El fondo apg

Ni Corsair ni Globalvía, el dueño de Itínere es (por el momento) un fondo holandés

Después de todos los cambios de guion que ha vivido en la batalla por el control de Itínere, el nuevo accionista de referencia es el fondo APG, que indirectamente se ha hecho con el control del 60%

Foto: La autopista AP-8, operada por Itínere. (EFE)
La autopista AP-8, operada por Itínere. (EFE)

Corría el verano de 2016 cuando Globalvía, por una parte, y Sacyr, Kutxabank, Abanca y Liberbank, por otra, dieron oficialmente el pistoletazo de salida a una de las batallas empresariales más enconadas de los últimos años: la guerra por hacerse con el control de Itínere, concesionaria en cuyas entrañas descansa la antigua Empresa Nacional de Autopistas (ENA).

La empresa presidida por Juan Béjar envió una carta a los entonces socios mostrando su interés por hacerse con Itínere, propuesta que cayó en terreno abonado, ya que, por entonces, tanto la constructora como las antiguas cajas habían puesto en marcha la maquinaria para vender el 62% del capital que poseían entre las cuatro.

Solo Corsair, firma heredera del 38% restante, que había pertenecido al desaparecido Citi Infraestructuras, se oponía a esta venta, postura que llevó a Kutxabank a romper Arecibo, sociedad que compartía con el fondo estadounidense, para alinearse con Sacyr, Abanca y Liberbank, junto a quienes inició un proceso formal de venta.

Desde entonces, los giros de guion se han multiplicado: primero con el cambio de bando de Liberbank, que en 2017 se alió con Corsair; después, con la irrupción de APG, fondo que permitió al antiguo Citi contar con el dinero necesario para plantar batalla, y, por último, con la posición de Sacyr, que pasó de ser una de las voces más críticas con Corsair a convertirse en la llave que le abre la puerta para seguir gestionando Itínere.

Y tras todas estas batallas, la realidad es que ni Corsair ni Globalvía son, al menos a día de hoy, los dueños de las autopistas españolas, sino el holandés APG. Según afirman fuentes conocedoras, este fondo es quien, en última instancia, se ha hecho con las participaciones que en los últimos días aseguran haber vendido Liberbank (5,67%) y Sacyr (15,5%), ya que es el principal inversor de las sociedades Estivo Investments Holding BV e Itínere Investco BV, compradoras, respectivamente, de estos paquetes accionariales.

Estas entidades también están vinculadas a Corsair, firma que hasta otoño había controlado Itínere gracias a que era la gestora de Gateway, fondo tenedor del 38% del capital de la concesionaria. Pero, el pasado septiembre, esta participación fue adquirida por APG, según anunció entonces la propia firma holandesa, que también puntualizó ir de la mano de varios fondos gestionados por Corsair.

Las fuentes consultadas por El Confidencial aseguran que, tanto en esa primera operación como en las posteriores adquisiciones a Liberbank y Sacyr, el accionista mayoritario es APG, lo que convierte a este fondo, indirectamente, en el nuevo dueño de Itínere, ya que la suma de todas estas participaciones asciende al 60%, frente al 40% que posee Globalvía.

Desde el fondo, han declinado detallar el reparto de participaciones entre los diferentes fondos en estas compras, y se han limitado a recordar el comunicado del pasado septiembre, cuando anunciaron su alianza con Corsair para tomar el control de Itínere.

Sin embargo, todavía está por ver que la antigua Empresa Nacional de Autopistas termine hablando holandés, ya que aún quedan varias batallas por lidiar. Por una parte, la Corte de Arbitraje de Madrid se pronunciará en primavera sobre la validez, o no, del derecho de primera oferta al que se acogieron Corsair y APG para forzar a Sacyr a venderles a ellos, en vez de cumplir el acuerdo que tenía con Globalvía.

Este derecho, originariamente propiedad de Gateway, fue traspasado también en septiembre al nuevo entramado societario que lidera APG.

Próximas batallas

Este cambio de cartas, y el hecho de que el traspaso se realizara antes de iniciar el arbitraje, es lo que lleva a Sacyr a sostener que ha actuado siempre conforme a la normativa, ya que la única prohibición al libre intercambio de estos títulos recae, actualmente, sobre Gateway, sociedad a la que el árbitro prohibió adquirir la participación de la constructora.

En cambio, no vetó que Itínere Investco fuera la compradora, sino que limitó sus cautelares a que Gateway, “en la medida de sus posibilidades, evite, provisionalmente, la adquisición de la participación de Sacyr por un tercero, sea este Itínere Investco u otro, designado por Gateway y al que Gateway haya cedido su derecho de primera oferta”.

Los interrogantes que se abren ahora giran, por una parte, en torno al fallo que emitirá la Corte de Arbitraje, ya que si este es favorable a Globalvía, la concesionaria exigirá a Sacyr deshacer la venta a Itínere Investco, ya que el derecho de primera oferta quedará anulado, y cumplir el pacto que firmó en julio de 2018, por el cual vendía en bloque junto a Kutxabank y Abanca.

Este contrato de compraventa incluía una penalización de 100 millones para quien lo incumpliera, cantidad que Globalvía asegura que reclamará a Sacyr. La constructora, por su parte, asegura haberse ceñido siempre a la legalidad y, en todo caso, sostiene que la única indemnización que debería pagar a la concesionaria son los siete millones de euros que las dos partes pactaron en el supuesto de que decidiera venderse a un tercero, como ha terminado haciendo.

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