Una mujer para el Cercle: la élite catalana, ante la candidatura de Rosa Cañadas
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Una mujer para el Cercle: la élite catalana, ante la candidatura de Rosa Cañadas

Su perfil tiene poco que ver con un típico candidato a presidir este 'lobby'. La empresaria nació en Tánger, se formó en Francia estudiando Ciencias Económicas y habla seis idiomas

Foto: Rosa Cañadas. (Cercle d’Economia)
Rosa Cañadas. (Cercle d’Economia)

Los tiempos están cambiando y ni una institución como el Cercle d’Economia, considerado el 'lobby' empresarial más importante de España, puede librarse de ello. El año que viene la entidad ha de afrontar su renovación y se ha producido un giro importante. La empresaria Rosa Cañadas va a presentarse para optar a la presidencia. Socia desde hace más de una década, lleva meses reuniéndose con otros socios —más o menos ya se ha visto con más de 300 de ellos— recabando apoyos. Fuentes empresariales aseguran que no le va mal. Y la principal novedad no es que ninguna mujer haya sido nunca presidenta del Cercle. Es que nunca un candidato se ha presentado sin ser ungido de manera previa por la junta anterior y por el núcleo de notables y expresidentes que avala cualquier actuación de la entidad.

Rosa Cañadas ha declinado hablar con El Confidencial alegando que el momento electoral aún no ha comenzado. Las elecciones serán el año próximo. Pero su posible candidatura levanta más de una ampolla. Históricamente los socios siempre han votado y cada junta se ha esforzado en fomentar la participación. Pero nunca se han presentado dos candidatos. La metodología imperante implicaba que la junta anterior nombraba un candidato, este organizaba su junta y se presentaba a las elecciones. Siempre en solitario. Y, desde luego, siempre resultaba elegido.

Foto: El presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès. (EFE)

Cañadas ha tomado un camino más recto, más moderno y más rompedor. El Cercle siempre ha presumido de entidad modernizadora de la sociedad española, a favor de la democracia en el franquismo, de la integración en la Unión Europea, de las bondades de la globalización y el libre mercado y también de las políticas de igualdad social que puedan corregir los excesos de las inmediatamente anteriores. Pero esa modernidad no se la ha aplicado nunca a sí mismo. Hasta que llegó Josep Piqué había una especie de norma no escrita en la que el nuevo presidente debía cumplir dos condiciones: haber sido vicepresidente con la junta saliente y tener formación jesuítica. Piqué no cumplía la última. Un pequeño paso para la humanidad, un cambio relevante para el Cercle d’Economia. Fue en 2011, hace diez años.

Así que solo la posibilidad de que haya dos candidatos y que los 1.250 socios de la asamblea tengan que escoger entre dos opciones ya resulta muy rompedora. Fuentes empresariales consideran probable que la junta proponga al exconsejero delegado del Banco Sabadell, Jaume Guardiola. Guardiola está jubilado y tiene prestigio económico por haber toreado en su banco diversas crisis. Y es hombre. La tipología de un sospechoso habitual, prácticamente ha nacido para el cargo.

Nada que ver

En comparación, Rosa Cañadas tiene poco que ver. Nació en Tánger, se formó en Francia, donde estudió Ciencias Económicas y Empresariales. Desembarcó en España de mano del departamento de fusiones y adquisiciones de Crédit Agricole, una entidad, salvando las distancias con un mundo interno tan intrincado y lleno de complejidades, como 'la Caixa'. Pasó por el mundo editorial catalán a principios de los noventa, en el grupo Hachette. Habla seis idiomas, entre ellos el árabe.

En este momento es presidenta del grupo Trea Capital Partners, dedicada a fusiones y adquisiciones y preside la Fundación Tanja, un 'think tank' que trabaja en mejorar las relaciones entre España y Marruecos, especialmente preocupada por el papel de la mujer en los dos países. Su marido es Carles Tusquets, socio de Trea Capital y presidente de Fibanc. Sin embargo, la idea de presentar la candidatura a la presidencia del Cercle es de ella y se trata de un proyecto personal, no familiar, según han explicado fuentes empresariales.

