BARRA LIBRE DE BOLSOS LUJOSOS

El Netflix de la moda arrasa en EEUU: ¿para qué comprar ropa si puedes alquilarla?

El alquiler de bolsos de Gucci, gafas de Prada o faldas de Louis Vuitton es posible en Rent The Runway, una compañía valorada en 1.000 millones que está triunfando en San Francisco

Foto: Rent The Runway permite alquilar bolsos o prendas de lujo a un 'módico' precio
Rent The Runway permite alquilar bolsos o prendas de lujo a un 'módico' precio

"El armario de tus sueños, en tus manos". Así es el eslogan de Rent the Runway, una empresa estadounidense pionera en un tendencia que está arrasando en Estados Unidos: el alquiler de prendas y complementos de lujo, dirigido a toda aquella persona que quiere y no puede (o no le compensa) comprarlos.

Existen tres modalidades: 'préstamo' de cuatro días a un precio que varía en función de la prenda, alquiler de una semana o tarifa plana de unos 160 dólares al mes con la que es posible elegir cualquier camisa, vestido, bolso, chaqueta o accesorio. "Puede parecer caro, pero es muy posible que, sin darnos cuenta, nos estemos gastando unos 1.000 euros al año en 'fast fashion'. Con este concepto, resuelves la necesidad de renovar tu armario y te vistes de primeras marcas durante todo el año", sostiene Laureano Turienzo, profesor de la escuela de negocios ESIC y director ejecutivo de Retail Institute.

Si tenemos en cuenta que un bolso de Louis Vuitton o Hermès cuesta más de 1.500 euros en la mayoría de los casos, alquilarlo para un evento especial es una opción interesante. La citada empresa textil lo sabe, y por eso ofrece distintas categorías a los usuarios: bodas, fiestas, graduaciones, trabajo, vacaciones o moda infantil. En definitiva, ¿cuántas veces damos uso a esos zapatos morados a juego con un tocado imposible que encima nos costó un riñón? "Pronovias tuvo que cambiar su modelo de negocio cuando entró en el Sudeste Asiático porque allí nadie compra el vestido de novia, sino que lo alquila", cuenta el consultor Marcos Álvarez como ejemplo.

El nicho está en los jóvenes comprometidos con el medio ambiente y preocupados por la salud de su bolsillo

Lo que empezó como un negocio de venta online se ha convertido en un modelo híbrido que combina página web, aplicación móvil y tiendas físicas en San Francisco, con visos a expandirse al resto de Estados Unidos. Rent the Run Away hoy factura 200 millones de dólares al año, si bien está valorada en 1.000 millones tras haber sido capaz de democratizar la moda de lujo, añade Turienzo.

Las tiendas físicas emulan a Amazon Go, con un sistema automatizado que permite escanear el código de barras de cada artículo, meterlo en la bolsa y salir del local. La última apertura tiene dos plantas, un barista, veinte probadores, un salón de belleza y un espacio de 'coworking'.

Así es una tienda de Rent The Runway. (Getty Images)
Así es una tienda de Rent The Runway. (Getty Images)

Su gran hándicap tiene que ver con los prejuicios de muchos clientes, reacios a ponerse una prenda que previamente ha usado una persona desconocida. Según el consultor de moda Marcos Álvarez, el nicho está en unos jóvenes cada vez más concienciados con el medio ambiente, acostumbrados a usar plataformas como Car2Go (en lugar de comprarse un coche) o Airbnb y preocupados por la salud de su bolsillo.

Del 'fast' al 'slow fashion'

"El alquiler de moda incluso puede ayudar a fidelizar a los potenciales clientes de una marca. Quizá ahora no puedes hacerte con ese bolso de Gucci porque tu economía no te lo permite, pero si lo alquilas y te gusta, puedes dejar la compra para más adelante", apunta Álvarez.

Más de uno se pregunta cuánto tardará esa idea en conquistar a los españoles, más allá de pequeñas iniciativas empresariales que pueden encontrarse tanto en internet como en barrios tipo Malasaña o Chueca (Madrid). En Japón, Reino Unido o Alemania ya es tendencia, como también lo es Netflix para las series o Spotify para la música. ¿Quién nos lo iba a decir hace diez años?

En opinión de Turienzo, pasaremos del 'fast fashion' al 'slow fashion' en los próximos años, y España no será ajena a esa transformación. "La actitud de los consumidores está cambiando, en parte porque la compra masiva de prendas genera un auténtico desafío medioambiental", por no mencionar los problemas de espacio y el 'efecto Marie Kondo'.

En ese contexto, no sorprende el auge de plataformas de segunda mano como Wallapop o Chicfy, enfocadas a dar salida a los 'trastos' o prendas que ya no usamos. Queda por ver si sucederá lo mismo con esa 'app' de alquiler de prendas que todavía no ha llegado a España, pero llegará.

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