Beneficio neto en 2018

Del pozo al equilibrio: Feria Valencia vuelve al beneficio y busca hueco entre Ifema y Fira

La institución valenciana supera la travesía del desierto de EREs, pérdidas y polémicas y cierra 2018 con números verdes gracias al tirón de la economía y sus certámenes clásicos

Foto: Feria de Valencia. (feriadevalencia.com)
Feria de Valencia. (feriadevalencia.com)

Feria Valencia comenzó a ver la luz financiera el año pasado tras una larga travesía del desierto. La institución, lastrada en la última década por el descenso de la actividad económica provocada por la crisis, un largo ajuste estructural de empleo y costes operativos y el retraso en la ejecución de la solución a su relación con la Generalitat valenciana y el Ayuntamiento de Valencia, cerró 2018 con beneficio neto por vez primera desde 2008. El resultado se situó por encima de sus propias previsiones (el prespuesto eran 1,5 millones) y el Ebitda, que venía siendo positivo desde 2017, superó los tres millones de euros tras acumular una cifra de negocio de casi 24 millones, según datos a los que tuvo acceso El Confidencial.

Los números están lejos de los 60 millones de euros en ingresos que llegó a acumular en 2007, en el pico del 'boom' que vivió España, en general, y la Comunidad Valenciana, en particular. A partir de ahí todo fue cuesta abajo y las vergüenzas quedaron al descubierto, entre ellas un deuda descomunal derivada de una ambiciosa ampliación de la que todavía quedan por amortizar 480 millones de euros y cuyos vencimientos cubre año tras año la Generalitat. El complejo tuvo que afrontar además un costoso ajuste de empleo para adecuar su plantilla a sus necesidades reales, con un Expediente de Regulación de Empleo que fue anulado por el Tribunal Supremo. La nómina ha pasado de 320 a 125 personas y los gastos de personal representan ahora el 26,8% del total. En 2013, cuando Feria Valencia tocó fondo con apenas 14 millones de ingresos, la nómina pesaba un 57%. Una carga inasumible.

Enrique Soto (i) y Jose Vicente Gonzalez (d), director general y presidente de Feria Valencia, respectivamente.
Enrique Soto (i) y Jose Vicente Gonzalez (d), director general y presidente de Feria Valencia, respectivamente.

Ifema en Madrid y la Fira Barcelona son el Real Madrid y el Barça peleando por la Liga, con clara ventaja de la segunda con sus 210 millones de euros en ventas el año pasado. Feria Valencia juega a consolidar la tercera plaza, a bastante distancia del Bilbao Exhibition Centre o el Fibes de Sevilla, en un contexto en el que las nuevas tecnologías han ido modificando la relación entre fabricantes, proveedores y clientes, pero donde la organización de eventos y grandes convenciones sigue siendo un negocio en movimiento.

El recinto valenciano ha recuperado su salud financiera y su cuenta de explotación gracias, principalmente, a servir de organizador y plataforma de certámenes sectoriales clásicos que vuelven a ser dinámicos por la mejor evolución de la propia economía. Cevisama, el Salón Internacional de la Cerámica que reúne el clúster de Castellón con clientes de todo el mundo; Hábitat, heredera de la clásica Feria Internacional del Mueble; Iberflora, Maderalia, Fimma, Expobrico o Funermostra han contribuido a consolidar la cuenta de resultados, junto con ferias alternativas, según explica Enrique Soto, director general. Este tipo de eventos aportan el 90% de los ingresos. "Está calando otra vez en el ámbito político y empresarial que Feria Valencia aporta un beneficio que revierte en el tejido empresarial del territorio", añade Soto. Un informe reciente del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) cifra el impacto de la actividad ferial en el 0,5% del PIB autonómico, en 1.200 millones la facturación inducida y en 11.143 los empleos generados de forma indirecta.

Está calando otra vez en el ámbito político y empresarial que Feria Valencia aporta un beneficio que revierte en el tejido empresarial

El actual equipo directivo cree tener todavía potencial para desarrollar negocio en el segmento de eventos y acontecimientos corporativos. El clima, los precios aún asequibles en alojamiento y hostelería, o las buenas comunicaciones [aunque sin las conexiones de 'hubs' como Madrid o Barcelona] sitúan a la ciudad como un emplazamiento idóneo para encuentros como, por ejemplo, la convención europea que recientemente celebró Skoda con sus concesionarios durante varios días en las instalaciones. Sin embargo, pese a las dimensiones del recinto, será complicado que sea capaz de atraer mega eventos como el Mobile World Congress de Barcelona, cuyos organizadores barajaron emplazamientos alternativos en los momentos más tensos del 'procés' soberanista en Cataluña. Valencia no cuenta con una planta hotelera capaz de absorber un pico de 100.000 visitantes internacionales sobre su flujo habitual de turistas, algo similar a lo que ocurre con sus conexiones aéreas.

Retraso en la reestructuración

La prestación de servicios a terceros o la captación de eventos mediados y corporativos se perfila como la vía de incremento de negocio para Feria Valencia. Para ello, lo mejor sería encontrar aliados especializados en la organización y búsqueda de clientes que encajen en el segmento. La Generalitat publicó en 2017 un decreto para tratar de resolver la situación patrimonial de la institución, que se levanta sobre suelo municipal. La Administración autonómica planteó asumir directamente la deuda financiera [que ya paga como avalista vía trasferencia a Feria Valencia] a cambio de quedarse con la concesión que ahora tiene la entidad que gestiona la infraestructura, compartida por la Administracion autonómica y el consistorio. El decreto sigue sin ejecutarse por complicacones burocráticas y por las discrepancias entre la Conselleria de Hacienda (en manos del PSPV-PSOE) y el consistorio que preside Joan Ribó a la hora de ejecutar el traspaso de la concesión, bien anulando la actual o bien entregándola con una prórroga.

Ese paso administrativo es clave para poder avanzar en nuevos modelos de gestión en Feria Valencia. El decreto planteaba la opción de que operadores privados entrasen a formar parte de la sociedad gestora con una mayoría del capital. No obstante, la buena marcha de las ferias ligadas a los sectores industriales clásicos ha abierto el debate sobre la conveniencia de mantener la organización de este tipo de exposiciones bajo gestión pública y buscar alianzas con especialistas privados en otras patas del negocio como, por ejemplo, la captación de eventos corporativos, donde sí podrían crearse sociedades mixtas atractivas para operadores externos.

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