FRENTE A LA FALTA DE AHORRO DE LOS HOGARES

El crédito al consumo ‘subprime’ se cuela en los balances de los bancos españoles

El crédito sin garantía a las familias para adquirir bienes de consumo se ha convertido en una preocupación del Banco de España por su ritmo de crecimiento

Foto: Foto: iStock.
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El crédito al consumo es una de las principales preocupaciones del Banco de España (BdE) por su crecimiento de dos dígitos, aunque en las entidades se escudan en que el ‘stock’ sigue en niveles inferiores a los vistos antes de la crisis. Pero hay una amenaza adicional, ya que además de la cuantía el problema puede venir de la calidad crediticia de los hogares que se endeudan por esta vía.

El informe de estabilidad financiera de primavera publicado por el supervisor alerta de que hay segmentos de hogares españoles “en una situación de mayor fragilidad, situándose la tasa de ahorro agregada de los hogares en niveles muy reducidos”. Esta dinámica está “en parte vinculada al mayor recurso de las familias al crédito al consumo que, a pesar de haberse moderado durante los últimos meses, sigue creciendo a un ritmo notable”, agrega.

Es decir, el problema no es solo que haya un crecimiento importante del crédito al consumo, sino que este se expande entre familias con una posición financiera vulnerable. Una tendencia que vivió Estados Unidos de forma mucho más exacerbada antes de la crisis, con derivados vinculados a las hipotecas a deudores con baja calidad crediticia que multiplicaron los riesgos y, a la postre, los efectos.

El crédito al consumo concedido por bancos y establecimientos financieros de crédito (EFC) ha crecido en 30.000 millones, o casi un 50%, desde 2015, hasta cerca de los 90.000 millones en diciembre de 2018 —hasta donde llegan los datos por este concepto del BdE—. El crecimiento alcanzó tasas interanuales de entre el 15% y el 20% a lo largo de 2017 y principios de 2018. En los últimos meses se ha ralentizado, pero sigue por encima del 10%.

Dentro de este tipo de financiación, el crédito para la adquisición de bienes de consumo duradero ha sido el principal responsable del crecimiento, señala el BdE, con tasas interanuales cercanas o superiores al 20% desde finales de 2016 hasta la segunda mitad de 2018, cuando se fue ralentizando hasta alcanzar un porcentaje todavía abultado del 14,8% en diciembre de 2018.

Este crédito sirve a la banca para obtener rentabilidades muy superiores a las que logra con la concesión de hipotecas, ya que son créditos que llevan aparejados tipos de interés más cercanos a los dos dígitos. Además, en España es notablemente más caro que en Europa, con hasta un 70% más de media. Sin embargo, también se incrementan paralelamente los activos dudosos, con aumentos interanuales del 20% a mediados de 2018 y del 18,4% al terminar el pasado año.

Los EFC son establecimientos especializados que han abanderado este crecimiento. Son firmas especializadas o filiales de los bancos tradicionales, que no pueden captar depósitos, solo prestar financiación o servicios financieros como tarjetas y avales. Su peso asciende al 4,3% del total del crédito y al 5,6% en el caso de los hogares, con 51.200 millones y 36.100 millones respectivamente, según las estadísticas del BdE. En los últimos años, estos establecimientos han orientado su política comercial al crédito al consumo, que ya representa el 67% de los préstamos concedidos a diciembre de 2018.

El análisis del Banco de España concluye que hay un equilibrio entre presiones de demanda y una oferta dispuesta a satisfacerla. Además, las entidades que más crecen serían las que tienen menor riesgo en balance, ya que “las entidades con tasas de mora más altas parecen ser las que experimentan un menor aumento de los créditos dudosos”, apunta el informe.

Las entidades con tasas de mora más altas parecen ser las que experimentan un menor aumento de los créditos dudosos

“El Banco de España continuará siguiendo de cerca estos desarrollos que, de momento, no suponen un riesgo para la estabilidad del conjunto del sistema financiero español ni reclaman la adopción de medidas macroprudenciales, aunque sí requieren un aumento de la vigilancia en las condiciones de concesión de operaciones crediticias y el seguimiento a las entidades más dinámicas en este segmento”, concluye el organismo.

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