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El negocio de la T-4 o todo lo que Air France quiere ganar con el Brexit

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones, movimientos y desenlaces. Ibex Insider ofrece pistas para entender a sus protagonistas

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Air France y Lufthansa tienen claro que un Brexit duro puede reconfigurar el mapa del sector del transporte aéreo. Todo es susceptible de cambiar de forma radical si la hispanobritánica IAG (British Airways e Iberia) pierde el pasaporte europeo y sus derechos de vuelo para todas las rutas que opera desde la Unión Europea. Y si esto ocurriera, escenario que hasta el 29 de marzo está pendiente de resolución, habría una importante lista de efectos colaterales, como sería el papel de la T-4 de Madrid-Barajas como principal centro de distribución de vuelos para Latinoamérica.

Bruselas tiene la última palabra. Pese a que España ya se ha movilizado para prorrogar dos meses la resolución de este conflicto en caso de Brexit por las bravas, otras fuerzas empujan en dirección contraria. Una guerra de diplomacia corporativa en toda regla con las aerolíneas bandera de Francia y Alemania alineadas para que el negocio en manos de IAG termine en las suyas. Y lo que es igual de importante en términos de infraestructura aérea, para que los flujos gestionados desde la T-4 de Madrid-Barajas se desplacen a París-Charles de Gaulle, Ámsterdam-Schiphol y Fráncfort-Múnich.

IAG lleva semanas contrarrestando el argumentario que Air France y Lufthansa están desplegando en Bruselas para mantener así su pasaporte europeo

De entrada, la estructura de capital es el salvoconducto para determinar la pureza europea de las aerolíneas. En el caso de IAG, a todas luces anglosajona, hay poco margen de maniobra. En el caso de su filial Iberia, cuya españolidad preserva El Corte Inglés a través de la sociedad Garanair, desde la que controla la mayoría de los derechos políticos de la aerolínea, la solución está sujeta a interpretación. Por más que el equipo de gestión liderado por Luis Gallego sea español, la cuestión está en demostrar que las decisiones ejecutivas no están marcadas desde Londres.

IAG lleva semanas contrarrestando el argumentario que Air France y Lufthansa están desplegando en Bruselas para mantener así su pasaporte europeo. La tensión existente ha llevado al desaparecido Antonio Vázquez, presidente no ejecutivo del 'holding', a desempolvar sus mejores trajes para llegar hasta el despacho de Pedro Sánchez en el Palacio de la Moncloa. Hay muchos intereses en juego más allá de Iberia. Se trata de hacer ver que la viabilidad de la T-4 es una cuestión de Estado, de manera que España convierta la causa de British Airways, Iberia, Vueling o Level en su propia causa.

En este punto, la intervención pública vuelve a cruzarse en los intereses de Air Europa. La aerolínea de la familia Hidalgo, capital español al 100%, es socia estratégica de Air France a través del consorcio SkyTeam, de manera que sería uno de los operadores beneficiados en caso de retirada del pasaporte a las compañías de IAG, con algunas de las cuales compite de manera directa. Pero, más aún, aspiraría a operar parte de los derechos de uso de la T-4, entregados de manera general a Iberia con su puesta en marcha en 2006, decisión que ya soliviantó en aquella época a Pepe Hidalgo.

Ni siquiera AENA se ha visto castigada en bolsa por la incertidumbre sobre la T-4 que generaría un destierro europeo de Iberia

Este ángulo español de la ofensiva Air France preocupa, y mucho, en las filas de IAG. La dimensión del conflicto es tan grande que el mercado aún no ha considerado viable este escenario. Ni siquiera AENA se ha visto castigada en bolsa por la incertidumbre sobre la T-4 que generaría un destierro europeo de Iberia. Quedan dos meses para que la sombra de un Brexit sin acuerdo no se lleve por delante al tercer consorcio aéreo de Europa, con 75 millones de pasajeros al año. Dos fuerzas opuestas están detrás de la solución final de Bruselas. Lo sabe bien el propio Antonio Vázquez, cuyo futuro también puede estar vinculado a este episodio pese a renovar como presidente en 2018.

Cristian Abelló ya tiene 'socio'

Juan Barnechea.
Juan Barnechea.

Han pasado un par de meses, pero ya es asunto resuelto. Cristian Abelló tiene media naranja profesional para su nuevo proyecto de inversión. Tras poner fin a Firmun Capital, su primer proyecto fuera del paraguas familiar de Torreal, para el que se asoció con Bernardino Díaz Andreu, el hijo de Juan Abelló ha convencido al ejecutivo Juan Barnechea para que le acompañe en su aventura. El elegido procede de la firma de capital riesgo HIG, donde ha estado cinco años junto a Jaime Bergel y Leopoldo Riaño, y antes formó parte de Riverside. Ahora tendrá que buscar oportunidades para los 100 millones que los Abelló-Gamazo han adelantado a su heredero.

Pancho quiere 'media' español

Pancho González.
Pancho González.

Lleva meses revoloteando por España. El empresario mexicano Pancho González quiere echar raíces en nuestro país. Al contrario que otras grandes fortunas latinas, busca algo más que un caprichito inmobiliario con el que distinguirse. Para hacer negocios, el fundador del 'holding' mediático Multimedios (Grupo Milenio) tiene sus ojos puestos en el renqueante negocio editorial español, sobre el que consulta a su amigo y socio Blas Herrero. Las dos presas que tiene identificadas son Prisa y Vocento, en las que ya ha aterrizado en su capital (por debajo del 3%). Aunque sea un sector menguante, huele oportunidades y viene dispuesto a estar en medio del baile.

El futuro exilio de Álvaro Nadal

Álvaro Nadal.
Álvaro Nadal.

Tenía un plan para dejar su acta de diputado, pero su proyecto de‘lobby’ quedó en agua de borrajas. El exministro ‘marianista’ y ‘sorayista’ es consciente de que su futuro político con Pablo Casado es incompatible, y por eso sigue activo en la búsqueda de alternativas antes de acabar la legislatura. Una ventana de oportunidad es la bolsa de plazas que salió a concurso el 1 de enero de 2019 para el Servicio Exterior como responsable de la oficina económica y comercial. Hay muchos destinos jugosos, con ciudades como Berlín, Londres, Washington, París-OCDE, Nueva Delhi, Hong Kong, Moscú, Casablanca, Brasilia, Tokio, Miami, Los Ángeles… Exilios así, merecen la pena.

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