Llegó a ser suspendida de cotización

Las pulseras Fitbit se disparan más de un 30% ante una posible compra de Google

La compañía californiana, que ha perdido la relevancia de la que gozaba hace apenas tres años, avanzaba más de un 30% en Wall Street ante los rumores de una posible operación

Foto: Un usuario sujeta el Fitbit Ionic. (Reuters)
Un usuario sujeta el Fitbit Ionic. (Reuters)

Desde hace algunas semanas, Fitbit está en venta. Y ya sabemos el mejor colocado en la carrera por hacerse con ella: Google. Ambas compañías estarían ya en conversaciones para completar una operación de la que no han trascendido cifras, al menos de momento.

Según explica Reuters, que cita fuentes conocedoras de las negociaciones, Google está cerca de poner en cartera el otrora dominador del mercado de los wearables, un mercado en el que hace tres años era el actor protagonista pero en el que ya se ha visto relegado ante la potente competencia.

Pese a que todavía ha trascendido poco de esa eventual operación, el mercado ya lo está celebrando. Las autoridades de Wall Street han suspendido de cotización a Fitbit por la alta volatilidad, en un momento en el que los títulos del fabricante con sede en San Francisco ya se disparaba un más de un 30%. Cuando ha vuelto a la normalidad, las acciones se mantenían por encima de los 27 puntos porcentuales de avance.

De esta manera las acciones de la compañía se cambiaban por 5,5 dólares, frente a los 4,3 con los que cerraba la jornada de negociación de este jueves. De esta manera, la capitalización de Fitbit se elevaba hasta los 1.420 millones de dólares, 1.280 millones de euros, sumando a su valor casi 250 millones de dólares, 225 millones de euros, en apenas unas horas.

El Fitbit Versa, uno de los últimos modelos de la compañía.
El Fitbit Versa, uno de los últimos modelos de la compañía.

Fitbit es un gigante caído al que el músculo financiero y tecnológico como el que tiene Google le vendría de perlas, lo que convierte la adquisición en un movimiento que tendría todo el sentido del mundo, toda vez que el gigante de Mountain View se ha quedado algo rezagado respecto a actores como Garmin o Huawei, no digamos ya Apple, en el mercado de los dispositivos vestibles.

Tendrán, eso sí, que pelear mucho para devolver al fabricante californiano al lugar que ocupó hace tres años, cuando sus títulos se situaban en el entorno de los 50 dólares. Por entonces también disfrutaban de una cuota de mercado por encima del 20%, un porcentaje que ahora apenas supera un pírrico 5%.

Deslocalización de la producción

La pasada semana Fitbit anunciaba que fabricará todos sus dispositivos en China a partir del próximo mes de enero, y que ya están maniobrando para intentar rodear los aranceles establecidos por Donald Trump como ya ha conseguido hacer Apple con su Mac Pro.

Todavía no han anunciado la localización ni el proveedor que se encargará de la manufactura, pero desde la compañía han explicado que darán más detalles en la conferencia con analistas que se celebrará el próximo 6 de noviembre

Fitbit lleva desde el año 2018 explorando la posibilidad de trasladar su producción a China, aunque no había dado el paso esperando que la tensión comercial entre Pekín y Washington se suavizara, algo que todavía está lejos de ocurrir por mucho que ambas partes hayan hablado de eventuales acuerdos, todavía sin firmar.

El pasado mes de junio la compañía cofundada y dirigida por James Park fue una de las firmantes de la carta que se oponía a la subida de los aranceles que finalmente terminó por aprobar Donald Trump.

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