EL BANCO YA PUEDE EJECUTAR UN CRÉDITO

Santander brinda otro rescate exprés a los Polanco por el desplome de Prisa

La caída del 60% de Prisa en bolsa en lo que va de año empieza a pasar factura a sus accionistas significativos, especialmente a la familia Polanco

Foto: El actual vicepresidente de Prisa, Manuel Polanco. (EFE)
El actual vicepresidente de Prisa, Manuel Polanco. (EFE)
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La caída del 60% de Prisa en bolsa en lo que va de año empieza a pasar factura a sus accionistas significativos, especialmente aquellos que acudieron a las dos últimas ampliaciones de capital suscritas en 2018 y 2019. Uno de los más perjudicados es la familia Polanco, los fundadores del grupo de comunicación, que compraron acciones de la compañía con créditos otorgados por el Banco Santander. Según fuentes financieras, el segundo mayor accionista de la compañía debe poner más garantías si no quiere que el acreedor le ejecute y se quede con su participación del 8,3%.

Santander dio 38,6 millones de euros a los Polanco para la ampliación de capital de 563 millones de euros con la que Prisa salió de la causa de disolución en la que había entrado por las fuertes pérdidas arrastradas durante años, que habían mermado sus fondos propios. La familia necesitaba ese dinero para poder mantener su paquete y, por consiguiente, sus puestos en el consejo de administración.

La ampliación de capital se hizo a 1,20 euros por título y los Polanco pagaron 47 millones para no diluir su participación por debajo del 8,3%

Un crédito con vencimiento a cuatro años —hasta febrero de 2022— con garantía de las acciones de Prisa, que incluía determinadas obligaciones relacionadas con una ratio mínimo de cobertura. Principalmente, que el valor de las acciones debía ser al menos igual al importe otorgado por el Santander. La ampliación de capital se hizo a 1,20 euros por título y los Polanco pagaron 47 millones para no diluir su participación por debajo del 8,3%. Por tanto, el banco les financió el 82% del importe que invirtió la familia.

El problema es que Prisa cotiza ahora a 0,57 euros, por lo que las acciones que compraron los Polanco valen ahora la mitad. Por tanto, los 47 millones que se gastaron en la ampliación de capital apenas valen hoy 23,5 millones. La garantía del préstamo vale también la mitad, por lo que la familia debe poner nuevas garantías si no quiere que el Santander se quede con los títulos. La compañía apenas capitaliza ahora 400 millones, frente a los 763 que captó en la ampliación de 2018 (563 millones) y la de 2019, en la que pidió 200 millones adicionales para financiar la recompra de Santillana, también con el apoyo del Santander.

Los fundadores confiaban en que nunca llegaría esta situación, “dadas las buenas expectativas de cotización de Prisa”. Pero los graves problemas que ha tenido el grupo para vender Media Capital, su filial portuguesa, han provocado el desplome de las acciones. Una desinversión que primero se acordó con la operadora de telecomunicaciones Altice (la compañía se valoró en 440 millones), después con Cofina (por 170 millones) y que finalmente se ha reducido al traspaso del 30,22% a un grupo de empresarios locales por 10,5 millones. Una operación que supondrá pérdidas adicionales de 29 millones para Prisa, que ya se apuntó anteriormente minusvalías por 75 millones.

En las negociaciones con la familia Polanco, se ha implicado directamente Ana Botín, presidenta del Banco Santander, según indican las mismas fuentes, dada la relevancia del cliente. No por el importe que la familia debe a la entidad financiera, sino por la influencia de ‘El País’ y Cadena SER, los principales medios de comunicación de Prisa. Especialmente en un momento tan delicado desde el punto de vista político y social que atraviesa España.

Santander es dueño del 4% del capital de Prisa y si ejecutara el crédito fallido, podría llegar a alcanzar hasta el 12%. El banco, que ha declinado hacer comentarios sobre esta información, no tiene intención de ampliar su participación por los problemas de reputación que le supondría ser el segundo mayor accionista de un grupo de comunicación. Pero fuentes del sector consideran que 'de facto' es el accionista con más influencia por las acciones propias y por las que tiene pignoradas de otros miembros del consejo a los que también financió. Además, Javier Monzón, presidente no ejecutivo del 'holding' de medios, es a su vez presidente no ejecutivo de Openbank y consejero de Santander España.

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