CERNUDA HABRÁ RECIBIDO MÁS DE 50 MILLONES

El Corte Inglés jubila al guardián de seguridad con un 'finiquito' millonario

Cernuda, el hombre que cubrió las espaldas a las familias históricas del grupo de distribución, dejará la casa tras cobrar más de 50 millones en compensaciones

Foto: Entrada de El Corte Inglés de Callao, en Madrid. (EFE)
Entrada de El Corte Inglés de Callao, en Madrid. (EFE)
Adelantado en

El Corte Inglés ha entrado 'de facto' en la nueva normalidad, que pasa por jubilar a la vieja guardia de la casa, aunque sea a costa de pagar un peaje elevado. Según aseguran fuentes próximas al grupo de grandes almacenes, la actual dirección de la compañía ha decidido prescindir en los próximos meses de Juan Carlos Fernández-Cernuda, el actual jefe de Protección de Datos y, sobre todo, el hombre que controlaba la seguridad de todas las familias propietarias del 'holding', tanto en sus asuntos profesionales como personales.

Según estas fuentes, Fernández-Cernuda dejará de pertenecer a El Corte Inglés entre finales de este año y principios de 2021, al haber llegado a un acuerdo para su jubilación anticipada después de haber pasado momentos delicados de salud por el covid-19. Se pondrá, por tanto, fin a una etapa de cerca de tres décadas en la que el antiguo comisario de Policía protegió a los apellidos ilustres del grupo, empezando por Isidoro Álvarez, el presidente fallecido en 2014, y los históricos y veteranos consejeros Florencio Lasaga y Carlos Martínez Echevarría.

Su salida se enmarca en la decisión de El Corte Inglés de comprar Mega 2, la compañía de seguridad y servicios generales propiedad del también comisario Joaquín Domingo Martorell y Fernández-Cernuda. El grupo va a pagar 28 millones de euros por esta sociedad, cuyos ingresos provienen en gran medida de los contratos que le concedía el propio 'holding'. De los cerca de 71,5 millones que factura Mega 2, 58,7 millones los paga El Corte Inglés, que le otorga los contratos de seguridad de forma regular. En los últimos 10 años, Mega 2 ha ingresado más de 300 millones por servicios a la casa de la que ahora va a entrar a formar parte integral.

La situación generaba un potencial conflicto de interés, heredado de los tiempos de Isidoro Álvarez y que venía incomodando mucho a los actuales gestores, liderados por Víctor del Pozo como consejero delegado. La compañía ya integró en su código ético a finales de 2018 una circular para evitar estos contratos dobles y, de paso, situaciones embarazosas. Sobre todo después de que el consejo de administración, tras la denuncia del anterior presidente, Dimas Gimeno, por las presuntas irregularidades de Mega 2, encargase un 'forensic' a BDO para certificar si había habido alguna ilegalidad.

Fachada de uno de los establecimientos de El Corte Inglés. (EFE)
Fachada de uno de los establecimientos de El Corte Inglés. (EFE)

Como suele ocurrir con estas investigaciones internas, el informe concluyó que no hubo ninguna irregularidad porque "la existencia de vinculaciones accionariales indirectas por línea directa de Juan Carlos Fernández y empresas proveedoras de servicios de seguridad, cuando este era director de seguridad, y por tanto la contratación de este tipo de servicios era responsabilidad suya, no suponían un impedimento para que esta pudiera realizarse, pues no existía norma interna o política empresarial de contratación que lo impidiese".

Es decir, El Corte Inglés admitía que el responsable de otorgar un contrato en nombre del grupo había elegido una empresa a la que estaba vinculado accionarialmente, pero aseguraba que eso era legal porque no había impedimento del departamento de auditoria interna y cumplimiento. En otras palabras, la situación era tolerada por la cúpula, a la que había servido durante muchos años y cuya reputación había tratado de proteger en momentos especialmente delicados. Por ejemplo, Fernández-Cernuda era el responsable de seguridad el 12 de febrero de 2005, cuando ardió la Torre Windsor, donde Deloitte y Garrigues custodiaban documentos importantes, y adyacente al centro de El Corte Inglés del paseo de la Castellana de Madrid.

El comisario, que entró en El Corte Inglés de la mano de Martorell cuando ambos se encargaban de vigilar el gran almacén de la calle Preciados, el primero del grupo, resolvió aquel problema de 103 metros de altura y 233 millones de reclamaciones. Cernuda consiguió solventar una batalla que afectaba a empresas como Deloitte, el propio El Corte Inglés, Prosegur, Allianz, Mapfre y Chubb. Un acuerdo por el que determinadas empresas se quedaban con la seguridad del grupo de distribución a cambio de poner una derrama para que no se removiesen las cenizas.

Entre medias, Cernuda y Martorell ya habían ganado 27 millones de euros con la venta de PSI, una empresa controlada por ambos, a Securitas, mientras su hermano, Luis Fernández-Cernuda, ganaba otros 14 millones con el traspaso de Interlabora —con servicios también a El Corte Inglés— a la misma multinacional.

Ahora percibirán 28 millones adicionales por vender Mega 2 a El Corte Inglés, que aportaba el 82% de la facturación, una operación cuanto menos particular que encierra muchos secretos de las familias sobre asuntos judiciales, fiscales, dinero oscuro y otros aspectos que la nueva presidenta, Marta Álvarez Guil, quiere que solo correspondan al pasado.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios