El ayuntamiento quiere paralizar mitad no desarrollada

Ada Colau pone proa contra el 22@ a cinco meses de las municipales de Barcelona

Primero fueron los hoteles. Luego la vivienda libre. Ahora le toca el turno al distrito del 22@ en Poblenou. La alcaldesa y los comunes quieren paralizar otro polo de riqueza de la ciudad

Foto: Ada Colau, durante una declaración institucional el pasado mes de octubre. (EFE)
Ada Colau, durante una declaración institucional el pasado mes de octubre. (EFE)

La alcaldesa Ada Colau acaba de encontrar otro caballo de batalla a cinco meses de las elecciones municipales. Se trata nada más y nada menos que del 22@, el nuevo distrito tecnológico que el ayuntamiento lleva impulsando desde hace 18 años y que ha servido para convertir el Poblenou en un polo de atracción de empresas: de T-Systems a Mediapro, desde Amazon hasta el bufete Cuatrecasas. El 22@ ha atraído a más de 8.000 empresas y ha creado más de 95.000 empleos, muchos de ellos de altos salarios vinculados a sectores tecnológicos. Otros alcaldes matarían por un proyecto así. Colau, por el contrario, lo que pretende matar es el proyecto mismo.

El pasado mes de noviembre, Colau llevó al pleno del ayuntamiento un documento titulado 'Por un nuevo impulso al distrito 22@', pero que pese a su título lo que quiere es paralizar la mitad del proyecto que todavía no se ha sido desarrollada, con terrenos al norte de la Diagonal. Al sur se han construido más de 700.000 m2 de techo y queda pendiente casi lo mismo al norte. En el texto aportado por Colau se habla de “un nuevo modelo de gobernanza basado en el liderazgo público”, de la creación de un “observatorio”, se apuesta por “fomentar la economía colaborativa” y convertir el 22@ en “un modelo de economía circular” o “afrontar el fenómeno de la gentrificación”. También se quiere cambiar el 'mix' actual 90% oficinas 10% vivienda para llegar al 30% para el residencial y que sea solo vivienda protegida.

Eso supone “ajustar el plan urbanístico” y en la práctica implicará paralizar la ampliación del distrito. Colau ya ha anunciado que iniciará una modificación del Plan General Metropolitano que lo parará todo.

En el 22@ están desde Indra hasta El Corte Inglés Informática. Telefónica tiene allí su sede para Cataluña. El principio fue aumentar la densidad de terciario para potenciar zonas de oficinas, pero sin levantar rascacielos. Por eso, multinacionales como Alstom o los noruegos de Schibsted (Fotocasa y otros) han apostado por concentrar allí sus sedes. El 22@ ha sido un modelo de éxito que ha atraído inversores como Colonial —construye la sede de Schibsted— o Merlín —compró la Torre Glòries—.

Ahora, si Colau consigue aprobar este cambio, logrará paralizar lo único que estaba funcionando en Barcelona, el 22@, que además iba avanzando por la combinación de una planificación hecha en la época de Joan Clos que se ha financiado por el impulso de la empresa privada. El barrio ha mejorado, el precio de la vivienda ha subido —muchas partes de los barrios son muy cercanas al mar—. Y el conjunto no gusta a la alcaldesa ni a los colectivos que la apoyan. Si consigue pararlo, igual que hizo con las licencias hoteleras o con la promoción de vivienda privada, se habrá gripado el último motor urbanístico que le quedaba a la capital catalana.

Pacto de ciudad

Aunque carece de mayoría en el pleno, Ada Colau plantea que es necesario un “pacto de ciudad”, que está pensado para proteger a los barrios en detrimento del impulso de la actividad económica. El ariete para conseguirlo es la falta de vivienda, un problema que se ha agravado por culpa de las propias políticas de Colau. Colau plantea ahora cambiar la edificabilidad para que, de los dos millones de m2 de techo que pueden construirse, un tercio se pueda destinar a vivienda en una zona que ahora está llena de naves industriales abandonadas.

La alcaldesa ya ha movilizado sus resortes para doblegar a la oposición municipal utilizando las asociaciones y universidades del distrito

No es la primera vez que la alcaldesa plantea algo con la excusa de la vivienda y luego la oposición acaba votando a favor más por postureo que por convicción. Así pasó con la imposición a los promotores de hacer el 30% de sus proyectos de VPO. Hasta el PSC de Jaume Collboni acabó votando a favor. Así que no hay que despreciar la capacidad de maniobra de los comunes en el ayuntamiento. Para empezar, ya han conseguido embarcar en el acuerdo para repensar el 22@ a desde las universidades a la asociación 22@Network, que subvenciona el propio consistorio.

Zonas verdes

Para más inri, bajo la actual normativa urbanística, por cada dos manzanas de vivienda hay que destinar otra a equipamientos y zonas verdes, algo que no pasa con la superficie proyectada que se destina a oficinas. Eso es factible para las 4.000 viviendas proyectadas pero no para una cifra que multiplique por tres el número de pisos proyectados. Así que, de nuevo, es un camino destinado a paralizar la urbanización de la zona, porque la modificación del Plan General Metropolitano no será posible.

De las 4.000 viviendas públicas previstas en el 22@, hasta 2015 solo se habían construido 1.600, por tanto, el principal problema no radica en la falta de suelo sino en la incapacidad para gestionar el ya existente.

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