Nacida en Tanger y formada en Francia, la futura candidata habla seis idiomas

En las reuniones que está manteniendo con los socios para recabar apoyos, Cañadas plantea una redefinición del Cercle d’Economia y operar más como un 'lobby' internacional, en especial ante Bruselas, donde, por ejemplo, podría registrarse como grupo de presión. La idea de fondo es que un grupo que quiere incidir más en los problemas económicos actuales debe tener mayor nivel de interlocución con las autoridades europeas. El ejemplo que se está manejando es el del precio de la luz, donde es mucho más importante lo que se marque desde la Comisión Europea que lo que pueda hacer el ejecutivo español.

Respeto por la historia

Estos aires de cambio llegan al Cercle en un momento en que la institución ha jugado fuerte. A Javier Faus, el actual presidente, le ha tocado lidiar con la pandemia. En la fase final de la misma apuró con unas jornadas en Barcelona, que fueron un éxito sin precedentes. Por sorpresa el Cercle avaló la idea de los indultos a los presos independentistas. La apuesta era arriesgada, pero salió bien y la aceptación social ha sido mucho mayor de lo esperado. Sin embargo, Rosa Cañadas se muestra muy respetuosa con la tradición de la entidad y lo que significan, según explican fuentes empresariales que han tenido contacto con ella y en la que ha ido desvelando sus intenciones. La idea de renovación, en su opinión, también ha de llegar a la composición de la junta y si bien se plantea sumar más mujeres no hay una obsesión por cuestiones como la paridad.

Rosa Cañadas ha mostrado ante los empresarios mucho respeto por el legado de la entidad

Esta semana el Cercle ha dado un duro varapalo la Generalitat. Si alguna vez hubo idilio con la política independentista, apenas ha durado seis meses. Algunas voces han elogiado la nota por su firmeza contra la degradación que se está produciendo en el peso económico de Barcelona y Cataluña. Otros creen que llega cinco años tarde. Y otros apuntan a que tal vez la dureza ha sido excesiva cuando hace tan poco se estaban defendiendo los indultos. Estos últimos hubiesen preferido una evolución más predecible.

Laboratorio de ideas

El Cercle d’Economia siempre ha sido un importante laboratorio de ideas, pero al mismo tiempo hace mucho que alguna de sus propuestas logra ver la luz, tal vez porque ya no se les escucha como antes. Y esa desconexión con la élite política, en parte una derivada del 'procés', es por lo que la entidad ahora se muestra tan dura con las políticas que despliegan la Generalitat de Pere Aragonès y el Ayuntamiento de Ada Colau.

De hecho, el actual debate de descentralizar Madrid ya se planteó en 2001 y fue por el Cercle. Y el fruto fue el traslado de la CMT a Barcelona bajo la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero. La experiencia acabó en fracaso. Y de hecho cuando la CMT dejó Barcelona casi nadie abrió la boca. Desde entonces la entidad no ha planteado nada igual. En realidad, los indultos no fueron idea suya, sino que se sumó a la ola. Catalizó una tendencia que ya se estaba moviendo en la sociedad.

El independentismo siempre ha mirado la entidad con recelo. Su política de 'entrismo' que practica en todo tipo de entidades siempre ha fracasado en el Cercle, igual que le pasó en Pimec. Para la Generalitat, el Cercle solo es un estandarte más del españolismo de siempre que se puede resumir en Ibex-35 y régimen del 78. En las próximas elecciones no se espera que presenten candidato. Y Faus no puede repetir, los mandatos son de solo tres años. Soplan vientos de cambio y llevan nombre de mujer.

Los tiempos están cambiando y ni una institución como el Cercle d’Economia, considerado el 'lobby' empresarial más importante de España, puede librarse de ello. El año que viene la entidad ha de afrontar su renovación y se ha producido un giro importante. La empresaria Rosa Cañadas va a presentarse para optar a la presidencia. Socia desde hace más de una década, lleva meses reuniéndose con otros socios —más o menos ya se ha visto con más de 300 de ellos— recabando apoyos. Fuentes empresariales aseguran que no le va mal. Y la principal novedad no es que ninguna mujer haya sido nunca presidenta del Cercle. Es que nunca un candidato se ha presentado sin ser ungido de manera previa por la junta anterior y por el núcleo de notables y expresidentes que avala cualquier actuación de la entidad.

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