ACS congela la oferta sobre Autostrade por 10.000 M ante la oposición de Italia
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TENSIÓN POLÍTICA

ACS congela la oferta sobre Autostrade por 10.000 M ante la oposición de Italia

La constructora española no ha concretado en firme la carta de intenciones mostrada a Atlantia para quedarse con la empresa de autopistas por la resistencia del Gobierno local

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Florentino Pérez está en modo 'stand by'. Después de meter en el congelador el proyecto faraónico de la Superliga tras el rechazo de clubes, aficionados y políticos, el presidente de ACS ha ordenado paralizar la oferta de 10.000 millones de euros que iba a presentar por Autostrade Per L'Italia (ASPI) hasta conocer la verdadera posición del Gobierno italiano. Según aseguran distintas fuentes, la compañía española no ha convertido en una oferta en firme la carta de intenciones que envió a principios de abril.

Según estas fuentes, ACS no quiere, precisamente, enseñar todas sus cartas todavía, porque considera que aún se debe jugar una final para saber quién se lleva la puja por Autostrade, perteneciente a Atlantia, con la que la española ya hizo negocios cuando en 2018 compró Abertis por 18.000 millones de euros. Pero el grupo de la familia Benetton, presionado por el Gobierno de Mario Draghi, que le ha pedido vender cuanto antes a riesgo de sufrir una nacionalización tras el accidente mortal del puente de Génova en abril de 2018, tiene prisa por decidirse.

Foto: Florentino Pérez, presidente de ACS.

La española debía haber presentado su oferta en firme el pasado 23 de abril, cuando expiraba el plazo para concretar en cifras las pretensiones notificadas al consejo de Atlantia en dos comunicados a principios de abril. En el primero, ACS admitió su interés por Autostrade, que ya anunció a finales de febrero, tras cerrar la venta de Cobra a Vinci por 5.000 millones de euros. En la segunda, la constructora presidida por Florentino Pérez mostraba la voluntad de acudir a la subasta por los 3.000 kilómetros de autopistas con la Cassa Depositi e Prestiti (CDP), una entidad financiera estatal, con la que el ingeniero de 74 años quiso ganarse el favor de los políticos locales.

Pero el pasado 23 de abril, el consejo de Atlantia solo tenía encima de la mesa una oferta de CDP junto con Blackstone y Macquerie por 9.100 millones de euros. ACS no aparecía en la ecuación ni tiene intención de hacerlo. Salvo que Draghi consiga mitigar las voces en contra del Gobierno transalpino, que ha amenazado con activar la opción de veto al interés de la española para proteger un activo considerado de carácter nacional y estratégico. Florentino Pérez no quiere otra derrota como la de la Superliga y solo se retratará si ve ganador.

ACS dispone hasta finales de mayo para convencer al Ejecutivo local y sumarse a la oferta de CDP. Pero, según distintas fuentes, Florentino Pérez ha dado orden de no mover ni un dedo hasta saber si de verdad hay predisposición a dejarle jugar el partido. "Ahora no toca", afirman fuentes próximas al grupo español, que contrató a Société Générale y a Key Capital como asesores para construir una propuesta conjunta con el banco público local y otros fondos por hasta 10.000 millones de euros.

Foto: Foto: EC.

El 'holding' dirigido por Florentino necesita invertir parcialmente los 5.000 millones obtenidos por Cobra, cuyo traspaso le supone perder casi un 30% del beneficio operativo de la compañía y cerca de un 18% de las ventas registradas en 2020. Aunque el presidente confía en una recuperación de Abertis, que el año pasado se vio muy afectada por las restricciones a la movilidad de la pandemia, su intención es adquirir un activo que sea predecible en la recurrencia de los beneficios y de los dividendos. Es decir, una empresa concesionaria y no una constructora, un negocio de márgenes bajos y numerosos litigios, como los vividos en Oriente Medio y que costaron cerca de 1.000 millones al grupo.

La baza Prado

Autostrade le aportaría unos 2.200 millones de ebitda anuales, que fue el beneficio de explotación que obtuvo en 2019, el año previo a la pandemia. Pero el factor político pondera mucho en las pretensiones de Florentino, contra quien se manifestó Draghi por el patinazo de la Superliga. El presidente del Consejo de Ministros de la República mostró “el apoyo decidido a las autoridades del fútbol para preservar los campeonatos nacionales, los valores de meritocracia y la función social del deporte”.

Una oposición frontal que tiene sus ramificaciones en el partido por las autopistas italianas, según admiten fuentes próximas a la negociación. Un duelo que Borja Prado, expresidente de Endesa, socio actual de Key Capital y el banquero español con más influencia en Roma, quiere enderezar en las próximas semanas. Su cercanía con los poderes fácticos locales, como la familia Berlusconi, los Benetton y el propio Draghi, es la última baza de Florentino. Sobre todo porque durante su gestión al frente de la eléctrica española hizo ganar mucho dinero a Italia, más de 20.000 millones solo en dividendos, propietaria de la compañía energética española a través de Enel.

Florentino Pérez está en modo 'stand by'. Después de meter en el congelador el proyecto faraónico de la Superliga tras el rechazo de clubes, aficionados y políticos, el presidente de ACS ha ordenado paralizar la oferta de 10.000 millones de euros que iba a presentar por Autostrade Per L'Italia (ASPI) hasta conocer la verdadera posición del Gobierno italiano. Según aseguran distintas fuentes, la compañía española no ha convertido en una oferta en firme la carta de intenciones que envió a principios de abril.

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