aumenta la morosidad

Los bancos necesitan nuevas provisiones por la morosidad del crédito al consumo

Por ahora, el crédito al consumo tiene tipos de interés en la nueva producción mayores en España, con un 7,8%, que en la media europea, del 4,9%

Foto: Edificio del Banco de España.
Edificio del Banco de España.

El crédito al consumo se ha convertido en una palanca de crecimiento de la banca y una nueva fuente de preocupación para los supervisores. El volumen de préstamos se ha disparado un 40% en los últimos tres años, y ya empieza a haber un aumento significativo de la morosidad, advierte el Banco de España (BdE).

En concreto, el ‘stock’ crediticio alcanza los 62.800 millones de euros a junio de 2018, principalmente por el incremento del crédito para la adquisición de bienes duraderos (coches, muebles, electrodomésticos, etcétera), que pasa de 20.500 millones en junio de 2015 a 35.000 millones en junio de 2018, un 70% más. Los préstamos para la compra de bienes y servicios corrientes crece en menor medida, un 16,5% en tres años hasta los 27.900 millones, según los datos que publica el BdE en su informe de estabilidad financiera.

El ritmo de crecimiento de la financiación a bienes duraderos se mantiene en el 20% anual, aunque se moderó en la primera mitad del año desde ritmos del 27% y 28% hasta el 23% en junio. El supervisor gobernado por Pablo Hernández de Cos admite preocupación. No en vano, la morosidad ha aumentado un 8,6% en el último año, debido principalmente al incremento de los créditos dudosos en el segmento de bienes de consumo duradero.

Estos dudosos se han expandido un 22,6% entre junio de 2017 y junio de 2018, frente al 2,1% del resto del crédito al consumo. El ritmo de crecimiento de los primeros —para coches, muebles o electrodomésticos, por ejemplo— se ha acelerado desde el 7% interanual de finales del año pasado. Pese a ello, la ratio de morosidad se ha reducido, ya que los dudosos en 2018 son similares a los de 2015, en 1.100 millones, mientras que el volumen total de créditos ha aumentado con fuerza.

La ratio de morosidad en crédito para bienes de consumo duradero se situó en junio en el 3,2%, y la del resto de préstamos, en el 7,4%. Pero lo relevante de esta tendencia es que la dinámica de morosidad ya no es de caídas, y que hay un desfase temporal entre el crecimiento del crédito y el de los dudosos, lo que “lleva a que la evolución de esta cartera y su morosidad deban seguir siendo analizadas con detalle en los próximos trimestres”, dice el BdE.

En este sentido, “las entidades deberán seguir vigilantes respecto a la evolución de la morosidad, provisionando adecuadamente los nuevos dudosos”, avisa el Banco de España. Los bancos también deben poner la lupa sobre las condiciones de concesión de estos préstamos, “evitando cualquier tipo de relajación de los estándares crediticios necesarios para que estas inversiones más rentables no terminen por convertirse en las más arriesgadas por las pérdidas que pudieran llevar asociadas”.

Por ahora, el crédito al consumo tiene tipos de interés en la nueva producción mayores en España, con un 7,8%, que en la media europea, del 4,9%. Ante la política de tipos al 0% y con el euríbor en negativo, que reduce al mínimo el margen de los bancos al conceder hipotecas, estas carteras de crédito al consumo “podrían estar induciendo a las entidades a buscar oportunidades de obtener mayores rentabilidades que a su vez pueden llevar asociadas mayores riesgos”, comentan los economistas del BdE.

Recomendación de más capital

En general, la banca española ha hecho importantes esfuerzos para sanear sus balances, con una reducción del 21,6% interanual en junio de los activos dudosos, hasta los 108.200 millones de euros, con un peso sobre el activo consolidado del 3%. La ratio de morosidad del crédito se redujo en este mismo periodo del 5,3% hasta el 4,1%

El Banco de España vuelve a aplaudir estos progresos, pero también incide una vez más en la conveniencia de que las entidades elevaen sus posiciones de capital, aunque en los últimos trimestres no han parecido estar por la labor. Los test de estrés, señala el supervisor, mostraron una ratio inferior en la banca española que en la europea, aunque mayor resistencia de cara a un escenario económico adverso.

En concreto, la banca española está a la cola en Europa. “Las entidades deberían tratar de reforzar su posición de capital, dado que la solvencia es un elemento fundamental de la capacidad de absorción de pérdidas y un indicador de referencia para el mercado”, asegura el supervisor, pese a que los bancos estén holgadamente por encima de los requisitos de capital. De hecho, el capital ordinario de nivel 1 de la banca española disminuyó un 5,5% en el último año, aunque la ratio de solvencia se mantuvo estable al reducirse con la misma intensidad los activos ponderados por riesgo.

Mientras que la banca española tiene peores niveles de capital que sus comparables europeos, sí mejora a la media en rentabilidad y eficiencia, además de que cotiza con múltiplos superiores en bolsa pese a las caídas de este año y a estar por debajo del valor en libros.

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