LA ACCIÓN SE HA HUNDIDO UN 70%

Prisa encarga a Lazard refinanciar 1.200 millones y dividir el grupo en dos

El grupo de medios de comunicación se sienta con los bancos y los fondos para evitar otra pesadilla como la de 2018, cuando llegó a estar en causa de disolución

Foto: Instalaciones del Grupo Prisa. (Wikipedia)
Instalaciones del Grupo Prisa. (Wikipedia)
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Prisa pide otra vez cita con el doctor. El grupo editorial y de medios de comunicación ha contratado a Lazard para refinanciar de nuevo los 1.200 millones de euros que adeuda y que vencen principalmente a finales de 2022. La compañía, para evitar otro episodio como el de 2018, cuando llegó a estar en causa de disolución, ha decidido abrir las conversaciones de inmediato con los acreedores, a los que empezaría a pagar a finales de este mismo año.

Fuentes financieras han confirmado el encargo a Lazard, que sustituye a Rothschild, el asesor de la última refinanciación, firmada el 22 de enero de 2018 y que entró en vigor en junio de ese año. Aquella negociación fue a 'cara de perro', ya que los bancos y fondos propietarios de la deuda exigieron la salida del presidente ejecutivo, Juan Luís Cebrián, la cabeza visible del grupo y una de las personas con más influencia en el mundo político y empresarial.

El acuerdo de 2018 dio tranquilidad a Prisa, que ganó tiempo para repagar los 1.200 millones tras ampliar capital por 565 millones y reforzar sus recursos propios. Pero, dos años y medio después de aquel 'Override Agreement', como se conoce en la jerga financiera, la situación de la compañía vuelve a ser complicada al no haber podido ensamblar algunas de las alternativas que había analizado para resolver, de una vez por todas, su estructura de capital y su balance.

La principal era la salida a bolsa de la división digital de Santillana, la unidad de negocio que genera cerca del 75% de la cuenta de resultados de Prisa. Para ello, el grupo presidido por Javier Monzón y con gran influencia directa e indirecta del Banco Santander, acreedor de los principales accionistas, contrató a Goldman Sachs y Morgan Stanley. Pero el desplome de las monedas latinoamericanas, donde Santillana obtiene la mayoría de sus ingresos, ha hecho inviable esta operación pese al buen comportamiento del número de alumnos suscritos a los servicios digitales.

Ante esta situación y pese a las reclamaciones de Amber Capital, el mayor accionista con el 29% del capital, de trocear la compañía, Prisa ha decidido pedir a sus acreedores alargar el vencimiento de su deuda ante los primeros pagos que tiene que hacer a finales de este año. En concreto, tiene que amortizar 15 y 25 millones, una cantidad pequeña dentro de los 1.200 millones del pasivo total, pero que puede ser un escollo difícil de salvar si la situación económica empeora como consecuencia del impacto del covid-19.

Prisa ha decidido pedir a sus acreedores alargar el vencimiento de su deuda ante los primeros pagos que de finales de este año

Pero el principal factor para acelerar la refinanciación es que este proceso forma parte de la estrategia de Prisa de dividir el grupo en dos. Por una parte, el negocio de medios, liderado por 'El País' y 'Cadena Ser', y por otra, la división de educación representada por Santillana. En la negociación se tiene que dirimir que deuda queda en cada división, ya que Santillana es el principal avalador del crédito actual.

Uno de los mayores accionistas de Prisa admite que, si se confirma la depresión, uno de los negocios que más sufre es el de la publicidad, por lo que Prisa ya no solo tendrá problemas en 2020, sino que la caída de los ingresos se alargará en 2021. Y el grupo dueño de 'El País' y 'Cadena SER', entre otros medios, no quiere volver a vivir la pesadilla de finales de 2017 y principios de 2018, cuando se necesitó de la intervención del Gobierno, de Telefónica y del Santander para evitar la quiebra del mayor 'holding' informativo de España.

Fuertes pérdidas del núcleo duro

Dada la influencia del Santander, que financia a los Polanco y a varios inversores mexicanos dueños de cerca del 16% de Prisa, la sociedad ha dado el mandato para la refinanciación a Lazard, cuyo presidente, Jaime Castellanos, es tío de Ana Botín. Un mandato que ha sorprendido al mercado porque el asesor tradicional de la compañía ha sido siempre Rothschild.

El pasado año, Prisa ya tanteó a los acreedores para alargar el vencimiento de sus créditos, reducir el coste y cambiar parte del préstamo por bonos. Pero las partes no se pusieron de acuerdo en cuanto al nuevo tipo de interés, por lo que la compañía dirigida por Manuel Mirat como consejero delegado decidió abortar la operación hasta tener cerrada la venta de Media Capital.

Sede del Grupo Prisa. (EFE)
Sede del Grupo Prisa. (EFE)

Precisamente, el pasado vienes, el 'holding' anunció la venta de su división audiovisual portuguesa, un tercer intento tras los dos fallidos anteriormente, uno de los cuales acabó en los tribunales. Prisa comunicó que ha traspasado a varios inversores sin identificar su 64,5% de Media Capital por 36,8 millones. Con este nuevo acuerdo la empresa se valora en 150 millones de euros en su totalidad, muy lejos de los más de 300 millones en los que la tasó

Entre la refinanciación de 2018 y la actual, la cotización de Prisa se ha hundido un 71%, hasta reducir su capitalización a apenas 287 millones de euros, desplome que ha provocado grandes perdidas a todos los accionistas que suscribieron la ampliación de capital de hace dos años y medio. Debido a esta caída tan brusca, que se traduce en minusvalías de más de 500 millones si se tiene en cuanta la ampliación de capital de 2019 por 200 millones, algunos han tenido que pedir a su vez a sus bancos refinanciar sus propias inversiones, lo que se convierte en una espiral diabólica para la sociedad.

Fuentes oficiales de Prisa han declinado hacer ningún comentario sobre esta información.

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