apariencia. Pese al respaldo expreso de Rajoy y Arenas, las dudas sobre el liderazgo del presidente andaluz se dispararon. Ha cosechado un desastroso resultado electoral, con la pérdida de 17 diputados.

Arenas se sigue 'sentando a la izquierda del presidente', mantiene con él una 'excelente relación' y es 'influyente' sobre sus decisiones

En las filas del PP andaluz son mayoría quienes consideran que Moreno Bonilla ha hecho una buena campaña, tuvo un gran papel en los debates frente a Susana Díaz y ha crecido internamente en liderazgo en las dos semanas de campaña casi lo mismo que en el año que lleva al frente del partido. Comprados todos estos argumentos, hubo voces que se elevaron para exigir que la debacle electoral pasara factura interna. Estalló la batalla. Y, posiblemente, sin Arenas, no hubiera tenido apoyos internos en Andalucía para mantenerse casi indemne.

“Hay personas a las que les hubiera gustado que se hiciera sangre con Moreno Bonilla y contra quienes los pusieron”, es decir contra Saénz de Santamaría y Arenas. Frente a ese relato, está el de quienes lamentan que se utilizara la derrota en Andalucía para pasarle factura a Cospedal y apuntar más arriba, tratando de moverle directamente la silla a la secretaria general. De ahí, explican, las palabras de su mano derecha en Castilla-La Mancha, Carmen Riolobos. Hubo voces en el PP andaluz, como la de la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, que exigieron una respuesta contundente a ese ataque.

La dirección andaluza se limitó a un comunicado de su secretaria general, Loles López Gabarro, con un dardo entre líneas lamentando “la guerra de egos para subir escalones en la política nacional”. La número dos del PP asegura ahora que hablaban del PSOE. Una respuesta tan absurda que varias personas de la actual dirección se sonríen ante la evidencia. Iba por Cospedal, confirman, tan claro como que las palabras de su mano derecha iban por Arenas y Saénz de Santamaría. La respuesta, aseguran fuentes de la dirección del PP, fue tibia intencionadamente. Rajoy, que ya ha congelado cualquier batalla, ha agradecido a Andalucía que evitara una guerra encarnizada.

Arenas se ha convertido en los últimos días en el principal defensor de Moreno Bonilla frente a quienes han intentado forzar su dimisión

Arenas se ha convertido en los últimos días en el principal defensor de Moreno Bonilla frente a quienes han intentado forzar su dimisión o han puesto en duda su liderazgo. Rajoy ha impuesto la paz hasta las próximas municipales y autonómicas de mayo pero es imposible acallar los movimientos internos que se suceden en la antesala de un posible debate sucesorio en el PP y la plaza andaluza, dicen en el partido, es clave. Quienes miran con desdén y cansancio que Arenas siga ejerciendo su poder en la sombra aseguran que se ha dedicado en los últimos días a apuntalar a Moreno Bonilla porque es un líder cómodo, sobre el que tiene una gran influencia, alguien que no va a disputarle su espacio y que no ha emprendido ni emprenderá ningún tipo de batalla interna para caminar en solitario. Ahora, menos.

Al actual presidente del PP andaluz, Arenas no le molesta. Al contrario, lo deja hacer. Cada vez más. Ninguno de los últimos nombramientos que se han hecho en el PP andaluz han estado ajenos a su consentimiento. La mayoría de cargos públicos y alcaldes del partido le deben todavía su puesto y eso otorga mucho poder.

Cospedal, Rajoy, Arenas y González Pons, en la Junta Directiva Nacional del PP.
Cospedal, Rajoy, Arenas y González Pons, en la Junta Directiva Nacional del PP.

Según confirman varias fuentes del PP andaluz durante los días que sucedieron al mazazo del 22 de marzo, los ojos se volvieron al vicesecretario andaluz. Aseguran que ha sido él quien ha abortado los movimientos internos en contra de Moreno. Fue quien se fajó en la Junta Directiva Nacional tras las autonómicas a favor del candidato andaluz y quien ha dejado claro a los alcaldes que le han mostrado su honda preocupación por los resultados electorales que hay que apretar las filas y aguantar el tirón, al menos, hasta después de los próximos comicios.

Moreno Bonilla no era el candidato de Cospedal y aseguran que la secretaria general se lo ha dejado claro en el año largo que lleva en la presidencia del PP andaluz. Quizás la última arremetida no fuera directamente contra él, pero sin duda era quien iba a llevarse la peor parte. Hay voces internas en el PP andaluz que admiten que todo depende de lo que ocurra en las elecciones municipales, donde es difícil que se conserven las ocho mayorías absolutas de las capitales que se atesoraron en los últimos comicios.

Que se abra un congreso extraordinario en verano, justo antes de las generales, una decisión que necesitaría del respaldo de las tres quintas partes de la ejecutiva, es una posibilidad que algunos barruntan pero que la mayoría ven difícil en un partido disciplinado y a las puertas de unas generales. “Rajoy no lo permitiría”, dicen fuentes del PP. “Seguro que no. No hay alternativa”, señalan firmes otras voces. En mitad de la tormenta hay quienes invitan a pensar hasta en una refundación del PP andaluz bajo otras siglas, como hicieron en Navarra. Hasta mayo, tregua. Después, se verá. Y Arenas, admiten casi al unísono, seguirá teniendo mucho que decir.

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