respaldan al nuevo presidente, manuel polanco

Telefónica, Caixa y Santander avalan la viabilidad de Prisa y la pensión de Cebrián

Los tres grandes del Ibex 35 aportarán 100 millones para financiar el rescate de Prisa una vez consumado el relevo en la presidencia en favor de Manuel Polanco Moreno

Foto: Junta general extraordinaria de accionistas de Prisa. (EFE)
Junta general extraordinaria de accionistas de Prisa. (EFE)

Prisa empieza a ver la luz al final del túnel una vez que Juan Luis Cebrián aceptó ser apartado de la presidencia en una junta extraordinaria de alto voltaje. El órgano de gobierno aprobó una ampliación de capital de 450 millones de euros con el apoyo de gran parte de los accionistas, sobre todo Telefónica, Santander y CaixaBank. Tal y como adelantó El Confidencial el 11 de octubre, estas tres compañías del Ibex 35 aportarán cerca de 100 millones para garantizar la viabilidad de la editora de 'El País’, dirigida a partir de ahora por Manuel Polanco Moreno y por un nuevo consejo de administración en el que mandarán los bancos.

Según confirmaron fuentes oficiales, la teleco (13%), el banco controlado por La Caixa (5%) y la primera entidad financiera de España (4,5%) se han comprometido a suscribir la ampliación de capital, respaldo que también han dado Amber Capital (19%), la familia Polanco (17%) y HSBC (9%). En total, la operación cuenta con al menos el visto bueno del 65% del capital, a falta de confirmar qué harán con sus acciones el inversor mexicano —Roberto Alcántara— y los cataríes que compraron participaciones próximas al 10% años atrás.

Por tanto, Telefónica aportará 58,5 millones, el banco presidido por Botín, cerca de 20 millones, y el grupo catalán con sede ahora en Valencia, 22 millones. Por su parte, la entidad inglesa, que al mismo tiempo es uno de los principales acreedores, desembolsará 40,5 millones. La familia Polanco, que tiene el 17% de las acciones, también ha confirmado su intención de aportar su parte proporcional —76,5 millones—, gracias a una línea de crédito que le va a conceder Banco Santander, el pulmón financiero de este rescate.

El actual vicepresidente de Prisa, Manuel Polanco, que será el nuevo presidente del grupo. (EFE)
El actual vicepresidente de Prisa, Manuel Polanco, que será el nuevo presidente del grupo. (EFE)

Así las cosas, esta es la segunda vez en que Santander, Telefónica y CaixaBank salen en auxilio de Prisa. La primera fue en 2012, cuando la operadora presidida entonces por César Alierta adquirió el 22% del dueño de Cadena SER, una operación de Estado que se resolvió de espaldas al consejo de administración y por vía de urgencia.

Posteriormente, ante la delicada situación por la que atravesaba Prisa, Alierta reunió a Emilio Botín y a Isidre Fainé, presidentes de Banco Santander y CaixaBank, para pedirles que se quedaran con parte de ese paquete mediante un canje de deuda por capital. Aquello se comunicó en junio de 2012 como una inyección de capital de 434 millones, estructurada mediante una suscripción de 100 millones por parte de Telefónica en forma de bonos convertibles y la capitalización de 334 millones de préstamos en manos de Santander, CaixaBank y HSBC.

En resumen, Telefónica, Santander y CaixaBank habrán inyectado cerca de 500 millones para garantizar lo que Cebrián describió en la entrevista que le hizo su propio periódico “la autonomía editorial de las redacciones y de los directores”, así como la independencia y la libertad de expresión, para evitar la injerencia de “intereses bastardos”. “No es lo mismo invertir en 'El País' que invertir en una publicación de humor o pornográfica o lo que sea”, espetó.

Enfrentamiento por la gran pensión de Cebrián

Una aseveración que tuvo su respuesta en la junta extraordinaria, en la que Joseph Oughourlian, representante de Amber Capital, se despachó a gusto contra Cebrián. El financiero calificó de pésima la gestión del aún presidente y criticó la aprobación por parte del resto de accionistas del premio extraordinario de 1,6 millones de títulos grauitos valorados actualmente en 4,16 millones de euros.

"Pedirme este esfuerzo de capitalización enorme y luego obligarme a pagarle en acciones gratuitas cuando él ha desplomado el valor, lo encuentro totalmente extraño y ridículo", aseveró. Además, aplaudió la salida de Cebrián y lamentó que siguiera ligado a la compañía como presidente de 'El País'. El responsable de Amber elevó el tono para asegurar que solo suscribiría la ampliación una vez se fuera de la compañía, lo que hirió el orgullo del veterano periodista. Cebrián cortó su intervención, a lo que le respondió con un "déjame hablar, tengo el 20% de la compañía".

La junta extraordinaria, que no contó con la presencia de Glen Moreno y Ernesto Zedillo, que dimitieron previamente, también aprobó el citado incentivo. Fuentes próximas a los accionistas reconocen la incoherencia de premiar al ejecutivo que ha hundido casi un 80% el valor de la acción, pero matizan que será un gasto bien justificado porque facilita el relevo en la presidencia.

Las mismas fuentes confían en cerrar la venta de Media Capital, la filial portuguesa de televisión, pendiente de las autoridades de competencia, y en llegar a un acuerdo con los tenedores de la deuda para reestructurar el pasivo de 1.455 millones. Si se ejecutan ambas operaciones, la nueva Prisa que dirigirá Manuel Polanco se quedará con un balance sustancialmente más saneado, ya que la proporción entre la deuda y el beneficio operativo se reduciría desde las insostenibles 6,3 veces actuales a cerca de 2,5. Una coyuntura que el equipo de análisis de BBVA califica de “más manejable” en uno de sus últimos informes a sus clientes institucionales.

Cebrián seguirá, pese a la oposición de varios accionistas, como consejero delegado del periódico 'El País'. Una posición de poder que le permitió finalizar su discurso ante los accionistas parafraseando al poeta alicantino Miguel Hernández con un "me voy, me voy, me voy, pero me quedo". Una pretensión que ahora será supervisada por un consejo de cirujanos, como Javier de Jaime, el director del fondo de capital riesgo CVC en representación no oficial de CaixaBank (el banco lo niega), quizás el inversor más paciente y más duro del mercado español. El punto de partida serán los 55 millones de pérdidas que el grupo ha registrado en los nueve primeros meses del año.

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