Cambio urbanístico en Barcelona

Acciona, Värde, Metrovacesa: los inversores atrapados en el 22@ que quiere parar Colau

Entre los grupos afectados hay de todo: multinacionales como el grupo francés Bouygues, restos de empresas familiares como Espais o fondos internacionales como Shafesbury

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)

El 22@ ha pasado de ser la niña bonita del urbanismo de Barcelona a la Cenicienta. En solo tres semanas, ya que ahora la alcaldesa, Ada Colau, quiere paralizar un proyecto que estaba funcionando con el piloto automático y que había servido para atraer miles de millones de inversión y a empresas tecnológicas del primer nivel. En la zona afectada del Poblenou, por encima de la Diagonal, tienen terrenos, entre otros, inversores como Acciona, Värde Partners o Metrovacesa, según apuntan fuentes del sector inmobiliario.

No son los únicos. Entre los inversores afectados hay de todo: multinacionales como el grupo francés Bouygues, restos de empresas familiares como Espais, fondos internacionales o propietarios privados del estilo de Semillas Fito o la familia Nubiola.

Entre los atrapados hay de todo: propietarios que llevan muchos años con ese suelo, pero también recién llegados. Entre los últimos, es el caso de inversores internacionales como Värde Partners o Shafesbury, un fondo de Luxemburgo. Estos son los que se encuentran en una situación financiera más delicada.

Shafesbury compró en 2017 un fábrica abandonada donde quiere levantar un edificio de oficinas de 16.000 m2, un proyecto llave en mano para que la multinacional tecnológica Cisco instale un centro de investigación para ciudades inteligentes. La compra de suelo supuso una inversión de unos 10 millones de euros.

El único molino inaugurado en Cataluña en cinco años en L'Anoia.
El único molino inaugurado en Cataluña en cinco años en L'Anoia.

La historia del fondo estadounidense Värde es similar, pero más a lo grande. En 2017 se gastó un total de 50 millones de euros en comprar suelo en la zona afectada por los planes de revisión de Colau, que ahora quiere modificar el planeamiento urbano, lo que implicará paralizar todos los proyectos. Fue una de las mayores operaciones de suelo ese año en Barcelona, por 52.000 m2, de techos de oficina construible. En juego, 70 millones de inversión que ahora están amenazados. Värde había dudado por la independencia de Cataluña. No habían entendido que el verdadero peligro era Colau y su revisionismo urbanístico.

Acciona, en cambio, lleva en la zona desde 2001. Es la propietaria de una manzana compuesta por las calles Perú, Bolivia, Fluvia y Selva de Mar, que suma 53.380 m2 de superficie y donde quiere levantar 33.200 m2 de techo de oficinas.

Demandas a la vista

Fuentes del sector inmobiliario apuntan que la paralización de todos estos proyectos, aproximadamente dos millones de metros cuadrados de oficinas, lo que único que logrará es que se tensionen mas los precios en el 22@ consolidado, el que ya se ha terminado al sur de la Diagonal, donde están la Torre Glòries y el resto de oficinas ya ocupadas. Es decir, los precios subirán.

La política de Colau tendrá un efecto secundario: además de paralizar el 22@ pendiente, disparará los precios de las oficinas hechas al sur de la Diagonal

Aparte, seguirán las demandas contra Ayuntamiento de Barcelona por parte de los inversores afectados, que pueden acabar pagando el conjunto de los ciudadanos, si bien los fallos pueden tardar entre cuatro y ocho años y llegarán después de los que ya se produzcan por la moratoria hotelera y la obligación a los promotores de vivienda de destinar el 30% de la edificabilidad a VPO. La litigiosidad contra el ayuntamiento se multiplicará en los próximos años.

El apoyo del pleno

Colau, por ahora, no tiene el apoyo del pleno para conseguir paralizar el 22@. Pero ya está trabajando en ello. Está culpando al distrito tecnológico de la falta de vivienda en Barcelona, obviando cuestiones como que la que Colau podía hacer no se ha ejecutado en sus cuatro años de mandato. Primero se atraerá a los concejales de la CUP y al final puede que consiga convencer a todo el pleno, consiguiendo el apoyo paulatino de los grupos.

Por ahora, solo el PSC de Jaume Collboni se ha opuesto de manera frontal al cambio urbanístico que plantea Colau. Es lógico, se trata de una gran herencia socialista: una historia de éxito proyectada en el año 2000, en la época de Joan Clos, y que ahora había cristalizado como un éxito, hasta que la alcaldesa empezó a abogar por paralizar el modelo.

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