Colau incumple su promesa: el problema de la vivienda se agrava bajo su mandato
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El alquiler sube un 11,2% bajo su mandato

Colau incumple su promesa: el problema de la vivienda se agrava bajo su mandato

La falta de oferta es la clave de una escalada de precios que ha continuado durante el primer año de Colau como regidora, pero los "comunes" evitan impulsar calificaciones de suelo

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)

El 15 junio del años 2015 Ada Colau tomaba posesión como nueva alcaldesa de Barcelona. Había conseguido el bastón de mando con un programa electoral centrado en el problema de la vivienda. Pero ha sido justo esa cuestión la que peor ha evolucionado durante los primeros doces meses de su mandato como alcaldesa. Entre junio de 2015 y junio de 2016 los alquileres en la capital catalana subieron un 11,2%, la vivienda de segunda mano, un 6,5% y la vivienda nueva, una media del 18% durante ese mismo período. Una escalada que se refleja en el informe del Patronato Municipal de Vivienda de Barcelona y que ahora ofrece los datos a cierre del primer semestre del año pasado.

La tendencia de subida de la vivienda ha continuado en 2017, pero todavía no hay datos oficiales. Sin embargo, las cifras, estas sí oficiales, de los doce primeros meses del mandato de los comunes en Barcelona que arroja el Patronato ya adelantaban el fracaso que ahora es evidente. “Estos incrementos tan notables de los precios medios, contrastan, sin embargo, con una estabilización de la renta media de los hogares de Barcelona, con un descenso del poder adquisitivo de los salarios y con un incremento de las desigualdades”, pero este párrafo no es un informe de la oposición. Es el propio Patronato municipal el que destaca este dato en su informe.

“El resultado de todo ello es que el esfuerzo de acceso a la vivienda se encuentra cada vez más alejado de las posibilidades reales de la mayor parte de la población, no ya para adquirir una, como había sido la principal estrategia residencial hasta el año 2008, sino para vivir en una vivienda de alquiler, que es la opción mayoritaria de la población durante los últimos años”, continúa demoledor este estudio periódico del propio Ayuntamiento.

El Patronato apunta a quien ha sido identificado por el Ayuntamiento como el malo de la historia –los apartamentos turísticos–. No en vano el turismo ha sido declarado como el primer problema de los barceloneses en el Barómetro de junio del Ayuntamiento, mientras que el acceso a la vivienda es la quinta cuestión que más preocupa. Pero para los autores del estudio no se trata del factor fundamental sino de uno más que agrava el problema de origen. Así, se señala que “los alojamientos turísticos no autorizados, por otro, añaden aún más tensión inflacionista a los precios”. Es decir, sin fenómenos como Airbnb esa tensión inflacionista ya era previa.

El turismo es parte del problema pero está muy lejos de ser "el problema", según reconoce el Patronato Municipal de la Vivienda de Barcelona

Menos oferta

Uno de los problemas clave es el modo drástico en que se está reduciendo la oferta. Las viviendas nuevas terminadas en el primer semestre de 2016 fueron sólo 345 unidades, un 16% menos que en el año anterior. Pero estas no pueden ser imputadas a Colau, que sólo llevaba 365 días en el cargo. Pero con el mandato de la alcaldesa no parece que vayan a cambiar las cosas como señala el informe “se han puesto a disposición 16.986 m2 de techo con un potencial para edificar 114 viviendas libres y 98 de protegidas. Asimismo, mediante operaciones de reparcelación se han movilizado 9.113 m2 de techo con un potencial de 104 viviendas libres”. En total, 214 viviendas libres nuevas una cantidad insignificante para la fuerte demanda que tiene la capital catalana.

Si en cifras de vivienda nueva las actuaciones se muestran ridículas, al poner el foco en el alquiler, aquí la cosa ya resulta microscópica: “En cuanto a las políticas de alquiler orientadas a la oferta, se han captado 22 viviendas para Bolsa y se han firmado 21 contratos, mientras que en el nuevo programa pisos vacíos se han captado 64 viviendas y se han firmado 63 contratos” reza el informe. Con estos datos de promoción lo normal es que los precios sigan subiendo.

En el primer semestre de 2016 se depositaron 20.196 contratos, lo que representa un 70,9% sobre el conjunto de operaciones de compraventa y alquiler. Esta es la alternativa era y es la más buscada.

Sin pisos

En esencia, Barcelona hoy es una ciudad sin pisos disponibles. No hay vivienda nueva, escasea la de segunda mano y los alquileres están buscadísimos. Una situación de emergencia social que ninguna administración está afrontando. En el primer semestre del 2016 se concedieron un total de 1.095 visados de viviendas y sólo se terminaron 345 pisos.

Con estos datos, los autores del informe reconocen que la vivienda nueva tiene un “carácter minoritario”, por lo que sus precios tampoco pueden ser una referencia para la ciudad.

Hay tan poca promoción de vivienda nueva en Barcelona que los precios de estos pisos ya no sirven de referencia y tienen sólo valor simbólico

De este modo, el primer semestre de 2016, se han contabilizado 551 transacciones de pisos de nueva construcción, lo que representa tan sólo el 1,9% sobre el conjunto de operaciones de compraventa y de alquiler. En términos evolutivos, estas 551 transacciones de obra nueva suponen un 4,5% menos que en el semestre anterior y un 14,6% menos interanual. El precio medio de la vivienda nueva en Barcelona se situó un año después de que llegase Colau a la alcaldía en 5.000 euros el m2, lo que supone que un piso de 60 m2 en Barcelona alcanzaba entonces un coste de 300.000 euros, que hoy, un año después está ampliamente superado.

De modo que la presión recae en la vivienda de segunda mano y en los alquileres. El precio medio de una vivienda de segunda mano superaba por poco los 3.000 m2 en junio de 2016. Y el alquiler se había situado en las mismas fechas en 12 euros por m2, lo que supone que otra vez para un piso de referencia de 60 m2 el precio sería en ese momento de 720 euros mensuales, tasas que también a día de hoy se han rebasado de forma amplia.

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