HACE TRES AÑOS LLEGÓ A VALER 1.000 MILLONES

Los Villar Mir venden el 25% de OHL por solo 75 millones agobiados por sus deudas

La familia española perderá, en favor de los mexicanos Amodio, el control de la constructora, que apenas hace tres años fue valorada en 1.000 millones de euros

Foto: El presidente de OHL, Juan Villar-Mir de Fuentes
El presidente de OHL, Juan Villar-Mir de Fuentes

OHL ya tiene un nuevo accionista de rreferencia. La familia mexicana Amodio ha cerrado la compra del 16% del capital que estama en manos de Grupo Villar Mir, que ha acordado la venta de esta participación agobiado por sus elevadas deudas. Según han comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la familia latinoamericana le paga a la española 1,10 euros por cada acción de la constructora, con una prima del 100% sobre el último valor en bolsa, por lo que la operación asciende a 50,43 millones de euros.

Además, los Villar Mir han otorgado a los compradores opciones irrevocables para hacerse con otro 9,00% de su capital social, que serán ejercitables a un precio de 1,20 euros en cualquier momento hasta el 22 de noviembre de 2020. De esta manera, los Amodio se convertirán en los primeros accionistas de OHL y tendrán el control del consejo de administración, del que saldrán los Villar Mir, tal y como había pedido expresamente la banca al perder la confianza en los empresarios españoles.

En total, los mexicanos se harán con el 25% y los Villar Mir se quedarán con un paquete residual del 10%, que tienen pensado vender también para hacer frente a un préstamo de 365 millones de euros con un fondo buitre que les vence en noviembre. Ambas operaciones suponen valorar OHL en apenas 200 millones, 800 por debajo de hace tres años, cuando los Villar Mir recibieron una oferta de un grupo chino.

La constructora española vuelve a estar en el ojo del huracán después de que las operaciones que había encauzado para salvar sus apuros financieros hayan saltado por los aires. La compañía ha parado la fusión con el grupo mexicano Caabsa y no ha podido ejecutar las ventas de sus dos joyas inmobiliarias, el edificio de lujo Canalejas, junto a la Puerta del Sol, y el War Office de Londres. Por ello, el grupo constructor va a proponer a los acreedores una refinanciación que conllevará un canje parcial de deuda por capital, mientras que la banca ha requerido la salida de la familia Villar Mir para seguir financiando la compañía.

Según indican fuentes próximas a las negociaciones, la línea de crédito por 140 millones de euros concedida por Santander, Bankia, CaixaBank, Sabadell, Société Générale y Crédit Agricole, y avalada por el Instituto de Crédito Oficial (ICO), se firmó gracias a la intermediación de José Antonio Fernández-Gallar, consejero delegado, y José María Sagardoy, director financiero. La confianza en Fernández Gallar fue clave para que la banca española y francesa volviese a abrir el grupo a OHL tras dos años sin darle un préstamo en firme.

En ningún caso, según estas fuentes, quisieron negociar con Juan Villar-Mir de Fuentes, presidente del 'holding', quien ha acelerado las negociaciones con la familia mexicana Amodio para vender parte de su 35% del capital por los graves problemas financieros del holding familiar. En octubre tienen que devolver hasta 365 millones de un crédito concedido por el fondo buitre Tyrus Capital, por el que pagan cerca de un 12% de tipo de interés. La venta a los Amodio podría cerrarse en breve, antes de la junta general de accionistas prevista para junio.

Cuando se firmó ese crédito de 140 millones, tal y como adelantó El Confidencial el 20 de abril, los acreedores ya sabían que las ventas de Canalejas y del War Office se habían parado y que las negociaciones con la familia mexicana Amodio para fusionarse con Caabsa estaban prácticamente rotas. Por eso, en las conversaciones con el consejero delegado, los bancos le solicitaron que instase una solución para que los Villar Mir se diluyeran en el capital —aún mantienen el 35%— y cada vez tuvieran menos peso en el consejo de administración mientras se produce su salida.

Fuentes próximas a OHL admiten que la banca perdió hace tiempo la confianza y la credibilidad en los Villar Mir, además de no entender cómo el primer accionista adeuda 130 millones a la propia compañía. Es decir, que la familia utilizó a OHL para financiar otros negocios particulares. Un pasivo que expira en septiembre y que distintas fuentes consideran que será difícil de cobrar en su totalidad si los empresarios madrileños no venden Ferroglobe, la filial siderúrgica que cotiza en el Nasdaq y que lleva año y medio en el mercado sin encontrar un comprador final.

Junto con el crédito, cuyo riesgo asume principalmente —el 70% de los 140 millones— el Estado a través del ICO, la banca ha extendido hasta septiembre avales por 350 millones para que OHL pueda seguir ejecutando sus obras y acudiendo a nuevos concursos. No obstante, la compañía quema caja por cerca de 190 millones cada trimestre y dispone de 543 millones de liquidez. Una coyuntura que le ha llevado a solicitar una refinanciación de los 600 millones que debe pagar a los bonistas entre 2022 y 2023.

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OHL se ha puesto en manos de JP Morgan y Houlihan Lokey para negociar con los inversores institucionales, que a su vez se han puesto en manos de PJT Partners para defender su posición. Aunque todas las opciones están abiertas, fuentes financieras indican que entre las alternativas se encuentran la conversión parcial de estos 600 millones en capital, la extensión del vencimiento y hasta una quita del dinero a devolver. Los bonos de OHL cotizan al 40% de su valor nominal. La compañía sostiene que todas las opciones están abiertas y que el proceso está en fase inicial.

El grupo registró una pérdida neta de 7,3 millones de euros en el primer trimestre del año, lo que supone recortar en un 5,2% los números rojos de un año antes, gracias a la "progresiva mayor" generación de beneficio bruto de explotación (ebitda) y al aumento de los márgenes. La constructora asegura que la crisis sanitaria no tuvo aún "impacto significativo" en sus cuentas y su actividad hasta marzo, pese a lo cual aplicó un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) para 1.300 trabajadores en España y recortó hasta un 50% los sueldos de la alta dirección.

OHL asegura que la menor actividad en el mercado doméstico se "compensó" con su negocio internacional en Estados Unidos, Latinoamérica y Republica Checa, y el incremento del negocio de la filial de servicios. El ebitda fue de 13,6 millones de euros, con una mejora del 49,6%, lo que supone encadenar cinco trimestres consecutivos con resultado operativo positivo, pero las ventas cayeron un 4%.

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